Dejemos
por un momento la discusión sobre la repartición de los dulces de la piñata.
Más allá de los números, la pregunta importante que debemos hacernos, los que
no vivimos a expensas del Estado sobre todo, es si el paquete económico para
2007 propuesto por el Ejecutivo Federal nos brinda o no una mayor libertad a
los mexicanos para crear riqueza (a fin de cuentas ése debiera ser el objetivo
último de la política pública). Para contestar la pregunta enlisto a
continuación algo de lo bueno, lo malo y lo feo de dicho programa económico.
Lo bueno
·
Equilibrio Presupuestario.-
A pesar de que el programa propone incrementar el gasto público en más del 9%,
gracias a mayores ingresos y ahorros, el presupuesto prevé cero déficit fiscal,
en línea con la nueva Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.
No hay nada más inmoral e irresponsable que un déficit fiscal, pues equivale a
vulnerar las finanzas públicas, acrecentar las presiones en la inflación, generar
artificialmente desequilibrios comerciales, desplazar la inversión productiva
y, en general, disminuir la cantidad disponible de recursos para las personas.
Lo ideal, aunque quizá políticamente inviable en este primer año de gobierno,
hubiera sido proponer desde ya un superávit que le regrese a la gente su propio
dinero, por medio de la reducción neta de la deuda pública.
§
Menos impuestos directos.-
Se reduce el Impuesto al Activo y el Impuesto Sobre la Renta, así como algunas
deducciones que generan grandes gastos fiscales para el gobierno y que
incentivan la elusión. También, entre los indirectos, se reduce el impuesto
especial a los refrescos. Aunque aumenta el gravamen a los cigarros, por fin
sin la peregrina idea de desincentivar su consumo (enfrentan una demanda casi
completamente inelástica al precio), la sociedad obtiene un beneficio neto en
el agregado ya que dichos recursos extra se destinarán a prevenir enfermedades
relacionadas con el tabaquismo que actualmente significan un costo social enorme.
·
Sistema de rendición de cuentas y transparencia.- A través de lineamientos de austeridad, mejora y modernización de la
gestión pública; disposiciones para controlar el ejercicio del presupuesto de
servicios personales; reglas para fortalecer los requisitos de información y
transparencia en el ejercicio del gasto federalizado; diversos requisitos de
información para fortalecer la rendición de cuentas; y disposiciones
específicas para programas sujetos a reglas de operación. Criterios de
honestidad y disciplina en la ejecución del gasto.
·
Evaluación de resultados.-
Se establece el “Programa de Mejoramiento de la Gestión”, con objetivos y metas
de mediano plazo, que busca determinar áreas de oportunidad en materia de
modernización administrativa, por medio de acciones que mejoren la eficiencia y
eficacia y reduzcan los costos de los servicios públicos. Además, se propone
una mejor evaluación de resultados del gasto y avances institucionales, medidos
en base a una serie de indicadores concretos.
·
Austeridad.- Se incluyen disposiciones
para controlar el gasto corriente, como la disminución de al menos 2% en el
prepuesto de servicios personales y una reducción de 5% en el gasto de
operación de las dependencias y entidades. Adicionalmente, los salarios de los funcionarios
de mandos superiores se reducirán en 10%.
·
Fortalecimiento de la Competitividad.-
Se propone una política económica orientada hacia la competitividad, el
fortalecimiento del mercado interno, la promoción de las micro, pequeñas y
medianas empresas y el establecimiento de condiciones de competencia.
·
Reconocimiento de los derechos de propiedad.- Hay una asignación presupuestal para fortalecer y avanzar
decididamente en la defensa de los derechos de propiedad -mediante la creación
de un Registro Público de la Propiedad Único-, elemento clave para que funcione
correctamente la economía de mercado. Garantizar el respeto a la propiedad
privada es una de las pocas pero grandes razones por la que realmente
necesitamos al Estado. Incluir acciones en pro de la propiedad en el paquete
económico es un pequeño paso adelante, pero lo bueno es que revela, por fin,
que nuestros gobernantes ya están asimilando su importancia.
·
Estado de Derecho y Seguridad Pública.- Mejoramiento
de la seguridad pública a través de la unificación de las policías federales
bajo un mando único; la creación de un “Sistema Único de Información Criminal”;
el apoyo a los cuerpos policiacos para incrementar su calidad y respaldo
efectivo de las Fuerzas Armadas y a la Marina. Garantizar la seguridad de las
personas e impartir la justicia son las otras dos funciones lícitas del
gobierno.
·
Escenarios económicos serios.-
Gracias a la nueva ley de presupuesto, se plantea un precio promedio del
petróleo mexicano con base en criterios técnicos objetivos y no según la
ocurrencia de políticos populistas y legisladores gastalones.
