Reinventando México
Abr 24, 2020
Santos Mercado

La tribu y el sueño de la aldea global

Una aldea mundial de tribu única puede llevar una vida en paz, sin guerra, ni violencia, robos o fraudes, porque todos pueden tener los satisfactores deseados. Basta que el líder o su equipo técnico resuelva las necesidades de la comunidad y reparta mediante un buen programa de distribución.

Con el descubrimiento del trueque hace 20 milenios, la humanidad va a deambular con dos maneras de hacer las cosas, dos formas diametralmente opuestas: Tribu o comercio.

¿Qué pasaría si la humanidad nunca hubiera descubierto el trueque?

Desde su origen, toda tribu ha tenido una organización política consistente en un jefe único y súbditos obedientes y disciplinados.

Pensemos ahora cómo viviría y se desarrollaría una tribu que nunca llegara a descubrir el trueque. Es pura reflexión lógica. Cuando la familia o tribu es pequeña, el padre puede proveer y gobernar casi todo, y lo que no puede, lo delega en su mujer. Pero la familia crece y se convierte en tribu. Entonces el jefe ya no puede gobernar todo, no puede llevar comida para todos, ni hacer vestido para todos y tampoco puede encargarse de la vigilancia. Entonces el patriarca delega en subjefes. Y luego crea ministerios de salud, vigilancia, educación, ciencia, vestido, calzado y logística. Estamos hablando ya de una tribu formada por millones de humanos. Todos tienen una tarea que cumplir, todos comen, todos visten, nadie es dueño de nada, no existe el dinero, no hay comercio, no existe la propiedad privada. Además, todos están convencidos y dispuestos a sacrificar sus vidas para las guerras o proyectos que al líder se le ocurra realizar. Será un honor morir luchando contra otra tribu, cortar cuellos del enemigo o construir una gran muralla para protegerse de otras tribus.

Algunas tribus se desarrollarán y lograrán verdaderas hazañas, como construir universidades, lanzar satélites al espacio, colocar hombres en la luna o crearán ejércitos y armamento sofisticado para invadir grandes territorios y someter o reducir a cenizas a otras tribus. Realmente, bajo la organización de tribu se pueden alcanzar grandes logros. El jefe de tribu puede elegir a los hombres más inteligentes y mejor preparados para que sirvan de consejeros ante un problema difícil que él no sabe cómo resolver.

De tribu a tribu hay unas más grandes, feroces y desarrolladas que otras y alguna de ellas se convierte en la tribu principal que someterá a las más débiles. Esta es una característica de toda tribu: La propensión a crecer y dominar a las demás o desaparecerlas si consideran que no valen la pena y son un estorbo.

El sueño de toda tribu es ser la única, tener el control y sometimiento sobre todas las tribus, que no haya rivales ni enemigos. Es como construir una aldea mundial con un solo líder, presidente, rey o mandatario. En esta tesitura, si dentro de la tribu surge un rival que quiere desbancar al jefe y tomar el poder, tendrá que ser sometido, encarcelado, desterrado o, de plano, eliminado. No caben dos cabezas que piensan y mandan.

El líder único se preocupará por sus súbditos para que no falte el alimento, vestido, diversión, educación, etc. Sería como vivir en una aldea mundial próspera.

Una vez alcanzado el punto de una sola tribu a nivel mundial, ya no se necesitaría un ejército ni armas para invadir o eliminar a otras. También es posible reducir a cero a la disidencia, pues con el control total de la educación, a todos se les puede formar una conciencia única, una cultura única para que nadie aspire o piense diferente al líder. Para eso necesita cuerpos de vigilancia que tengan la información de todos y cada uno de los súbditos.

Una aldea mundial de tribu única puede llevar una vida en paz, sin guerra, ni violencia, robos o fraudes, porque todos pueden tener los satisfactores deseados. Basta que el líder o su equipo técnico resuelva las necesidades de la comunidad y reparta mediante un buen programa de distribución. Además, cuenta con estadísticos, matemáticos y hombres de ciencia que saben calcular: Si la aldea mundial tiene, digamos, 100 millones de habitantes, entonces se deben producir 50 millones de kilogramos de tortillas para que cada habitante coma medio Kg al día; 25 millones de pollo para que cada habitante coma 1/4 de pollo diariamente y así todo bien programado con todo lo demás bienes.

Esta filosofía de llegar a la tribu única en aldea mundial es una vieja aspiración de mucha gente desde hace mucho tiempo. Piensan que es el camino de la humanidad. Y, nótese que es un mundo sin propiedad privada, ni dinero, ni competencia ni negocios privados. Muchos hombres han pensado, promovido y luchado por esta idea desde hace cien mil años: Últimamente se pueden reconocer a Platón, Carlos Marx, Vladimir I. Lenin, Adolfo Hitler, José Stalin, León Trotski, y muchos contemporáneos.

Posteriormente reflexionaremos en el desarrollo de una sociedad que abandona la vida de tribu y se integra a la dinámica del mercado.



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