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La naturaleza de la competencia

“La mano invisible de la competencia no es simplemente un tema de economistas en sus torres de marfil que saben poco del mundo real. La competencia es en realidad la sangre vital de cualquier sistema econmico dinmico. Ms an, la competencia es el fundamento de la calidad de vida y est vinculado a los aspectos ms trascendentes de la existencia humana desde el punto de vista educacional, civil, religioso y cultural, adems del econmico. Esta es la herencia intelectual de los debates que han ocurrido en los ltimos siglos al efecto de explicar las consecuencias benficas de la competencia, lo cual ha sido el mayor descubrimiento de este milenio.”


Gary S. Becker
JUEVES, 16 DE AGOSTO DE 2007
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1. Introduccin

Desde hace un tiempo me ha parecido que el rol de la competencia en la vida econmica y social ha sido malinterpretado. Hasta el siglo XVIII las transacciones entre las personas y las empresas han sido visualizadas generalmente como un proceso de suma cero: lo que gana una persona es la prdida de la otra. El notable ensayista francs del siglo XVI, el Marqus de Montaigne, escribi un ensayo corto donde deca que Ninguna ganancia se efecta sin la prdida de otra persona. Esto es, las transacciones se vean como una manifestacin de explotacin, por ende, los gobiernos deban regular o incluso monopolizar la mayor parte de las actividades. Esto constituy el corazn del sistema mercantilista.

A partir del siglo XVIII en Europa, unos pocos pioneros reconocieron el error de este sistema y el consecuente anlisis de la suma cero aplicada a las transacciones. Vieron claramente que las transacciones producan beneficio a las partes involucradas y que la regulacin de las transacciones a travs de la disciplina que impone la competencia resultaba sin duda mucho mejor que usando la intervencin gubernamental.

Adam Smith acu la expresin la mano invisible para indicar que mientras los individuos y las empresas estn interesados exclusivamente en su propio inters, estn incentivados a travs del mbito de la competencia -como si fuera por medio de una mano invisible- a promover el inters del pblico.

Esto es as. En el anlisis tradicional de los mercados que realizan los economistas donde los productos se compran y se venden, la competencia empuja los precios hacia abajo al nivel de los costos de produccin, incluyendo las ganancias normales. Puesto que si los precios exceden los costos las ganancias anormales que se producen como resultado de vender unidades adicionales estimularn a los competidores a bajar sus precios para atraer clientes. De este modo, la presin de la competencia sobre los precios contina hasta que equivalen a sus respectivos costos. Esta tendencia entre precios y costos explica por qu los economistas concluyen que la competencia es eficiente.

Considero que este anlisis del valor y de los beneficios en la competencia y de las desventajas del monopolio, constituyen las mayores contribuciones hacia la mejor comprensin de cmo las economas y las sociedades pueden servir mejor los intereses de la mayora de la gente.

Sin embargo, el anlisis moderno de la competencia ha sido excesivamente estrecho. Se circunscribe y se limita a los mercados donde aparecen precios monetarios en las ventas de bienes y donde las corporaciones buscan utilidades. Como, por ejemplo, el mercado de las bananas, los automviles, las peluqueras y similares.

Pero las ventajas de la competencia no slo se ponen de manifiesto en aquellos mercados, aun siendo muy importantes para el bienestar material. La competencia tambin beneficia a las personas en reas tales como la educacin, la caridad, la religin, la oferta monetaria, la cultura y los gobiernos. En realidad la competencia resulta esencial en todos los aspectos de la vida independientemente de las motivaciones y la organizacin de los productores ya se trate de transacciones donde est involucrada la moneda o en aquellas donde no aparecen cotizaciones en trminos monetarios.

El objeto de esta conferencia es mostrar los efectos beneficiosos de la competencia en aquellos campos en los que tradicionalmente no se incluye este concepto, esto es, en aquellas reas donde los competidores no buscan exclusivamente la ganancia.

En realidad difiero con algunos economistas porque creo que los grados de competencia son ms importantes para el bienestar que la misma motivacin y estructura organizativa que revelan los competidores. Esto es, la mano invisible opera no slo cuando los productores estn constituidos por empresas que buscan ganancias sino tambin cuando se trata de organizaciones que no persiguen fines de lucro tales como hospitales y actividades caritativas, cooperativas e incluso algunos emprendimientos gubernamentales como el servicio postal.

