La otrora
famosa CONASUPO, fuente de subsidios y corrupción durante los gobiernos del
siglo pasado, ofrecía a los pequeños productores un "precio de
garantía" superior al del mercado por tonelada de maíz. Después lo vendía
por abajo del precio de mercado a los tortilleros
para que ofrecieran tortillas baratas al público. La diferencia se cubría con
dinero de los impuestos que indirectamente lo pagaban muchos de los mismos
pobres que creían consumir tortillas baratas.
Esos
subsidios crearon mafias bien organizadas que compraban maíz a los pequeños
productores y lo vendían a CONASUPO al precio de garantía con la camiseta de
productores pobres. Después lo recompraban con la
camiseta de “nixtamaleros” o molineros a precios
subsidiados a la misma CONASUPO. Ese mismo maíz lo volvían a vender nuevamente
a CONASUPO y volvían a ganar la diferencia. A ese tipo de "negocio"
le llamaban el "carrusel", pues al mismo maíz le daban varias vueltas
en
A raíz de
que en el 2008 se liberarán las importaciones de maíz, según lo convenido en el
Tratado de Libre Comercio con EUA y Canadá, varios grupos políticos sostenían,
por lo menos hasta el año pasado, que la libre importación de maíz empobrecería
todavía más a los pequeños productores, ya que se vendía más barato en EUA que
en México. Ahora que hay escasez y encarecimiento del maíz a nivel mundial, queda
claro que el camino más rápido para detener el aumento de precios en México es
abrir las importaciones. Es decir, adelantar la apertura de ese producto en el
TLC.
Ojalá
los legisladores, políticos y grupos que en realidad buscan un precio bajo del
maíz, hagan a un lado la demagogia y las medidas populistas que ya fracasaron
el siglo pasado y ayuden a crear las condiciones para lograr una mayor
competencia y eficiencia en la producción y comercialización del maíz en México.