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Riqueza destruida

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LUNES, 3 DE ENERO DE 2011
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Con el 2010 terminó una década más; una década acostumbrada de inflación. Si bien el crecimiento promedio de los precios en cada uno de los últimos diez años estuvo entre 3.3 y 6.5 por ciento anual, al parecer un rango que algunos consideran desde “bajo” hasta “razonable”, ¿sabe el lector cuánto fue la inflación acumulada en ese periodo? Nada más y nada menos que 56.6 por ciento. ¿Qué significa eso? Que lo que ahora compramos con cien pesos, hace diez años lo comprábamos con menos de 64.

Posiblemente usted pudo protegerse de tal alza en el nivel general de precios a través de sus activos, sus ahorros o sus inversiones. Tal vez su productividad haga que a usted le cuesten lo mismo esos 64 pesos entonces que los cien de ahora, lo que, en todo caso, la inflación no le perjudicó. Sin embargo, quienes no tuvieron la oportunidad de protegerse mediante activos, ahorros, inversiones, o quienes se dedican a una actividad cuya productividad es nula o casi nula sí se vieron perjudicados. A estos últimos, por lo general, se les llama “pobres”. Sí, esos por quienes luchan nuestros legisladores que alegremente declaran que “un poquito de inflación no sólo no es mala sino deseable”.

De acuerdo, consideremos el agregado en vez de irnos por partes. Tal vez así no se vea tan feo. ¿Será?

Suponga usted que el recuadro azul de arriba es el pastel que los mexicanos logramos hornear entre 2001 y 2010. Cada año, “un poquito de inflación” –representada por la curva de color rojo- venía a robarnos “un poquito de nuestro pastel”. Al término de diez años de trabajo y esfuerzo, resulta que sólo nos sobrevive el 80% del pastel; el resto (el área sobre la curva) se lo comió la inflación. ¡En una década nuestro pastel de 100kg se encogió y ahora pesa ochenta! Bien, gracias a “un poquito de inflación” los mexicanos ahora disponemos de un pastel 20% más pequeño. ¿Es todo? ¡No! Resulta que, además, la cantidad de beneficiarios del pastel hace diez años no es la misma que hoy en día: ¡Habemos muchos más mexicanos!

Genial. Así que con una inflación acumulada de 56.6% y nuestra mediocre tasa de crecimiento económico, en diez años los mexicanos no sólo tenemos un pastel más chico sino que además nos toca de a menos porque somos más.

¿Quiere saber qué pasó con nuestro pastel si tomamos en cuenta no sólo la última, sino las últimas cuatro décadas? (Tip: La inflación acumulada desde Echeverría hasta Calderón solamente es de 480,000%)


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