Pesos y contrapesos
Ago 14, 2020
Arturo Damm

De las utilidades

Cualquier respuesta a la pregunta ¿qué es una ganancia razonable? es arbitraria.

Así lo dijo AMLO: “Las empresas deben tener utilidad, pero tiene que ser ganancia razonable”. Vamos por partes.

  1. La utilidad es la remuneración propia del empresario, quien hace lo que hace por la ganancia que espera generar.

  2. Que genere utilidades depende de que responda correctamente dos preguntas: ¿qué ofrecer? y ¿cómo producirlo?

  3. Las utilidades las genera, respondiendo correctamente las preguntas, el empresario, no la empresa que, como organización, lo que hace es producir el bien o servicio que se le ofrece al consumidor.

  4. El fin de la empresa debe ser servir al consumidor. El fin del empresario debe ser maximizar utilidades. Para lograrlo su empresa debe servir, como quiere ser servido en términos de precio, calidad y servicio, al consumidor.

  5. De las utilidades se obtienen los recursos para, entre otras cosas, reinvertir en el negocio, mantenerlo funcionando, volverlo más productivo, expandirlo.

  6. La justificación ética de las utilidades del empresario depende de que las haya generado en mercados lo más competidos posible.

  7. Para que los mercados sean lo más competidos posible se requiere que el gobierno permita (porque es el único que puede prohibirlo) que todo aquel, nacional o extranjero (lo que importa es la competencia, no la nacionalidad del competidor), que quiera participar en algún sector de la actividad económica produciendo, o en algún mercado de la economía ofreciendo, pueda hacerlo.

  8. Quien determina el porcentaje de utilidad que el empresario genera es el consumidor, dependiendo del precio que está dispuesto a pagar por lo que se le ofrece.  

La primera pregunta relacionada con el concepto “ganancia razonable” es en función de qué parámetros debe determinarse qué es una ganancia razonable. La segunda es, suponiendo que, en función de esos parámetros, se generen ganancias no razonables, qué debe hacerse para evitarlas.

Cualquier respuesta a la primera pregunta es arbitraria. La respuesta a la segunda es: imponer precios máximos, por arriba de los cuales no debe ofrecerse, lo cual, al tener como objetivo limitar la generación de utilidades a lo que arbitrariamente se considere razonable, desincentiva la actividad empresarial y, por consiguiente, las inversiones directas que producen bienes y servicios, crean empleos y generan ingresos, creación de empleos y generación de ingresos que son condiciones del bienestar.

La manera correcta de limitar el porcentaje de utilidad es por medio de la competencia, para lo cual debe permitirse que todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar en algún sector de la actividad económica produciendo bienes y servicios, con capital nacional o extranjero, o en algún mercado de la economía ofreciendo mercancías, nacionales o importadas, pueda hacerlo.



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Una tendencia lamentable en el desarrollo de la ciencia económica en las últimas décadas ha sido el considerar al Estado y no al emprendedor como el actor principal del proceso económico.

Rafael Ramírez de Alba
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