LUNES, 31 DE JULIO DE 2006
Presidencia o muerte

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“En América Latina hemos estado llenos de estas alimañas socialista-populistas, que sólo despojan a los más emprendedores y que terminan por llevar a la miseria más terrible al resto del pueblo.”


“Socialismo o muerte” era la consigna de los viejos comunistas para instaurar el socialismo en países fuera de lo que fue la llamada Unión Soviética, aunque esto significara el derramamiento de sangre de millones de inocentes. Hoy día esta frase ya ni Fidel Castro la pronuncia -por lo menos en la esfera diplomática-, salvo el dictador venezolano Hugo Chávez, y por supuesto, seguramente más de un miembro de las huestes de López (si son capaces de poner frases estalinistas en escritos jurídicos, no dudamos de que repitan como pericos la consigna con la que inicia este artículo). Hoy, con palabras actualizadas, la vieja consigna comunista sería la nueva consigna pejejista, “Presidencia o muerte”. Sí, definitivamente, esa es hoy la consigna de López. 

 

Sólo cheque, amigo lector, el seguimiento que atinadamente ha hecho el diario La Crónica de Hoy, a algunos de los desatinos demenciales que la semana pasada hizo López:

 

El candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, se autoproclamó ayer Presidente de México en una entrevista con una televisora de Estados Unidos; también se declaró presidente ante una importante agencia francesa de información; en una televisora nacional, abiertamente indicó cuáles son las preguntas que los comunicadores deben hacerle a los actores políticos involucrados en la coyuntura electoral. En la cadena Univisión, aún cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no ha dado un fallo, el tabasqueño se declaró Presidente. “Sí yo soy el Presidente de México. Yo soy el Presidente de México por voluntad de la mayoría”, indicó. Ahí mismo le cuestionaron si en su resistencia civil no descartaba efectuar bloqueos de aeropuertos y carreteras. Respondió que hará “todo lo que pueda significar resistencia civil, todo lo que pueda significar defender el voto y defender la democracia”. En otra entrevista, en el programa El Cristal con que se mira, el candidato de la coalición PT-PRD-Convergencia mostró su inconformidad con el manejo informativo que se da en la radio y en la televisión, porque no destacan lo que él quiere. Así, además de reclamar ante Víctor Trujillo el que no se critique a Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral, le dijo lo que debería preguntar si llegara a tener en su programa a un consejero del órgano electoral. Ahí, en el estudio de Televisa y hablando de sí mismo en tercera persona, López Obrador dijo: “Este es el argumento de Andrés Manuel, sobre esto explíquenos por qué se dieron estas cosas”. Ante ello, Trujillo recurrió a la ironía: “No te digo que mañana (se da la entrevista con un consejero del IFE), porque no programas todavía el canal”. Por lo que López Obrador acotó: “Te lo dejo a tu criterio pero, bueno, esa es la línea”. CRITICANDO. Antes, cuestionó a otros comunicadores por “ponerle la alfombra roja” a Luis Carlos Ugalde. “A mí me repasan siempre: oiga, usted dijo que iba a reconocer el resultado si no le favorecía; oiga, usted esto; oiga, usted lo otro y va Ugalde, poniendo el ejemplo, y no lo tocan ni con el pétalo de una rosa”. Anteponiendo la consabida frase “con todo respeto”, López Obrador también fustigó a los periodistas que, dijo, "editorializan hasta los gestos". -¿Pero qué quieres?, ¿que nos inyectemos botox? —interrumpió Trujillo. Y López Obrador replicó: “por eso me gusta mucho la conducción de Lolita Ayala, de Televisa … no editorializa, no da opinión”. Acto seguido expresó: “no me estoy metiendo en la línea editorial, cada quien es libre…”. López Obrador también barrió a Televisa porque, según él, en el programa de debate Tercer Grado “no tocan” al candidato del PAN, Felipe Calderón: “el tema principal es mi comportamiento”. Por todo lo anterior, para el abanderado de la coalición Por el Bien de Todos los medios de comunicación han avanzado pero “no como quisiéramos”, pues, consideró, ahora “no hay equilibrios”. —¿No ha habido equilibrios? —preguntó el entrevistador. —No, no. O hay equilibrios desequilibrados. —Equilibrios desequilibrados.—Desequilibrados.

