VIERNES, 14 DE JULIO DE 2006
Parece que ya la perdió

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“López se vio a sí mismo como el mesías, el superhéroe, el indestructible, alguien a quien nadie era capaz siquiera de quitarle una pluma y cuando se enfrentó a que efectivamente no había ganado las elecciones, simplemente perdió la razón.”


López no solo perdió la elección, al parecer ya perdió la razón. Diferentes perfiles sicológicos de él apuntaban a que mostraba ciertos rasgos de paranoia y esquizofrenia. Su incapacidad para reconocer errores y menos aun fracasos y derrotas, su delirio de persecución, siempre acosado por las “fuerzas del mal” y víctima de conspiraciones y de complots, son características de alguien aquejado por la paranoia. Por otra parte, creerse el redentor, el Mesías, comparándose incluso con Jesucristo marcan en él características esquizofrénicas. López se vio a sí mismo como el superhombre, el superhéroe, el indestructible, alguien a quien nadie era capaz siquiera de quitarle una pluma y cuando se enfrentó a que efectivamente no había ganado las elecciones, simplemente perdió la razón.

 

Su actitud en estos días posteriores a la elección y al conteo de voto por voto, vuelven a poner en primer plano su paranoia. En su estrecha y enfermiza visión de la realidad está seguro que no solamente no perdió, sino que existe una enorme conspiración encaminada a robarle su victoria. Son parte del complot Salinas, Fox, el IFE, Bush, Zapatero, Blair y todos los jefes de Estado que han reconocido la victoria de Calderón, los observadores nacionales y extranjeros, los empresarios acusados de ser fascistas, los medios de comunicación, Lázaro Cárdenas y Amalia García, los casi un millón de ciudadanos que voluntariamente fungieron como funcionarios de casilla, los representantes del PRD en cada una de las casillas que se “vendieron” a la derecha, los 27 millones de ciudadanos que no votaron por él, algunos que sí le dieron su voto pero que ahora se arrepienten, todos juntos conspirando en su contra. Parece que López perdió la razón.

 

López ha mentido una y otra vez. Afirmó que reconocía al IFE como árbitro imparcial, pero ya no; afirmó que reconocería su derrota aunque fuese por un solo voto, pero ya no; afirmó que reconocería la decisión del TRIFE pero ahora dice que “ya veremos”; afirmó que no convocaría a marchas y mítines y es lo que ha estado haciendo; afirmó que actuaría dentro de la legalidad pero está azuzando a la gente a que se apodere de las calles; presenta evidencias de un supuesto fraude electoral sabiendo que le está mintiendo a quienes lo escuchan. Parece que López perdió la razón y en consecuencia, cual animal acorralado, se ha vuelto peligroso. En su enfermiza búsqueda por el poder, está atacando y socavando a las instituciones del país, está poniendo en riesgo las enormes ganancias logradas por el PRD en las elecciones, está alejando a muchos de los que votaron por él y está dispuesto a deshacer el ya de por sí endeble tejido social.

 

Ya es tiempo de que gente racional que pudiese estar cercana a él le haga notar el riesgo que representa para el país si persiste en esa actitud de no reconocer que perdió las elecciones. Acusar de que hubo una conspiración para fraguar un fraude generalizado en las elecciones presidenciales, implícitamente extiende el argumento de fraude a las elecciones legislativas. Si hubo, como acusa, una “elección de estado” para robarle lo que él creía era una victoria segura, ¿no sería de esperarse que esa misma “elección de estado” se hubiese manifestado también en una derrota del PRD en las elecciones para diputados y senadores? Si López y la gente cercana a él, como Sheinbaum, Monreal, Camacho, Cota y Batres, siguen argumentando el fraude en las elecciones federales, parecería natural que los senadores y diputados del PRD electos para la próxima legislatura se negaran a asumir su escaño o curul ya que su victoria no sería legalmente válida. ¿Realmente lo harían? ¿Estaría dispuesto Ebrard a no asumir la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal porque supuestamente hubo fraude electoral?

 

Parece que López ya perdió la razón; está como enloquecido tratando de forzar al TRIFE a que le reconozca una victoria que no obtuvo. Está tan obsesionado por hacerse del poder, que uno puede imaginar lo que hará cuando el TRIFE valide la victoria de Calderón: acusará al Tribunal de ser parte del complot, incluirá a los ministros de la Suprema Corte de Justica de la Nación por negarse a oír su caso y convocará a más marchas y mítines en los cuales inclusive podría hacer un abierto llamado a la rebelión.

López ya la perdió y el país está en peligro. Alguien así simplemente no puede ser presidente.


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