El lúcido análisis de Rafael del Villar que cité el viernes
(Competencia y Equidad en
Telecomunicaciones) disipa cualquier duda que pudiera haber sobre el poder
monopólico que ejerce Teléfonos de México y los costos económicos que ello
impone sobre los consumidores de sus servicios.
Sin embargo, la principal
responsabilidad de la existencia de ese monopolio es del gobierno que no ha
regulado con efectividad su operación, lo que ha impedido el acceso de
contendientes en condiciones apropiadas de competitividad.
A continuación entresaco algunos
pasajes pertinentes del trabajo de del Villar.
“Un
aspecto central en la apertura a la competencia de industrias de redes es el relacionado
con las reglas de interconexión prevalecientes. En lo que a la interconexión de
los operadores de larga distancia con Telmex se refiere, y si bien han existido
importantes reducciones en la tarifa de interconexión del inicio de la
competencia en
Respecto a la interconexión con las líneas celulares, del Villar
afirma que:
“La tarifa de
interconexión que Telmex paga a las empresas de telefonía móvil por el esquema
‘El Que Llama Paga Local’ ha tenido un desempeño mucho menos favorable. Arrancó
en 1999 en 19 centavos de dólar y actualmente es de 14 centavos dólar. En una
llamada de un teléfono fijo a uno móvil, Telmex cobra al consumidor la tarifa
de interconexión que entrega al operador móvil así como una tarifa por
facturación cobranza equivalente a poco menos del 30% de la tarifa de
interconexión, en adición al cargo de una llamada local.”
Respecto al servicio de banda ancha, esencial para el manejo
rápido y eficiente de la información transmitida por internet,
el estudio citado señala que:
“En México la carencia de
una política en la materia ha estado ocasionando importantes rezagos en la
adopción de este servicio. La industria de televisión por cable obtuvo la
autorización para ofrecer banda ancha hasta 2003. No existe una política de
desagregación de la línea de abonado local y Telmex prohíbe que sus usuarios de
banda ancha la utilicen para obtener servicios de voz que les resultaría
significativamente más barato…una adecuada administración por parte del Estado
del espectro radioeléctrico también es importante. A la fecha las asignaciones
del espectro se han concentrado en muy pocos jugadores. En ocasiones pareciera
que los jugadores obtienen el espectro para almacenarlo y evitar que terceros
lo obtengan y ofrezcan servicios o que lo obtienen para revenderlo a los
principales operadores.”
Después de escudriñar los estudios que se han hecho sobre las
tarifas de los servicios telefónicos del país comparados con los del resto del
mundo, incluidos dos que mandó hacer Telmex que previsiblemente le resultan
favorables, del Villar concluye que el poder monopólico de la empresa es
indudable.
La investigación citada colige también que una posibilidad de
defensa de los consumidores frente a los abusos del monopolio telefónico es
dándoles la facultad de realizar demandas judiciales de grupo, lo que en inglés
se llama class action lawsuits, mediante la modificación de la legislación vigente.
Un dato adicional
resulta persuasivo. Antes de que Carlos Slim obtuviera
el control de Telmex, ocupaba el lugar 68 en la lista de los más ricos del
planeta que elabora