·
Política de Crédito Público.-
Se continúa con la política de migración a deuda en moneda local, planteando
metas de desendeudamiento externo, así como llevar a cabo el financiamiento
interno mediante instrumentos a tasa nominal fija de largo plazo y fortalecer
la estructura de la deuda externa en términos de su estructura de costo y
plazo, para que cada vez el peso de la deuda pública asfixie menos a los
mexicanos.
·
Acciones a favor del empleo.-
Aunque lo verdaderamente trascendente sería realizar una reforma estructural
que flexibilice el mercado de trabajo, lo que en pocas palabras significa
acabar con una kilométrica ley que castiga el empleo, el nuevo “Programa de
Primer Empleo” pretende que el gobierno pague las cuotas patronales del IMSS
durante el primer año de trabajo, con lo que se espera incentivar la
contratación formal de mano de obra. Corre el riesgo de verse como un programa
populistoide, que no ataca directamente el problema pero por lo menos le da
tantito la vuelta. Así que realmente no sé si deba mencionarlo en este
apartado.
Lo malo
·
Seguro Universal.- Seguro de Salud para los
niños nacidos durante la presente administración (más populismo) que si bien
persigue fines para beneficiar a familias con escasos recursos, no deja de ser
una importante carga presupuestal para el gobierno.
·
Mercantilismo.- Se proponen subsidios por
4.8 mil millones de pesos para la articulación de un programa, ¡adicional a los
ya existentes!, para que los productores puedan enfrentar la desgravación
arancelaria a la importación del maíz, frijol, azúcar y leche estipulada en el
TLCAN en 2008.
·
Falta de rendición de cuentas en las transferencias federales a los
estados y mecanismos de incentivos y/o castigos a la buena administración de
los recursos.- Se repartirá más dinero a los
estados y municipios sin que se prevean lineamientos para la rendición de
cuentas en el ejercicio de esos recursos ni compromisos para incrementar la
recaudación local, los recursos federalizados son asignados sin criterios de
rendimiento de cuentas y sobre todo sin ningún esfuerzo por parte de los
estados y municipios en cuanto a las tareas propias de captación tributaria
adicionales que les son conferidas por la ley. Por lo que es necesario vincular
al administrador de los recursos en parámetros de premios/castigos por su labor
y eficiencia.
·
Gasto empobrecedor. Sigue habiendo mucha tela
de dónde cortar. ¿Qué esperan, por ejemplo, para cerrar la romántica Secretaría
de Agricultura que lo único que hace es encarecer los productos al consumidor?
Y qué tal la revolucionaria Secretaría de la Reforma Agraria, que termina
duplicando funciones con los tribunales agrarios, o la políticamente correcta
dependencia para la equidad de género y el rollito cursi ese de las mujeres. La
banca de desarrollo, “La hora nacional”, los aristocráticos privilegios
fiscales para los “creadores” (incluidos cineastas llorones), etc., etc., etc.
Tal vez usted, amigo lector, me pueda ayudar a continuar la lista.
Lo feo
·
Permanencia del Impuesto a la Tenencia.-
Impuesto inútil que desde hace mucho tiempo debió haber desaparecido. ¿No había
dicho el Presidente Calderón, entonces candidato, que terminaría con esa
insensatez?
·
Efectos inerciales de no aplicarse reformas estructurales.- El mismo paquete prevé crecimientos promedio estimados de 3.6% anual
para el periodo 2007-2012 bajo los supuestos de una situación inercial, sin
reformas legislativas que modifiquen sustancialmente la estructura productiva y
competitiva de la economía nacional. Bajo este escenario, también se considera
la insostenibilidad de un presupuesto balanceado, por las presiones que generan
las pensiones, principalmente.
·
Más recursos a la educación sin mecanismos de evaluación de resultados
(calidad educativa).- El gasto en educación es
de 356 mil millones de pesos, mayor en 4.2% real al presupuesto aprobado en el
2006, representando la tercera parte del gasto social, sin embargo, carece de
criterios de evaluación de resultados, tales como por ejemplo la evaluación de
la calidad educativa impartida a los alumnos. En fin, más carretadas de dinero
“noble” a la coladera.
La
lista podría continuar pero por razones de tiempo y espacio ahí le paramos. En
resumen, el proyecto económico presentado por el gobierno federal resuelve
parcialmente la pregunta respecto a la intervención del gobierno en la
actividad económica, ya que si bien el gobierno sigue estando presente en
muchas actividades en donde no debiera estar, el proyecto contempla más avances
que retrocesos en favor de la libertad económica, el fortalecimiento de la
competencia, la responsabilidad en las políticas públicas y la definición de
los derechos de propiedad, que de capitalizarse en el sexenio junto con
reformas más profundas en el ámbito fiscal, laboral y energético nuestro país
podría por fin entrar en el anhelado sendero de la prosperidad.