¿Cómo
evaluamos la situación política de México ahora que concluye el 2006? Nuestra
tesis es la siguiente: a) Tenemos un país en vía de africanizacion,
b) Un ambiente político que asemeja a Irak, c) Un modelo de Estado Nacional
Federal que no funciona más. Además de, recientemente, sufrir la devaluación mas
seria de nuestra historia.
¿Cierto? ¿O
histeria menopáusica?
A
ver, veamos el escenario. En materia del pasado proceso electoral, si bien
nadie defiende hoy la tesis del fraude, la mayoría reconoce las serias
irregularidades en el proceso electoral. No haber realizado un conteo, con un
margen tan pequeño, generó tal descontento y desconfianza en el país, que si
bien no tuvimos una devaluación económica, sí tuvimos una devaluación política,
puesto que las instituciones republicanas no fueron capaces de redimir el
conflicto político. Incapaz de suavizar los ánimos post electorales, el
Ejecutivo, a cargo del Ex Presidente Fox, cometió el mayor error de su historia
al permitir que AMLO se constituyera como Presidente Legítimo. Se olvida que
todas las revoluciones que han partido México han iniciado con el nombramiento
de algún presidente autodenominado legítimo. En materia de imagen política, si
bien Calderón no presenta el aura bonachona de Fox sino por el contrario, un
aura de autoritarismo, Calderón no posee los medios reales para devolverle al
Ejecutivo Mexicano la aplicabilidad real del poder.
Y
es que cualquier grupo al margen del gobierno, dígase, narcotráfico, grupos
indígenas, la izquierda violenta, además de AMLO y su gobierno legítimo se
convierten en un reto de poder muy complicado para un nuevo gobierno, cuya mayor
herencia recibida es la de un Ejecutivo débil e incapaz de hacer valer el
imperio de la ley. Las ejecuciones del narco en
nuestra frontera norte, involucran tanto a miembros de las fuerzas de la ley
como a miembros del crimen organizado, decapitaciones, secuestros de
periodistas, de empresarios etc., ¿y el poder velador de
Cuidado
con la imagen de triunfalismo político proyectada por el PAN. Calderón no tiene
el capital político para lograr la aprobación de las reformas estructurales,
tampoco tiene la capacidad de realizarlas por la fuerza, ya que esto
significará centroamericanizar
México lanzando al Ejército a las calles y abolir las instituciones democráticas.
Nuestra mediocre estabilidad económica hace que, aunque no crezcamos, nos
jodamos de a poquito. Se nos ha olvidado que el Estado Mexicano es gordo donde
debe de ser ligero, y débil donde debe de ser todo un monstruo. El reto de
Calderón y su nueva administración es volver a colocar en su lugar correcto las
prioridades de toda administración pública: Mandar, aplicar la ley, y no entorpecer
el desarrollo individual.
De lo
contrario, México corre el riesgo de unirse a la ola roja latinoamericana.