Con
relación al Acuerdo para Estabilizar el Precio de
Partiendo
de las leyes de oferta y demanda, que afirman que a mayor precio menor cantidad
demandada (ley de la demanda) y mayor cantidad ofrecida (ley de la oferta),
tenemos que cualquier alza de precios tendrá un doble efecto, reducirá la
cantidad demandada y aumentará la ofrecida, combinación que ejercerá una presión
a la baja en el precio, que limitará o corregirá el incremento inicial. Lo
explico.
Primer
paso. Si el precio de una determinada mercancía (maíz) aumenta, los
consumidores reducirán su consumo, aumentando el de alguna otra (trigo) que
satisfaga, de manera similar, su necesidad. ¿Qué presión ejerce, sobre el
precio que aumentó, la reducción del consumo de la mercancía en cuestión? A la
baja.
Segundo
paso. Si el precio de una determinada mercancía (maíz) aumenta, y sobre todo si
aumenta lo suficiente, las ganancias en ese ramo de actividad económica se
incrementarán, por lo que nuevos productores estarán dispuestos a ofrecer la
mercancía, razón por la cual su oferta aumentará. ¿Qué presión ejerce, sobre el
precio que aumentó, el incremento en la oferta de la mercancía en cuestión? A
la baja.
Conclusión.
Si la autoridad monetaria no está practicando una política inflacionaria (tal y
como sucede hoy en México), el aumento en el precio de una mercancía, debido
única y exclusivamente a cambios en la relación entre oferta y demanda (de
maíz), pone en marcha un conjunto de ajustes por los cuales disminuye el
consumo y aumenta la producción, disminución y aumento que ejercen una doble
presión, a la baja, sobre el precio, todo ello a partir de la ley de la oferta
y la demanda.
En todo
este proceso de ajuste, ¿qué papel juega el gobierno? Ninguno, al menos no
activo: no trata, de manera artificial, bajar el precio de la mercancía en
cuestión (imponiendo un precio máximo para la misma), como tampoco intenta, artificialmente,
incentivar una mayor oferta de la misma (otorgando subsidios a los oferentes).
El mercado, es decir, los productores y consumidores, modificando su conducta
ante el aumento en el precio, disminuyendo el consumo los demandantes, y
aumentando la producción los oferentes, consiguen, de manera más eficaz que la
intervención gubernamental, la baja en el precio. ¿Cuál es la condición para
conseguir esto último? Que el gobierno no intervenga, ni imponiendo un precio
máximo, ni otorgando subsidios a los productores.
Por último,
recordar que la ley de la oferta y la demanda es una ley natural, que nos
describe cómo actuamos los seres humanos en el mercado, que fue descubierta por
los economistas, no redactada ni promulgada por legislador alguno, razón por la
cual es una ley descriptiva, no prescriptiva. El
intentar, tal y como lo recomiendan los malos economistas, y tal y como lo
practican los peores gobernantes, la manipulación de precios, ya sea
directamente, por medio de un control de los mismos, ya indirectamente, a
través de los subsidios, es un intento por violar una ley natural, violación
cuyas consecuencias son, siempre, negativas, en este caso antieconómicas.