Hay varias lecciones que podemos derivar del proceso de negociación
para el paquete económico del 2007. La primera, y quizá la más importante, es
que sí puede haber acuerdos en el Congreso de
Después de los enfrentamientos entre los diputados del PRD y del PAN el
1 de diciembre y en los días previos, era lógico esperar que no hubiera ningún
tipo de acuerdo en la negociación del paquete económico. Las diferencias
parecían enormes en un principio, especialmente cuando
Al final, los grupos de poder flexionaron sus músculos y lograron
obtener lo que querían. Las universidades, los artistas, los agricultores y los
constructores de carreteras, entre otros, consiguieron recursos después de la
negociación. Las empresas refresqueras consiguieron,
a su vez, que se eliminara el impuesto de 5 por ciento que se pretendía imponer
a sus productos.
Todo esto fue posible debido a que los diputados al final inventaron
ingresos que no se tenían. Dieron por hecho que el gobierno obtendrá 20 mil
millones de pesos más del petróleo de lo que estimaba. No había ninguna razón
técnica para hacer esa proyección. Pero en política la corrección técnica no es
realmente necesaria. Es más importante dejar a todo el mundo contento.
Si somos realistas, sin embargo, los ajustes son relativamente
pequeños. En un presupuesto de más de 2.2 billones de pesos, una modificación de
20 mil millones es de apenas el 1 por ciento. Si bien los tecnócratas de
Los legisladores de todos los partidos votaron con unanimidad en varias
ocasiones. Las discusiones fueron siempre civilizadas. Nadie trató de reventar
el proceso. Esa es otra buena señal.
Pero es evidente que con el actual sistema fiscal nuestro país no
avanzará gran cosa. Cada año se promulga una nueva miscelánea fiscal que hace
el conjunto más complejo e ineficiente. Tenemos un sistema complejo, ineficiente
e injusto. Y así no podremos tener el crecimiento sostenido que necesitamos.
Los dirigentes de las ocho
fracciones parlamentarias han firmado un acuerdo que los compromete a empezar
las negociaciones para una reforma fiscal de fondo a partir del próximo mes de enero. No será fácil diseñar un nuevo sistema
fiscal. Llevamos décadas discutiendo cuáles deben ser las medidas que se
incluirían. Pero de lo que no cabe duda es que si seguimos haciendo lo mismo
seguiremos obteniendo los mismos resultados. Y esos resultados han sido hasta
ahora realmente decepcionantes.