En todos los casos la actuacin resulta cada vez mejor al efecto de satisfacer las respectivas necesidades cuando la competencia y la mano invisible lo fuerzan a proceder de esa manera, muchas veces en sentido contrario a los instintos y a los deseos de los operadores o simplemente por una cuestin de pereza. Quiero ilustrar este mensaje con ejemplos un tanto controversiales como son la religin y las necesidades espirituales, la educacin y, asimismo, la informacin y las tareas formativas de la opinin.

2. Una carrera hacia arriba o hacia abajo?

En primer trmino quiero precisar que muchas de las crticas a la competencia se mantienen activas no slo en mbitos acadmicos sino tambin a travs de los comentarios de prominentes periodistas en los diarios, revistas y la televisin. Prefieren el puo visible del gobierno a la mano invisible de la competencia porque consideran que sta ltima torna las cosas peores en lugar de lograr mejoras en los objetivos propuestos.

Una de las crticas ms populares consiste en sostener que la gente frecuentemente es engaada por vendedores que no trasmiten la verdad respecto de lo que estn promoviendo, ya se trate de automviles, religin, opinin, el arte u otras formas de cultura. De este modo, se dice que la competencia conduce a una carrera hacia lo ms bajo ms bien que una presin hacia arriba ya que, se contina sosteniendo que las presiones de la competencia supuestamente fuerzan a las empresas a reducir la calidad de lo que venden, lo cual no es siempre constatado por los consumidores.

De ms est decir que los consumidores no tienen informacin perfecta, especialmente en aquellos atributos que resulta difcil observar y, sin duda, en algunas oportunidades se engaan. Pero Abraham Lincoln hizo un buen punto cuando sostuvo que Uno puede engaar a toda la gente por algn tiempo, uno puede engaar a algunas personas todo el tiempo, pero uno no puede engaar a toda la gente todo el tiempo.

Afortunadamente, una comprensin ms profunda de la competencia revela que los mercados requieren que existan solamente algunos clientes bien informados. La actividad de arbitraje de los informados generalmente mejora las condiciones de todos, puesto que cuando los oferentes intentan ganar el apoyo de los clientes bien informados, ofrecen mejores productos y mejores trminos en el acuerdo tambin para aquellos que estn relativamente menos informados.

Un ejemplo obvio estriba en el cambio de carril en las autopistas. La mayor parte de los conductores raramente cambia de carril y si fuera por esa conducta el trfico se congestionara. Sin embargo, los pocos conductores que estn alertas y que cambian de carril para entrar en aquellos en donde la velocidad es mayor hace que se produzca una tendencia a equilibrar la duracin del trayecto para todos. Sin duda que los que cambian de carril se benefician a s mismos cuando optan por otros en los que el trfico es ms rpido, pero su actividad de arbitraje tambin beneficia a los menos informados, menos preparados y ms perezosos que nunca cambian de carril.

En verdad, la carrera hacia arriba como consecuencia de los pocos que estn informados y, por ende, los clientes activos, se aplica tambin a otros mercados competitivos.

3. La competencia y el progreso tecnolgico

Dnde hay mayor ritmo de progreso tecnolgico, en las industrias o en las industrias monoplicas? Schumpeter crea que en las reas monoplicas debido a que internalizaran los beneficios. Sin embargo, creo que la competencia es en la mayor parte de los casos ms efectiva promoviendo nuevas ideas, precisamente porque permite la entrada ms fcil de personas con enfoques de innovacin. Esto puede ser visto a travs de los siguientes ejemplos.

4. Religin

Puede parecer extrao el comenzar con la religin pero resulta un ejemplo excelente aunque inusual para ilustrar la fertilidad de los principios de competencia, precisamente porque las necesidades espirituales resultan tan importantes. El grado de competencia para satisfacer estas necesidades de hombres y mujeres ha variado a travs de la historia.

Muchas veces, una religin ha recibido privilegios especiales por parte del gobierno del momento, como es el caso del status especial del Islam en Irn y en otros pases del mundo musulmn, del judasmo ortodoxo en Israel y del catolicismo en la Repblica de Irlanda y en otras naciones. Estos privilegios a veces prohben y otras veces quitan incentivos para adoptar otras religiones, como fue el caso cuando los romanos perseguan a los cristianos, cuando los catlicos perseguan a los protestantes en pocas de Lutero, cuando la Inquisicin espaola atacaba a judos y musulmanes y cuando los mormones fueron perseguidos en el siglo XIX en Estados Unidos porque eran polgamos.

