1/25/2007
El ajuste del mercado
Arturo Damm

Con relación al Acuerdo para Estabilizar el Precio de la Tortilla, en el último Pesos y Contrapesos pregunté lo siguiente: “¿No se trata, por más que haya sido producto de un acuerdo entre las partes involucradas, y no de una imposición gubernamental, de una manipulación de precios, que limita las posibilidades de ajuste en el mercado, por medios propios del mercado, que son los únicos ajustes correctos en los mercados?” Algunos lectores me han preguntado, uno, por la naturaleza de dicho ajuste y, dos, si algo tan importante como el precio de la tortilla debe ajustarse de tal manera. Vamos por partes.

 

Partiendo de las leyes de oferta y demanda, que afirman que a mayor precio menor cantidad demandada (ley de la demanda) y mayor cantidad ofrecida (ley de la oferta), tenemos que cualquier alza de precios tendrá un doble efecto, reducirá la cantidad demandada y aumentará la ofrecida, combinación que ejercerá una presión a la baja en el precio, que limitará o corregirá el incremento inicial. Lo explico.

 

Primer paso. Si el precio de una determinada mercancía (maíz) aumenta, los consumidores reducirán su consumo, aumentando el de alguna otra (trigo) que satisfaga, de manera similar, su necesidad. ¿Qué presión ejerce, sobre el precio que aumentó, la reducción del consumo de la mercancía en cuestión? A la baja.

 

Segundo paso. Si el precio de una determinada mercancía (maíz) aumenta, y sobre todo si aumenta lo suficiente, las ganancias en ese ramo de actividad económica se incrementarán, por lo que nuevos productores estarán dispuestos a ofrecer la mercancía, razón por la cual su oferta aumentará. ¿Qué presión ejerce, sobre el precio que aumentó, el incremento en la oferta de la mercancía en cuestión? A la baja.

 

Conclusión. Si la autoridad monetaria no está practicando una política inflacionaria (tal y como sucede hoy en México), el aumento en el precio de una mercancía, debido única y exclusivamente a cambios en la relación entre oferta y demanda (de maíz), pone en marcha un conjunto de ajustes por los cuales disminuye el consumo y aumenta la producción, disminución y aumento que ejercen una doble presión, a la baja, sobre el precio, todo ello a partir de la ley de la oferta y la demanda.

 

En todo este proceso de ajuste, ¿qué papel juega el gobierno? Ninguno, al menos no activo: no trata, de manera artificial, bajar el precio de la mercancía en cuestión (imponiendo un precio máximo para la misma), como tampoco intenta, artificialmente, incentivar una mayor oferta de la misma (otorgando subsidios a los oferentes). El mercado, es decir, los productores y consumidores, modificando su conducta ante el aumento en el precio, disminuyendo el consumo los demandantes, y aumentando la producción los oferentes, consiguen, de manera más eficaz que la intervención gubernamental, la baja en el precio. ¿Cuál es la condición para conseguir esto último? Que el gobierno no intervenga, ni imponiendo un precio máximo, ni otorgando subsidios a los productores.

 

Por último, recordar que la ley de la oferta y la demanda es una ley natural, que nos describe cómo actuamos los seres humanos en el mercado, que fue descubierta por los economistas, no redactada ni promulgada por legislador alguno, razón por la cual es una ley descriptiva, no prescriptiva. El intentar, tal y como lo recomiendan los malos economistas, y tal y como lo practican los peores gobernantes, la manipulación de precios, ya sea directamente, por medio de un control de los mismos, ya indirectamente, a través de los subsidios, es un intento por violar una ley natural, violación cuyas consecuencias son, siempre, negativas, en este caso antieconómicas.



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