Caracas (AIPE)- El presidente Chávez ha radicalizado
agresivamente su revolución bolivariana desde su reelección el 3 de diciembre. Ahora
la llama “socialismo del siglo XXI”, pero su objetivo real es perpetuarse en el
poder, igual que Fidel Castro. Sin embargo, Chávez, como Castro, no es
socialista ni comunista verdadero, sino un déspota que no se detendrá en su
objetivo de subyugar al pueblo venezolano a través de la erradicación de la libertad
de expresión, libre empresa y derecho a la propiedad privada, y en la concentración
de todo el poder civil y económico en manos del Presidente vitalicio (él).
El año 2006 finalizó con el anuncio de Chávez de
no renovar la concesión de Radio Caracas Televisión. El ministro de
Comunicación e Información, Willian Lara, advirtió que
Globovisión y muchas estaciones de radio también
perderán sus concesiones de transmisión. Andrés Izarra,
presidente de Telesur, señaló que el gobierno consolidará
este año su hegemonía sobre todas las comunicaciones e información.
En la juramentación de su nuevo gabinete, el 8
de enero, Chávez anunció que nacionalizará la telefónica CANTV y otras empresas
como
El presidente además ordenó a
El nuevo gabinete de Chávez está dominado por
personas de ideología radical, empezando por su hermano mayor Adán Chávez,
nuevo ministro de Educación y de quien se espera acelerar el adoctrinamiento político
de los niños. Chávez además sacó de su cargo al vicepresidente José Vicente Rangel, aparentemente porque se opuso a su deseo de
convertirse en presidente vitalicio. También sacó del gabinete a ministros claves
como Nelson Merentes y Aristóbulo Istúriz,
aparentemente porque su partido Patria Para Todos (PPT) objeta las órdenes
presidenciales de que todos los partidos de izquierda se deben disolver para
unirse al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), a ser controlado por
Chávez y por quienes él designe.
Chávez también definió los pasos que llevarán a
la creación de su estado socialista: (a) la reforma socialista constitucional
que requiere una ‘‘reforma profunda’’ de
No hay nadie en Venezuela que parezca capaz actualmente
de oponerse a Chávez. El gobernador del Zulia, Manuel Rosales, quien fue
proclamado nuevo líder de la oposición nacional por su círculo cercano y
diversos columnistas ingenuos, después de que obtuviera casi 40% de los votos
en las elecciones, pasó el mes pasado en Miami y Orlando. Ya está claro que
Rosales y otros ‘‘líderes’’ de oposición como Teodoro Petkoff
y Julio Borges son irrelevantes políticamente, pues ninguno de ellos cuenta con
una amplia base política.
Con respecto a la comunidad internacional, a
Chávez le importa un rábano lo que ésta piensa. Llamó “pendejo”
a José Miguel Insulza, exigiéndole que no se
inmiscuya en los asuntos soberanos de Venezuela y sugiriéndole que renunciara al
cargo de Secretario General de
El futuro no luce promisorio. Chávez incluso se
está preparando para el día cuando caigan los precios del petróleo, su revolución
se quede sin dinero y el pueblo venezolano finalmente se percate de que son los
siervos empobrecidos de un dictador criminal. Cuando finalice la bonanza petrolera,
Chávez recurrirá a la represión violenta, la intimidación y los abusos
sistemáticos de los derechos humanos para aterrorizar y subyugar al pueblo venezolano.
___*
Bottome es director y Parra analista de VenEconomía.