Washington (AIPE)- Tras la victoria del partido
demócrata en las elecciones de noviembre en Estados Unidos, la expansión del
comercio regional y la aprobación de los tratados pendientes de libre comercio van a ser más complicados. A partir del 4 de enero, día en que
asumen sus cargos los nuevos legisladores, el Congreso estará compuesto de 231
diputados y 51 senadores demócratas contra 201 diputados y 49 senadores
republicanos.
Surgirán así muchas voces proteccionistas,
contrarias a la expansión del comercio. Varios candidatos demócratas hicieron
campaña a favor del llamado “fair trade” (comercio
justo), a diferencia del libre comercio de muchos republicanos y de los demócratas
alineados con el influyente Democratic Leadership Council, anteriormente
liderado por Bill Clinton,
quien logró la aprobación del NAFTA en
1994.
Bajo “fair-trade” se
incluyen conceptos proteccionistas, contrarios a generar nuevos tratados de
libre comercio con otros países (Estados Unidos firmó 13 en total), basado en
la supuesta pérdida de empleos en el país. Sin embargo, las estadísticas muestran
lo contrario. Según Robert Samuelson,
desde
Durante los primeros días de diciembre, varios
acuerdos de libre comercio estuvieron tambaleándose en las últimas sesiones del
Congreso; entre ellos el acuerdo con Vietnam, Perú, el Sistema de Preferencias
con los países andinos y el Sistema General de Preferencias que reduce los
aranceles a importaciones provenientes
de 130 países.
Estos tratados benefician a otros países, pero
también a Estados Unidos. Por ejemplo, en el caso del Perú, la mayoría de los
productos peruanos ya entran sin pagar arancel, pero no ocurre lo mismo con las
exportaciones norteamericanas a ese país, que bajo el tratado dejarían de pagar
tarifas. También sucede lo mismo con el Sistema General de Preferencias, que
favorece a economías regionales de muchos países, pero también abastece de
materias primas baratas a importantes industrias en Estados Unidos.
La no renovación de estos tratados no mantendrá el
nivel de empleo en Estados Unidos ni afectará ningún tema estratégico o de
seguridad, sino que perjudicará a las economías en desarrollo, tanto en Latinoamericana
como en otros continentes y seguirá generando resentimiento hacia Estados
Unidos.
Aunque los tratados han estado bajo consideración durante varios meses y muchos vencen el
31 de diciembre de este año, no han sido impulsados ni por los republicanos ni
los demócratas. Y el año próximo será
peor. Por ejemplo, el diputado demócrata Charles Rangel,
que presidirá desde comienzos del nuevo año el poderoso Comité de Medios y
Arbitrios (Ways and Means) que supervisa el intercambio comercial, ya alertó
que no introducirá el Tratado con Perú a discusión en
Estas discusiones se dan en el marco de la
renovación del “Fast Track Authority” (vía rápida de negociación) que es la
autorización extendida por el Congreso al presidente de negociar y firmar acuerdos
comerciales que luego serán aprobados por el Congreso en forma expedita y la
cual vence en junio de 2007. Esta fecha de vencimiento está siendo utilizada
como prenda de negociación para la discusión de los Tratados con Perú y
Colombia. La administración Bush quiere mantener el “Fast Track” y aspira que se
renueve por el resto del mandato presidencial.
Al observar la demora en las negociaciones
comerciales este año, la falta de prioridad dada por el Congreso a estos temas
y las declaraciones de los recién electos legisladores demócratas, el año 2007
parece que será todavía peor en la promoción del comercio exterior de Estados
Unidos. Por el bien del desarrollo latinoamericano y del comercio global, ojalá que los políticos en Washington se den cuenta del daño
que hacen.
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Greg Crist es
vicepresidente y Gabriel Sánchez Zinny
senior associate de Dutko Worldwide.