La, entre
ansiedad y curiosidad, con la que muchos, desde los presupuestívoros
hasta los comentaristas, esperan, año tras año, el Presupuesto de Egresos de
Para la
mayoría de nosotros el nivel de bienestar material depende de los ingresos que
generamos y de la porción que nos queda una vez que pagamos impuestos, no del
gasto gubernamental, mucho menos, insisto, cuando la seguridad contra la
delincuencia, así como la impartición de justicia,
dejan mucho que desear, seguridad y justicia que son las dos principales
aportaciones que el gobierno debe hacer al bienestar de los gobernados. De
hecho son las dos únicas tareas a las que ningún gobierno puede renunciar sin
dejar de serlo, por más que siga haciendo todo lo demás, desde extraer petróleo
hasta educar a la gente, pasando por la promoción de la cultura y el apoyo al
deporte, y un largo etcétera que ha dado como resultado el tener al gobierno
metido hasta la cocina.
¿Cuál es
el origen de la creencia en las bondades del gasto gubernamental, sobre todo
más allá de la seguridad y la justicia? ¿El lavado de cerebro para que, al
creer que, si no todo, buena parte del bienestar de la gente depende de cómo,
cuánto y cómo gasta el gobierno, los contribuyentes no rezonguemos a la hora de
pagar impuestos? ¿La ilusión de que el gobernante gasta mejor que el
gobernado?, ilusión que, llevada hasta su última consecuencia, supondría que el
gobierno debería de gastar todo el ingreso generado por los gobernados. ¿El
convencimiento de que sin el gasto del gobierno los pobres no saldrían de
pobres? ¿Cuántos pobres han salido de pobres por obra y gracia del gasto
gubernamental?
Peso por
peso, ¿a quiénes, y en qué proporción, beneficia el presupuesto del gobierno?
Si el gasto del gobierno cumple con todas las bondades que le atribuyen los gubernamentólatras, ¿por qué, ante presupuestos
multimillonarios, de hecho billonarios, seguimos como
seguimos, y cada sexenio es el mismo discurso, sobre todo en lo relacionado con
la pobreza? Lo que el pasado 1 de diciembre dijo Calderón al respecto es, en
esencia, lo mismo que han dicho quienes lo antecedieron en la presidencia:
millones de mexicanos sobreviven en la pobreza, ¡pero ahora sí...! ¿Será?
Por lo pronto, ya tenemos una propuesta de presupuesto de egresos para el 2007
y la pregunta es si, dentro de un año, gracias a ese gasto multimillonario,
habrá más mexicanos con mejores condiciones de bienestar material, sobre todo
tomando en cuenta que buena parte del gasto gubernamental es redistributivo, por lo cual el gobierno le quita a unos
para darle a otros, lo cual me lleva, por primera vez, a preguntarle a
Calderón, ¿qué justifica que el gobierno le quite a unos para darle otros o, dicho
de manera más directa, qué justifica que
el gobierno haga lo que, supuestamente, debería evitar y castigar: violar el
derecho a la propiedad.