Asuntos Políticos
Jul 17, 2006
Cristina Massa

No bastó el 2 de julio

Si AMLO no puede reconocer que perdió, sólo porque perdió, qué bueno entonces que no será presidente.

Con la colaboración de Edgar Moreno

 

No bastaron meses de campaña. No fueron suficientes los años de candidaturas anunciadas. No alcanzaron los recursos públicos invertidos en el proceso electoral. No importaron los cientos de miles de ciudadanos que organizaron y vigilaron el proceso electoral. De cualquier modo, Andrés Manuel sigue buscando imponer lo que los ciudadanos no decidieron. Critica desde su minoritario apoyo electoral el de su contrincante. Rechaza la institución que aceptó al competir. Desconoce al ganador y desconoce al 65% de los ciudadanos que no votaron por él.

 

Ya basta. No es posible aceptar que un actor imponga los términos del debate público. AMLO ha generado más controversias que las reformas estructurales. En la defensa de sí mismo ha movilizado a más ciudadanos que en la lucha por cualquier otra causa. La pobreza en México es una consecuencia de la indiferencia de los políticos para resolverla. Mientras marcha y vocifera por su derrota, la vida de los mexicanos sigue enfrentado la desigualdad, el desempleo, la inseguridad, y no le importa.

 

La contienda fue cerrada, pudo ganar y no lo hizo. La hipócrita denuncia de AMLO desconoce su derrota presidencial pero no toca su victoria parlamentaria. El PRD logró la mayor cantidad de votos de su historia. Eso no es fraude. Afirma que respeta a sus votantes pero incluso acusa de corrupción a sus militantes. Desesperado apela contra la intervención electoral de Fox aún cuando, como jefe de gobierno, AMLO utilizó su tribuna gubernamental para fortalecer su posición como aspirante presidencial.

 

En este espacio se ha defendido siempre a la democracia, sus instituciones formales e informales. Se ha buscado el realismo para explicar los fenómenos políticos. No se criticó el uso de los gobiernos para ganar votantes porque se cree que ese es justo el incentivo virtuoso que genera la democracia. Se critica el abuso de los recursos públicos, pero se ha afirmado que es un problema de fiscalización de la autoridad electoral y no de la libertad de expresión de los políticos que compiten por el poder. Incluso justificamos las campañas negativas que también aportaban información a los votantes.

 

Atentos a la contienda hemos tratado de explicar los cambios en las preferencias, las estrategias de los partidos, los retos institucionales de la democracia mexicana, los problemas de nuestra clase política, las lamentables carencias de la sociedad civil. Durante la contienda se buscó la objetividad y se privilegiaron los argumentos por encima de los sentimientos o las preferencias. Pero el exceso de Andrés Manuel por descalificar todo aquello que no le favorece es demasiado. Por más que concurramos en el diagnóstico que realiza de un país dividido y lastimosamente desigual, no podemos sino irritarnos por su enfermiza ambición de llegar a la presidencia.

 

El proceso electoral está llegando a su fin. Las impugnaciones son parte de ese proceso. Las instituciones electorales mexicanas fueron diseñadas (y de ese diseño fue parte el PRD) para evitar el fraude y favorecer la certeza de elecciones libres y justas. El 2 de julio se llevó a cabo un ejercicio democrático que garantiza que el voto ciudadano se respete. Los argumentos del PRD son indignantes. Más aún su advertencia de no apoyar el veredicto del tribunal. Ahora sí, con todas sus letras: si bien combatimos durante las campañas que López Obrador fuera un peligro para el país, ahora debe demandársele que lo cumpla, como ganador o perdedor.

 

Es cierto que nada hay de alarmante para la paz social. AMLO no ha buscado movilizaciones violentas ni paros nacionales que afecten a la economía. ¿Pero hasta cuándo podremos discutir los problemas de México? ¿Cuándo ocuparán más espacios informativos la regulación de los monopolios, la erradicación de la corrupción en la administración pública, el combate a la pobreza, el impulso a la cultura y la ciencia? ¿Cuándo entenderá el PRD que un grupo parlamentario numeroso es un espacio idóneo para participar activamente en el diseño de las políticas públicas?

 

El partido de la izquierda mexicana sigue estancado en la locura por la presidencia y AMLO lo demuestra con cada declaración, cada llamado a la resistencia, cada falso posicionamiento a favor de la democracia. Hartazgo genera la discusión electoral en estos momentos. El proceso ha sido relevante pero la verdadera importancia está en el gobierno. Todo el gasto electoral sólo se justifica por ser un mecanismo de selección de gobierno. Los competidores que aceptan las reglas sin reconocer los resultados no son honestos.

 

Los mexicanos creen (en una proporción de dos a uno) que ganó Calderón –incluyendo evidentemente a muchos que no votaron por él. Confían en la institución electoral en una proporción de tres a uno. AMLO consiguió lo que hasta hace poco era impensable que el PRD consiguiera en las urnas. Si su ambición no le permite ver que su papel en la consolidación de la democracia en México es importante, ganando o perdiendo, si no es capaz de reconocer que México necesita un proyecto de nación no como un mero slogan de campaña, si AMLO no puede reconocer que perdió, sólo porque perdió, qué bueno entonces que no será presidente.



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
Entrar
Encuesta de la semana
Termina la era “TLCAN” y comienza la era “T-MEC”. ¿Considera que será suficiente para remolcar a la economía mexicana y hacerla crecer a pesar de que los motores internos están apagados (consumo, inversión, inversión gubernamental)?
Artículos recientes...