12/28/2006
Del salario mínimo (I)
Arturo Damm

Tal y como sucede todos los años, una vez anunciado el aumento a los salarios mínimos, esta vez para el 2007, las críticas no se hicieron esperar. Sucedió el año pasado y sucederá el año entrante. ¿Hasta cuándo?

 

El artículo 123 constitucional señala que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Independientemente de cuáles sean “las necesidades normales de un jefe de familia”, en cada uno de los tres órdenes señalados, queda claro que con el salario mínimo vigente resulta imposible satisfacer, de entrada, las necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan en contra de la salud y la vida del ser humano.

 

Para el 2007 se otorgará un incremento al salario mínimo del 3.9 por ciento, de tal manera que el mismo será, en promedio, de 49.06 pesos: 50.57 pesos en la zona A; 49.00 en la B; 47.60 en la C. Por cierto, ¿cómo justificar la división del país, para efectos del salario mínimo, en tres zonas distintas, si en el 123 constitucional se afirma que “para trabajo igual debe corresponder salario igual”? Independientemente de la justificación el hecho relevante es que, con un salario de 49.06 pesos diarios resulta imposible que un jefe de familia satisfaga, en el orden material, social y cultural, las necesidades normales, y muchos menos que provea para la educación obligatoria de los hijos (algo que, dado lo establecido en el artículo 3 de la Constitución, en el sentido de que “el Estado (…) impartirá educación preescolar, primaria y secundaria”, y que “toda educación que el Estado imparta será gratuita”, no entiendo: si la educación impartida por el Estado es gratuita, ¿por qué debe el salario del jefe de familia ser suficiente “para proveer a la educación obligatoria de los hijos”?)

 

Llegados a este punto debemos responder lo siguiente: ¿cuántos trabajadores ganan el salario mínimo? Según los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, correspondiente al 2005, el 32.9 por ciento de los perceptores de ingresos en los hogares mexicanos reciben hasta un salario mínimo, y el 22.9 por ciento percibe menos de medio salario mínimo. En pocas palabras: uno de cada tres trabajadores ganará, al día, en el 2007, hasta 49.06 pesos.

 

Antes de preguntar qué hay que hacer para aumentar el salario mínimo, vale la pena señalar la causa principal por la cual ese salario es hoy la antítesis de lo que, en teoría, debe ser: un ingreso suficiente. ¿Cuál es esa causa? La inflación padecida (la palabra es correcta: padecida, sobre todo por los más pobres) en las últimas décadas y el uso, de parte de las autoridades, del aumento a los salarios mínimos como herramienta de contención de las presiones inflacionarias, ¡como si los aumentos salariales fueran la causa del alza general, sostenida y dispareja de los precios, es decir, de la inflación! Así las cosas, durante el sexenio de López Portillo (1976 – 1982) el salario mínimo perdió 31.2 por ciento de su poder adquisitivo; a lo largo de la administración de De la Madrid (1982 – 1988) la pérdida fue de 40.2 puntos porcentuales; con Salinas de Gortari (1988 – 1994) el salario mínimo perdió 19.5 por ciento de su poder de compra, y en la administración de Zedillo (1994 – 2000) el poder adquisitivo del salario mínimo registró una disminución del 22. 09 por ciento. ¿Qué tuvimos? Cuatro sexenios consecutivos de pérdida en el poder adquisitivo del salario mínimo, un cuarto de siglo a lo largo del cual el aumento general de precios fue mayor que el incremento en el salario mínimo.

 

¿Qué pasó entre 2001 y 2006? Que la tendencia cambió, tal y como veremos en la segunda entrega de esta serie.

 

Continuará.



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