Ciudad de Guatemala (AIPE)-
La victoria electoral de Rafael Correa en Ecuador, poco después de la sandinista en Nicaragua, le dan un nuevo impulso al chavismo en el hemisferio, al tiempo que Hugo Chávez avanza
en sus alianzas estratégicas con Irán y Corea del Norte, junto a sus amigos en
Rusia y China.
Correa y Ortega inaugurarán
sus mandatos con pocos días de diferencia y probablemente Chávez será el
invitado de honor en ambas tomas del poder. El 10 de enero desembarcará Chávez
de su lujoso jet en Managua, para seguir camino a Quito el 15 de enero, de
nuevo acompañado de su creciente grupo de aduladores de la izquierda
latinoamericana.
La estrategia chavista ha sido ayudar a ganar elecciones a los candidatos
de izquierda en América Latina, redactar nuevas constituciones y promover las
alianzas internacionales bajo su bandera “bolivariana”. El instrumento clave
para todo ello son los petrodólares, con lo cual financia también su carrera
armamentista.
Ecuador, otro país
exportador de petróleo, se adhiere al campo chavista
anunciando planes para una nueva constitución y una nueva política energética
nacionalista.
Algunos analistas señalan
que el fracaso de Chávez en obtener un puesto en el Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas indica que su influencia está decayendo. Sin embargo, en
La política de Washington
en América Latina está en problemas. Bajo el gobierno republicano, Washington
buscaba los tratados comerciales bilaterales. Ahora Correa rechaza un acuerdo,
mientras que la nueva mayoría demócrata en el Congreso de EEUU está advirtiendo
su posible rechazo de los tratados ya negociados con Perú y Colombia
Los mejores aliados que le
quedan a EEUU en el hemisferio son Centroamérica y Colombia. Rafael Correa
parece un mal vecino para Colombia, imitando a Chávez en negarse a llamar
“terroristas” a los guerrilleros de las FARC ni apoyar a Colombia en contra de los
secuestros y asesinatos.
En Centroamérica, el chavismo ya tendrá su sucursal regional en Nicaragua,
mientras se susurra en los oídos de los políticos del
istmo que el populismo de la izquierda es la nueva carta ganadora,
supuestamente comprobado por la victoria electoral de Correa en Ecuador.
Al presidente de Honduras,
Manuel Zelaya, le encantaría formar parte de la nueva ola izquierdista
latinoamericana y acercarse más a Daniel Ortega, pero
una buena parte de su base política se opondría y se notan presiones de
Washington en contra de ello.
Por razones financieras y
estratégicas, los sandinistas nicaragüenses buscarán tener
relaciones normales con Estados Unidos, empezando su nuevo mandato con
políticas económicas moderadas, pero en el campo internacional apoyarán el
proyecto de Chávez para América Central. Esto significaría organizar las
fuerzas políticas y sociales “populares” en la región para apoyar al candidato
presidencial guatemalteco Alvaro Colom,
actualmente adelante en las encuestas para las elecciones de septiembre de
2007.
___* Asesor político en
América Latina, fue redactor de discursos de los presidentes Ronald Reagan y G. H. W. Bush.