Adam Smith consideraba que las necesidades religiosas seran mejor atendidas si fueran abolidos los subsidios y otros privilegios que se otorgaba a la Iglesia de Inglaterra, para que el catolicismo y otras religiones pudieran competir entre s. En un sentido ms general deca lo siguiente: El clero de una religin establecida y bien financiada frecuentemente son hombres instruidos y elegantes que poseen todas las virtudes de un caballero pero gradualmente pierden esas cualidades que le dan autoridad e influencia ante personas de rangos inferiores. Un clero as cuando es atacado por gente tal vez estpida e ignorante recurre al magistrado para que los persiga, para que los destruya o para que no permita la actuacin de esos adversarios considerados como responsables de alterar la paz pblica (Smith, 1937, 74).

Lannoccone (1991) verific las conclusiones de Smith respecto de los efectos de la competencia al relacionar los grados de religiosidad en distintos pases -la asistencia de gente a la iglesia, la creencia en Dios y otros criterios- con el grado de competencia medido a travs de la concentracin de integrantes a las diversas denominaciones religiosas. Encontr que las naciones religiosas tenan mayor distribucin entre las diversas denominaciones lo cual interpreta como una indicacin de que en los mbitos en los que tiene lugar la competencia hay mayor devocin religiosa.

Estados Unidos constituye un buen ejemplo de esta conclusin ya que es una de las naciones ms religiosas de occidente y, al mismo tiempo, el lugar donde hay ms competencia entre religiones. Ms de dos mil denominaciones compiten por miembros lo cual ha producido grandes cambios a travs del tiempo respecto de los pesos relativos de las diversas denominaciones. Aquellas religiones que menos satisfacen los deseos de la feligresa pierden miembros mientras otros los ganan. Estas tendencias pueden observarse claramente durante el siglo XIX en los que los baptistas crecieron rpidamente a expensas de los metodistas y los congresionistas.

La religin entonces pone de manifiesto si los mbitos de competencia o monopolsticos incentivan mayores innovaciones. Los mercados altamente competitivos de la religin en los Estados Unidos han producido numerosas innovaciones las cuales incluyen el crecimiento de muchas denominaciones cristianas, el introducir reuniones que incorporan distintos tipos de servicios religiosos, las modificaciones del Islam, las reformas del judasmo y tantos otros ejemplos.

Los padres fundadores en los Estados Unidos tenan muy claras las ventajas de la competencia en el mercado de la religin. Se opusieron tenazmente a los subsidios especiales y otros privilegios y a la vinculacin de la religin con el estado porque consideraban que esto reducira la presin para aumentar y satisfacer las necesidades espirituales. Jefferson dijo en un ensayo sobre la libertad religiosa en la Universidad de Virginia lo siguiente (vid. Padover, 1943, p. 957):

Las relaciones que existen entre el hombre y su Hacedor y las obligaciones que resultan de aquellas relaciones son de gran inters y revisten gran importancia para todo ser humano y, asimismo, resulta muy pertinente su estudio en investigacin. Pero el deseo de instruccin en varios credos de la fe religiosa que existe entre nuestros ciudadanos presenta un abismo respecto de lo que ocurre en muchas instituciones. Al contrario de lo que se ha pensado resulta de gran importancia que cada asociacin pueda instruir en lo que cree y no debe encargarse a las autoridades pblicas que dicten los modos o principios de la instruccin religiosa y no deben otorgar ventajas a una secta sobre otra.

5. La educacin

Los colegios gubernamentales que no cobran por la educacin estn muy difundidos. En muchos casos los estudiantes deben asistir a los colegios pblicos locales que se encuentran en su vecindario aunque puedan asistir a colegios en otras partes.

Este sistema de mercados cautivos permite que sindicatos de maestros y agentes gubernamentales se hagan cargo del manejo de los colegios pblicos y los manejen sus propios intereses ms bien que los intereses de los estudiantes. En muchos pases los estudiantes reciben una mala educacin precisamente cuando el valor de una buena educacin resulta esencial.

