12/13/2006
De patos suicidas, autopescados y pirrurris
Fernando Amerlinck

Son tiempos aptos para atónitos. Los patos se tiran escopetazos, los peces gordos buscan anzuelos para engancharse, y los siempre chimuelos roen rieles. Los primeros hacen un gobierno patito con banda de chaquiritas, y los segundos (mientras se hacen pedazos) tragan ganchos y arpones sin carnada. Ambos, histéricos, contemplan a su enemigo histórico ganarles todas las manos y todas las partidas.

 

El Gran Caudillo abandona cuanto hizo para dar a su rebaño más cargos y dinero que nunca. El presidente Atayde, en cuatro pistas, da al respetable un curioso espectáculo: el autosuicidio; se enfrasca en radicalismos y bloqueos, y defiende con todo a pillos e incendiarios. En su círculo infernal y desde hace meses, Lao Tzu, von Klausewitz y Maquiavelo miran estupefactos un curioso factor sorpresa: “el 1º de diciembre te daré un golpe de estado; impediré que el espurio rinda protesta; no dejaré gobernar a tu pelele”.

 

En la banqueta de enfrente hay un grupo tricolor de ignorantes, o estúpidos, o malévolos. No dudo que los líderes congresionales practiquen la malevolencia, pero ¿ignorancia o estupidez? ¿Por qué se acercan a las desprestigiadas pistas del circo? Si con su quórum ayudaron a salvar la tarde, ¿a qué necear con el cambio de sede, o con que no asistiera el presidente saliente, o que deje la mesa directiva el que venció a los porros? ¿Dónde está la astucia, prenda invaluable de los políticos longevos?

 

La astucia está con los célebres pirrurris, conjugadores del verbo máximo de la política mexicana: madrugar. Previeron y evitaron el golpe largamente anunciado al guisar un delicioso manjar: sesos con huevos (López Mateos dixit, Guillermo Fárber rememorat). Por 70 horas cuidaron la tribuna y la puerta mientras el canal del Congreso transmitía el primer Big Brother legislativo de la historia. La integridad republicana se salvó, y quienes la mandaban al diablo increpan: “¡tu pelele entró por otra puerta!” (no dicen “yo bloqueé las otras”); “¡te quedaste en la mesa sin haber sesión!” (pero ellos dormían allí); y chillan: “¡antipatriota! ¡me impediste dar un golpe de estado!”. Pero al día siguiente hacen cola en la caja del “defraudador” IFE para cobrar sus prerrogativas.

 

Chistoso: el tricolor invade la pista amarilla del circo al exigir que Zermeño se baje de la mesa. El otrora partidazo se arrima a Porros por el Rencor y el Desquite; las pistas huelen a pólvora porque el palmípedo se da escopetazos en las patas, pero ¡allí va el PRI!

 

Mientras tanto, el legítimo presidente se pone a trabajar, y se va ganando la confianza hasta de sus no votantes. De seguir el lastimoso show de ambos partidos revolucionarios, el PAN contemplará un 2009 de mayoría legislativa.



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