Como señalé en mi Aquelarre
Económico de ayer,
se ha iniciado el largamente anunciado ajuste del dólar como parte de los
cambios que son necesarios para corregir los desequilibrios macroeconómicos a
nivel mundial que ya resultaban insostenibles, caracterizados por el enorme
déficit externo de Estados Unidos.
Pero si analizamos esta caída del
dólar con mayor cuidado, podremos apreciar que se ha ajustado en forma
importante frente al euro y el dólar australiano (más de 35% desde 2002,
ponderado por su participación en el comercio), y ante la libra esterlina y el
dólar canadiense (poco menos de 30%).
Sin embargo, la corrección de la
cotización del dólar ante el yen japonés y el rublo ruso (alrededor del 15%) y
respecto a la rupia india y el renminbi chino (8 y
5%, respectivamente), han sido mucho menores, a pesar que el desequilibrio comercial
estadounidense es apreciablemente mayor con estos países.
La contrapartida del ajuste,
virtualmente nulo con China, se encuentra en la manipulación de la moneda de
este país que ha mantenido artificialmente baja su cotización respecto al nivel
en el que los mercados consideran que debiera estar, lo que ha resultado en la
espectacular acumulación de reservas internacionales que indiqué ayer.
Por el contrario, si uno observa lo
ocurrido con el dólar frente al peso mexicano en los casi cinco años
transcurridos de
Es decir, frente a su segundo socio
comercial la moneda de Estados Unidos ha sufrido en los últimos años un ajuste
inverso al que se supone que se requiere para corregir su desequilibrio mercantil
y creciente endeudamiento externo, y hasta septiembre había acumulado un
déficit comercial de casi 50 mil millones de dólares, iguales a la mitad de las
ventas de EU a México en el mismo lapso.
Por supuesto que estas cifras no
revelan la historia completa pues en el período en cuestión la inflación en
México ha sido apreciablemente mayor a la de EU, y habría que determinar si la
cotización de nuestra moneda estaba a principios del 2002 en un equilibrio
sustentable, respecto a lo que yo tengo serias dudas.
Desde un punto de vista político lo
que resulta previsible es que la próxima legislatura del Congreso de EU que se
instalará en enero próximo y que, como señalé ayer, estará controlada por
demócratas proclives a patrocinar medidas proteccionistas, revise con lupa los
desequilibrios comerciales de su país con el resto del mundo y amenace con adoptar
aranceles y cuotas de no corregirlos.
Si bien nuestro superávit comercial
con EU es menos de la tercera parte del que tiene con China -166 mil millones
de dólares en los primeros nueve meses del año, que representan más de cuatro
veces las exportaciones totales de EU a ese país-, y a diferencia de China,
México maneja un tipo de cambio realmente flexible, debemos prepararnos para
una posible embestida proteccionista.
En términos económicos, que no son
el fuerte de los legisladores en ninguna parte del mundo, lo que le esta
ocurriendo al dólar es un proceso de ajuste frente al enorme desenfreno
cometidos por sus habitantes y su gobierno, que han venido consumiendo en
exceso y, en el camino, dilapidado sus ahorros.
Pero como la economía norteamericana
siguió siendo muy productiva y ha mantenido una tasa de inversión doméstica
elevada, fue capaz de puentear la brecha resultante y remplazar su inexistente
ahorro interno con los caudales del resto del mundo, lo que configura la imagen
espejo de su desequilibrio comercial.