Las familias pudientes pueden sortear estos obstculos de los colegios pblicos y enviar a sus hijos a un buen colegio privado que opera en un mbito competitivo. Incluso familias de clase media pueden sacar ventaja de la competencia del mismo modo votando con sus pies. Pueden moverse hacia comunidades que tienen relativamente un buen sistema educativo y un sistema impositivo razonable. La competencia entre comunidades chicas puede ser un sustituto para la competencia dentro de una comunidad ms amplia.

Lamentablemente, los ms pobres no pueden pagar colegios privados ni aprovechar las ventajas de la competencia entre comunidades. Son en realidad las vctimas principales de este sistema. Es interesante observar las contribuciones que han realizado muchos de los colegios catlicos en los Estados Unidos. Si nos guiamos por la performance, la tendencia de sus alumnos a ingresar a la universidad y los salarios que obtienen en el mercado laboral. Estas ventajas se acentan si se incluyen otros factores en el anlisis de estudiantes en colegios catlicos y colegios pblicos.

Aquellos que proponen que los colegios pblicos deben ser monoplicos insisten en que este es un sistema ms democrtico ya que incorpora estudiantes con muy diversos antecedentes en los mismos colegios. Tal vez esto haya sido cierto en algn momento, pero lo que hoy observamos en los colegios pblicos es una segregacin por ingreso, raza, caractersticas educativas de los padres y otras segregaciones. De hecho los colegios privados se integran mucho menos sobre la base de segregacin por raza, ingreso, antecedentes sociales y prcticamente todas las caractersticas relevantes.

Independientemente del aumento en los gastos por estudiantes en los colegios pblicos, las familias que mandan a sus chicos a estos colegios en los Estados Unidos y en muchos otros pases se han visto severamente afectados por una marcada declinacin en la calidad del sistema del colegio pblico. Cada vez hay ms quejas en este sentido y pedidos de competencia, lo cual forzara a los administradores a mejorar la calidad del servicio. Muchos padres han puesto presin a los polticos para que resistan las decisiones de los sindicatos de maestros y sus aliados, muchas veces lderes de comunidades minoritarias que quieren preservar el status quo.

En respuesta a esta presin, la competencia en los colegios en Estados Unidos se ha multiplicado durante la ltima dcada. En algunos casos, los estudiantes pueden asistir a colegios pblicos fuera de su vecindario o las familias establecen sus propios colegios en el sistema charter y as elegir a los maestros. El paso ms radical se inclina hacia los vouchers que las familias pueden usar para enviar a sus hijos al colegio que elijan.

Los vouchers han resultado por el momento en el mejor sistema para estimular la competencia y la innovacin lo cual permite introducir cambios ms rpidos en la estructura curricular y la enseanza. Todos los tipos de colegios privados deberan ser susceptibles de eleccin para competir por estudiantes con vouchers y no slo instituciones seculares sin propsito de lucro sino tambin aquellos que tienen propsito de lucro y aquellos que profesan distintas religiones.

Los que patrocinan el sistema de voucher no estn de acuerdo sobre si debera de permitirse que todos los estudiantes participen en el sistema o solamente est permitido para aquellos estudiantes relativamente ms pobres. Personalmente yo me inclino por esto ltimo puesto que tiene poco sentido establecer impuestos a todos y luego devolverlo en forma de vouchers. Pero, sin duda, los vouchers para todo el mundo seran mejores respecto de la situacin que ofrece educacin gratuita en los colegios pblicos.

El sistema de la educacin superior en Estados Unidos demuestra los beneficios de la competencia. Ms de tres mil colleges y universidades de ese pas ofrecen una muy amplia educacin que va desde universidades como Princeton, Stanford, Chicago y otras universidades de primer nivel a programas de dos aos para atender requerimientos vocacionales muy diversos. Este sistema es el mejor a juzgar por los muchos estudiantes de otros pases que van a Estados Unidos a estudiar y no slo a las universidades de elite.

La educacin est descentralizada y los diversos sistemas educativos compiten entre ellos, lo cual apoya mi punto anterior en el sentido de que la intensidad de la competencia es mucho ms importante que las caractersticas de los competidores. El sector privado ha sido siempre mucho ms innovador y la mayor parte de las universidades de primer nivel son privadas, aunque tambin existen instituciones pblicas de buen nivel a pesar de que incluso las que cobran a sus estudiantes estn subsidiadas, lo cual requiere un esfuerzo adicional de las instituciones privadas para resultar ms eficientes.

