MIÉRCOLES, 19 DE JULIO DE 2006
Libertad de asociación

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“En todos los casos, el bienestar humano sería mayor si las reglas del juego respetaran el derecho a la libertad individual.”


En la columna anterior comparamos las reglas del juego que existen en nuestros países con el ideal de la libertad individual, particularmente en cuanto a los crímenes sin víctimas. Expusimos el caso de las drogas, de la literatura, del arte. Hoy queremos analizarlas en el contexto de otra libertad individual: la libertad de asociación.

 

Asociación forzosa. De acuerdo con los principios de libertad individual que hemos venido tratando, nadie debe forzar a otra persona a formar parte de una asociación, a asociarse con otra, pues esto constituiría una violación de su espacio vital, de su cápsula. En Latinoamérica, por mucho tiempo existió (creo que aún existe en algunos países) la conscripción forzosa. Inaceptable. En Costa Rica han amenazado con castigar severamente a jugadores de fútbol si son llamados y no aceptan formar parte de la Selección Nacional. Inhumano. En otros países se obliga a los ciudadanos a votar por algún candidato político, so pena de severos castigos, hasta la cárcel. Primitivo. La (in)seguridad social es otro ejemplo de asociación forzosa.

 

Asociación voluntaria. En muchas sociedades se penalizan ciertas asociaciones voluntarias entre adultos en pleno uso de su razón. El caso más conspicuo es el de la prostitución. Las reglas dicen más o menos lo siguiente: “Usted, María, puede invitar al chico a comer y a bailar, y si luego deciden acostarse, no hay problema; pero si usted se le acerca y le ofrece dinero directamente para acostarse, comete un crimen, y te arrestaremos.” Otro caso es el matrimonio, donde las reglas del juego van mucho más allá de procurar el respeto del espacio sagrado de cada una de las partes. Prohíben toda suerte de arreglos voluntarios entre los cónyuges.

 

Asociación excluyente. Nuestra definición de libertad individual es absolutamente consistente con asociaciones entre individuos que excluyen expresamente a otros, ya sea por condición social, raza, credo o comportamiento. El concepto de cápsula le permite al individuo escoger con quiénes quiere relacionarse y de qué forma, y con quiénes no quiere relacionarse. En este sentido, el racismo es completamente válido. Cualquiera puede sentir desprecio por un grupo humano diferente al suyo. Ese es uno de sus derechos. Lo que no es aceptable es que salga de su cápsula para invadir el espacio sagrado de esas personas, para agredirlas. Ese ya no es su derecho.

 

En cada uno de los tres tipos de asociaciones, las reglas del juego existentes violan el derecho a la libertad individual, con consecuencias nefastas para el individuo. En el caso de la seguridad social, las consecuencias son tratos inhumanos, malos y escasos servicios, saqueo de la institución. En el caso de la prostitución, algunas de las consecuencias son: violación, maltratos, torturas y explotación de las mujeres por parte de las “autoridades”. En todos los casos, el bienestar humano sería mayor si las reglas del juego respetaran el derecho a la libertad individual.


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