Estimado Vicente,
Esta carta te la escribo ahora que
ya no eres Presidente de México. No quise hacerlo antes para no abonar a tanta
gente que habló mal de ti, a tanta gente que habló sin fundamentos, a gente que
habló sólo con el hígado.
Pero debes darte cuenta que quienes
te criticaron fueron los izquierdistas, desde los “intelectuales” de universidades públicas, hasta los periodistas
que en lugar de reconocer su formación marxista se hacían pasar por “progresistas”.
Pero sabes... mal, verdaderamente
mal hubiera estado que esos izquierdistas te hubieran ensalzado. Si de sus
labios hubieran salido sólo alabanzas, significaría que les habías pavimentado
el camino para destruir a este país. Imagínate que el Peje, el subcomandante Marcos o Rosario Ibarra de Piedra hubieran
dicho “¡qué buen presidente tenemos!”. Significaría, seguramente, que te
convertiste en un Fidel Castro que destruyó a su pueblo junto con sus sueños e
ilusiones. O que te hubieras convertido en un Hugo Chávez para facilitar que
una camarilla de bandidos se apropiara de los recursos de
Pero tuviste el gran acierto de no
darles gusto a los marxistas y naturalmente que te iban a odiar, tú lo sabías.
En lugar de satisfacer los caprichos de los izquierdistas, lograste que mucha
gente pobre tuviera casa propia. Esa fue una medida genial pues un propietario
difícilmente se deja manipular por los engaños del izquierdista.
Lograste avanzar en el programa de
privatización de las tierras ejidales. Eso permitió que los campesinos no
arriesgaran su patrimonio con las promesas de los zapatistas.
Convertiste a México en el país que más tratados de libre comercio ha firmado.
Manejaste la mejor política monetaria que se haya visto en casi un siglo.
Abriste las oportunidades a millones de personas pobres para que ingresaran al
campo empresarial empezando desde un humilde “changarro”, bajaste la cantidad
de trámites burocráticos para fundar negocios formales. Pero todo esto te lo
criticaron los izquierdistas... y ¿sabes por qué? Porque todos estos
movimientos, promovidos por ti, impulsaban a México para transformarse en una
economía capitalista que no necesita redentores marxistas, porque confía en el
esfuerzo de cada ciudadano.
Los izquierdistas no son tontos.
Saben que si se deja funcionar libremente a los mercados, ellos desaparecen del
mapa. Por eso su respuesta rabiosa contra ti siempre fue de oposición constante
durante todo tu régimen, hasta en el último minuto en que no querían que
asistieras a la toma de posesión de Felipe Calderón.
Pero, sabes, lejos de sentirte
triste, debes estar muy orgulloso del papel que hiciste. Con la mano en la
cintura te puedo declarar “el mejor presidente que ha tenido México en un siglo”
y puedo dar bastantes argumentos. Con muy pocos amigos de tu lado pudiste hacer
lo que ningún otro presidente había logrado. Y conste que te lo digo ahora que
eres un ciudadano más, para que no pienses que te estoy pidiendo chamba.
Pero también te puedo decir tus
errores. Sé que no me romperás la boca pues tú mismo luchaste para que
disfrutáramos de la libertad de expresión, aunque muchos la usaron sólo para
insultarte.
Es más, me puedo sumar al grupo de
críticos para decirte en qué no me cumpliste. Pero recuerda que no soy
izquierdista, soy de derecha, es más,
soy de ultraderecha o, como reza en la puerta de mi cubículo “El único profesor
neoliberal de
1.
Debiste haber desaparecido el monopolio petrolero y
burocrático que significa PEMEX. Tú, mejor que nadie, sabes que PEMEX es la cajita chica de muchos
bandidos que con treparse en el gobierno disfrutan de la venta bruta de este
recurso natural. Hacen ganancias privadas sin arriesgar nada. Pero no le
hiciste nada, dejaste casi intacto a PEMEX.
2.
Debiste haber desaparecido el monopolio educativo que
destruye la conciencia emprendedora de los jóvenes. Pero a
3.
Debiste haber reformado a la constitución para declarar a
los sindicatos enemigos de los intereses de los trabajadores y por lo tanto
prohibirlos. Pero tampoco hiciste nada al respecto, los respetaste aunque ellos
no hicieron lo mismo hacia ti.
4.
Debiste haber impulsado la dolarización a fin de garantizar
que ningún nuevo gobierno pusiera en peligro a la economía mexicana por la
simple prerrogativa de poder usar la maquina de billetes. Pero tampoco
avanzaste mucho en esta línea.
5.
Debiste haber reducido drásticamente los impuestos. Recuerda
que en una economía de mercado los gobiernos no le deben meter mano a los
bolsillos del trabajador, comerciante o empresario pues sólo así se logra la
tasa máxima de crecimiento.
6.
Debiste haber reducido la cantidad de gente que vive del
presupuesto gubernamental. No es necesario que el gobierno tenga 6 millones de
burócratas, con unos 50, 000 bastaría y hasta se me hacen demasiados.
7.
Debiste haber eliminado
8.
Debiste haber privatizado todo el sistema de salud (ISSSTE,
IMSS, SS, etc.) pues se han convertido en grandes burocracias depredadoras de
los recursos que cada vez menos favorecen a la salud de los pacientes.
Bueno, ya no te abrumo con lo que yo
esperaba de ti. Quizás pido demasiado, pero estoy seguro que esto es parte de
lo que México necesita.
Creo que lo que hiciste fue bastante
y ojalá que quien te suceda tenga el coraje,
inteligencia y decisión de conducir a México por la vía de la derecha, del
capitalismo salvaje (aunque pocos entienden qué significa), de la economía de
mercado y genere así el mejor ambiente para que los mexicanos pongamos en juego
todo nuestro talento.
Por lo pronto quiero terminar agradeciéndote
por habernos entregado tu mejor esfuerzo, lo mejor de tu talento y de tu vida. Voté
por ti en 2000 y no tengo la menor duda de haber hecho la mejor elección.
Muchas
gracias, Vicente Fox.