El presidente Felipe Calderón y los miembros de su
gabinete se han encargado de decir en todos los foros que en México no existen
los controles de precios. Y qué bueno que así sea. Mucho ha avanzado el país
desde los tiempos en que cualquier funcionario público podía llegar y ordenar a
las empresas o a los ciudadanos cuánto cobrar por sus productos o servicios.
Sin embargo, en el Acuerdo para Estabilizar el
Precio de
El problema para las pequeñas tortillerías del país
es que el acuerdo ha oficializado por un lado un precio de 3,500 pesos por tonelada
de maíz, lo cual representa un incremento de más de 100 por ciento sobre los
Según los tortilleros, a
los grandes grupos comercializadores que aparentemente acapararon el maíz en
estas últimas semanas se les está premiando con un aumento muy generoso del
precio, mientras que a los tortilleros, que fueron en
buena medida víctimas del acaparamiento, se les está castigando. Las
estadísticas sugieren que debe haber más de un millón de toneladas de maíz
blanco en bodegas en todo el país, porque ésa es la diferencia entre lo
producido y lo vendido hasta ahora. Y ese maíz no está en las pequeñas
instalaciones de las tortillerías, que difícilmente pueden guardar nixtamal
para dos días de ventas.
El presidente Calderón, por supuesto, está
reaccionando a una situación que se le estaba complicando enormemente en lo
político. El alza en el precio de la tortilla ha significado el golpe más
fuerte al gobierno en el muy poco tiempo que tiene de ejercer su
responsabilidad. La popularidad ganada por el presidente con los operativos en
contra de la narcoviolencia se ha desplomado en muy poco tiempo por el aumento
en la tortilla y en otros bienes básicos de consumo.
Las autoridades, sin embargo, no deben perder de
vista el hecho de que los controles de precios son, en primer lugar, ilegales,
ya que en nuestro actual marco jurídico no hay justificación para que el
gobierno reemplace al mercado en su función. Tampoco pueden cerrar los ojos a
la experiencia histórica que nos dice que los controles de precios son un
instrumento que genera corrupción y mercados negros, desincentiva la producción
y eleva más los precios en el mediano y largo plazos.
Esperemos que el control de precios
del Acuerdo para Estabilizar el Precio de