6. Informacin y opinin

La libertad de prensa se ha considerado un punto central para salvaguardar la sociedad de tendencias dictatoriales. Una prensa libre bsicamente quiere decir la posibilidad de entrada al mercado de diarios, revistas, libros, programas de diario y televisin para competir por audiencias sin censura ni obstculos artificiales. Aquellos que patrocinan la libertad de hablar y publicar entienden que la competencia produce la mejor informacin posible al proporcionar acceso a los argumentos alternativos a los reclamos y las opiniones.

De Tocqueville crea que los sistemas descentralizados de gobierno tambin estimulaban un gran nmero de diarios para proveer la informacin sobre polticas locales La extraordinaria subdivisin del poder administrativo tiene mucho ms que ver con el inmenso nmero de diarios estadounidenses que la libertad poltica del pas y la absoluta libertad de prensa (vol. II, p. 121, 1945).

Los efectos de la competencia en el mundo de la informacin y la opinin no son fundamentalmente diferentes de los efectos que se producen en la produccin de bienes y servicios. Sin embargo, los partidarios de la libertad de informacin y opinin frecuentemente se oponen a la competencia en los bienes y viceversa. Por ejemplo, durante el siglo XX los socialismos democrticos han apoyado fuertemente la libertad de prensa y de palabra pero, simultneamente, han promovido el monopolio gubernamental en la produccin de bienes en lugar de la competencia. Nunca han explicado por qu consideran tan valiosa la competencia en la produccin de opinin e informacin pero no en la produccin de bienes y servicios (para algunas crticas de esta inconsistencia vase Director, 1964, y Coase, 1974).

Algunos de los que apoyan las libertades econmicas tambin han sido inconsistentes al no reconocer el valor de la libertad de acceso a la informacin y las opiniones. Singapur es relativamente una economa abierta pero su gobierno ha suprimido diarios y revistas que pretenden imprimir opiniones desfavorables de sus polticas y de los lderes polticos.

China se ha movido hacia una economa relativamente ms libre pero al mismo tiempo no permite que los diarios y las organizaciones polticas tengan una libertad comparable.

Incluso en los Estados Unidos algunos de los ms vidos partidarios de la libertad de mercado en cuanto a los bienes pretenden censurar el arte, el cine y la televisin para as prevenir la publicacin de materiales que consideran pornogrficos o antirreligiosos.

Los crticos de la competencia libre y abierta en el mundo de la opinin no tienen confianza en la persona comn para elegir racionalmente entre puntos de vista rivales.

Piensan que, especialmente en el corto plazo, la mayor parte de la gente no distingue entre la propaganda en la informacin, entre la pornografa y el arte y, en general, entre afirmaciones correctas e incorrectas. La evidencia es enorme en el sentido de mostrar que la libertad intelectual, econmica y poltica es indivisible, que la apertura y la competencia en un rea no se puede mantener sin la apertura y la competencia en otras.

Las libertades econmicas no slo promueven la prosperidad y el progreso sino que estimulan la incorporacin de la democracia poltica (vaseLipset, 1959, y Barro, 1996) y, asimismo, este sistema estimula la innovacin en la cultura y en el arte general (vase Cowen, 1998).

Afortunadamente, los desarrollos recientes en la comunicacin electrnica han bloqueado la capacidad de los gobiernos totalitarios para eliminar el acceso a informacin y opiniones indeseables. Internet ha sido la innovacin ms importante para un sistema descentralizado y competitivo de la informacin que, al mismo tiempo de ser un modo rpido y barato, permite la comunicacin entre los individuos.

Hasta los setentas los pases podan tener algn grado de libertad en las transacciones de bienes y movimientos de capital sin permitir el acceso al mundo exterior a la mayor parte de las personas. Esto no es posible ahora. Cualquier pas que participa en el mundo moderno de la economa debe permitir el fax e Internet y no puede evitar que la informacin que llegue a la televisin va satlite sea bloqueada. Como consecuencia, la gente puede or y ver informacin y opinin muy crtica de sus propios gobiernos y, al mismo tiempo, informarse acerca de las ventajas de sistemas abiertos desde el punto de vista social, econmico y poltico.

