Pesos y contrapesos
Ago 12, 2020
Arturo Damm

Por algo se empieza (VII)

El que en junio, en términos mensuales, haya aparecido, después de cuatro meses de no haberlo hecho, el crecimiento, aunque haya sido obra del “efecto rebote”, es una buena noticia.

Según el Indicador de la Actividad Industrial, del INEGI, en términos anuales (comparando con el año anterior) en junio la actividad industrial en México decreció 17.5 por ciento: 5.3 la minería; 1.3 la generación, transmisión y distribución de electricidad, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; 26.1 la construcción; 18.3 la manufactura.

En términos mensuales (comparando con el mes anterior) la actividad industrial creció 17.9 por ciento: 1.6 la minería; 0.7 la generación, transmisión y distribución de electricidad, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; 17.5 la construcción; 26.7 la manufactura.

La actividad industrial aporta el 31.6 por ciento de la producción de bienes y servicios y de la generación de ingreso. La industria manufacturera aporta el 18.5; la construcción el 7.5; la minería el 3.5; la generación, transmisión y distribución de electricidad, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final el 2.1 por ciento restante. (La ganadería, agricultura, silvicultura, pesca y aprovechamiento forestal aportan el 3.7 por ciento de la producción y el ingreso. Los servicios el 64.7).

Analicemos lo sucedido a lo largo del segundo trimestre del año.

En términos anuales en abril, mayo y junio éste fue el comportamiento de la actividad industrial: menos 30.1 por ciento, menos 29.6, menos 17.5. En junio se mantuvo la caída (malo) pero fue menor que la de abril y mayo (bueno). Por algo se empieza.

En términos mensuales este fue el comportamiento. Abril, menos 25.9 por ciento. Mayo, menos 1.2. Junio, más 17.9. En junio se recuperó el crecimiento (bueno), y la tasa fue tan elevada por lo que se conoce como “efecto rebote”: después de una etapa de pésimos resultados no resulta difícil obtener excelentes resultados, mismos que, más temprano que tarde, vuelven a ser normales, lo que en materia de actividad industrial quiere decir crecimiento promedio mensual de ¡cero por ciento! (ese fue el resultado en 2017 y 2018, antes de que empezara la recesión en 2019). Para darnos una idea: antes de junio pasado, en lo que va del siglo XXI, fue en febrero de 2005 cuando se alcanzó el mayor crecimiento mensual de la actividad industrial con 2.9 por ciento (mediocre).

Más allá de porcentajes y comparaciones, el que en junio, en términos mensuales, haya aparecido, después de cuatro meses de no haberlo hecho, el crecimiento, aunque haya sido obra del “efecto rebote”, es una buena noticia. Por algo se empieza, comienzo que es solo eso, el inicio del camino hacia la recuperación, que todavía está lejos, y para muestra este botón: el nivel de producción industrial en junio fue igual al de enero de 1998. De tal magnitud ha sido el retroceso. De tal magnitud es el reto de la recuperación.



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