7. Competencia entre monedas

Me he opuesto al Euro mucho antes de que se presentaran las dificultades que son del dominio pblico. Una propuesta mucho mejor hubiera sido adoptar la competencia entre monedas en el mercado como lo propuso hace aos Hayek.

Una propuesta alternativa hubiera sido permitir a cada uno de los miembros de la Comunidad Europea que autorice que la gente pueda pagar sus impuestos en cualquiera de las monedas de los pases miembros de esa Comunidad. Los negocios, los empleados y los productores tambin deberan de poder realizar sus transacciones en aquellas monedas. La oferta y la demanda de dinero hubiera determinado los tipos de cambio entre las distintas monedas de modo que las que resultan impopulares hubieran perdido valor. Este tipo de competencia entre monedas hubiera permitido la disciplina en los gobiernos y hubiera reducido los incentivos para expandir sus monedas y financiar presupuestos a travs de dficit y, asimismo, hubiera eliminado las empresas estatales.

Las monedas caen en su valor si los gobiernos intentan recurrir a la inflacin para evitar dificultades fiscales ya que los individuos y las empresas se dirigen hacia monedas ms estables.

Eventualmente la poblacin de cada pas hubiera continuado con su propia moneda, pero, a medida que aumenta la familiaridad con el nuevo sistema los consumidores, los trabajadores y los hombres de negocios hubieran hecho mayor uso de otras monedas consideradas ms estables.

Despus de un perodo de ajuste los costos de transaccin que implica el negociar en distintas monedas resulta un inconveniente muy menor. Despus de todo, muchos son los negocios y los aeropuertos internacionales que aceptan docenas de monedas, lo cual encuentran muy parecido a operar con las tarjetas de American Express, Eurocard y otras tarjetas de crdito. Ms an, algunos negocios pueden economizar estos costos si deciden operar en una o dos monedas lo cual puede hacer que aparezca eventualmente una moneda dominante pero fruto de la libertad de eleccin debido a la estabilidad de ese signo monetario cualquiera sea ste. Las naciones de todos los pases en todos los tiempos han encontrado en la prctica enormes ventajas de la competencia sobre el monopolio en la produccin del acero, las telecomunicaciones, el aerotransporte y otros bienes y servicios. La comunidad europea ha ignorado esta leccin en la creacin de una moneda nica.

De hecho, la unidad monetaria hubiera sido apoyada por la mayora de la poblacin de los quince miembros de la Comunidad Econmica Europea si tuvieran la confianza en que el Banco Central Europeo se comporta como el Alemn. Sin embargo, temen que las polticas monetarias de la Unin Monetaria Europea resulten de compromisos y estructuras polticas de acuerdo a los distintos requerimientos monetarios y fiscales.

Prueba de ello, es que la mayora de los alemanes piensan que una moneda comn no ser ni remotamente tan estable como el marco alemn, lo cual es la razn por la que el canciller no se arriesg a un referndum sobre el tema. Esta es tambin la razn por la cual en Inglaterra se decidi no entrar en este sistema hasta el 2002 y los daneses decidieron no adoptar el Euro.

8. Conclusiones

He tratado de mostrar que todas las reas importantes de la actividad humana se basan en el rol fundamental de la competencia a los efectos de promover los intereses de la gran mayora de los participantes. Esto resulta especialmente relevante en el mundo moderno dado que las diferentes libertadas se han tornado cada vez ms interdependientes. La eliminacin de algunos tipos de competencia y algunas libertades tiende ahora ms rpidamente a debilitar la competencia y las libertades en otras reas.

De modo que el nfasis en la mano invisible de la competencia no es simplemente un tema de economistas en sus torres de marfil que saben poco del mundo real. La competencia es en realidad la sangre vital de cualquier sistema econmico dinmico. Ms an, la competencia es el fundamento de la calidad de vida y est vinculado a los aspectos ms trascendentes de la existencia humana desde el punto de vista educacional, civil, religioso y cultural, adems del econmico. Esta es la herencia intelectual de los debates que han ocurrido en los ltimos siglos al efecto de explicar las consecuencias benficas de la competencia, lo cual ha sido el mayor descubrimiento de este milenio.


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