 

Hemos preferido, amigo lector, si no ha tenido tiempo de estudiar las entrevistas de López con diversos medios, exponerle letra por letra el breve párrafo de arriba, por que nos muestra, además del uso deficiente que López hace del idioma español, al dictador fascista que López lleva en su interior.

 

“Yo soy el presidente porque el pueblo me ha elegido para ello”, “yo soy México y exijo a todos los medios que se unan a mi causa”, “yo soy el pueblo y a nombre de él exijo que se me instaure en la presidencia”, “yo soy el candidato de los pobres”, yo, siempre yo, siempre la frase que caracteriza a los dictadores, desde Hitler, Mao, Pol Pot ó Stalin, hasta Chávez, Castro y Morales. Hoy López no tiene el poder soñado (y gracias al cielo no lo tendrá) y ya anda regañando y dictando la línea editorial a los distintos medios de comunicación. Sólo imaginemos a un tipo así con el poder en la mano. A temblar de sólo imaginarnos. Por supuesto, como siempre, no faltan los periodistas serviles y bisoños que ya hasta disculpa le están ofreciendo a López por haberse dado cuenta “un poquito” y haber osado cuestionar su conducta.

 

No, definitivamente estamos ante un individuo que no está loco (tal vez estimulado por alguna droga, insistimos), sólo es producto de nuestro anquilosado y aberrante sistema educativo (desde la educación básica hasta la superior) que nos ha inculcado que sólo los caudillos tienen la solución a los problemas nacionales, que la colectividad está por encima de las decisiones y anhelos de los individuos, que el capitalismo y los gringos son el enemigo a vencer, que sólo el socialismo acaba con el hambre y la pobreza de la gente, que la democracia es un invento de la burguesía capitalista, que lo de menos es crear riqueza sino distribuirla, que la propiedad privada es el germen de todos los males de las sociedades occidentales, que las empresas explotan a los trabajadores y por tanto hay una lucha de clases, que los ricos son malos y los pobres buenos, etc., etc., etc., puros mitos que han hecho un grave daño a los pueblos cuando un populista mesiánico los pone en práctica. Cuidado con los próximos López que vengan. Hay muchos. El original mismo no ha muerto políticamente.

 

¿No me cree amigo lector?, sólo eche un vistazo a la fauna farandulera e intelectualoide que en conjunción con organizaciones oscuras del PRD, van y tratan de crear provocaciones en distintos centros comerciales y colonias en donde viven “los ricos” que no votaron por el mesías tropical.

 

López ha declarado que el límite de su movimiento es la violencia. Miente. Los movimientos ya empiezan a ser violentos y sólo culminarán con desalojos, y tememos, con sangre. Por lo pronto, ya hay empresas a las que López les ha declarado la guerra: Banamex, Bancomer, Avantel, Mexicana, Sabritas, Coca-Cola, Wal Mart, Kimberly Clark, Bimbo y Televisa. ¿Qué sigue?: la guerra a la enorme mayoría de la población que no votó por López. Es cierto, entre más radicalice López su resistencia civil “pacífica”, perderá más adeptos, pero el problema es si el Estado mexicano defenderá a los particulares agredidos por las hordas obradoristas. Ya han comenzado a meterse a las tiendas a agredir a la gente. Si no se le pone un alto esto va a acabar mal.

 

Lo cierto es que éste es el verdadero López con los grupos violentos que le rodean. Por fortuna no han tenido que llegar al poder para demostrar su verdadero rostro. Si usted votó por López amigo lector, mi más sentido pésame, pero, ¡no lo vuelva a hacer! No le dé el poder a un ignorante que se siente Dios. Nunca, nunca emita un voto por un tipo que, escudándose en la defensa de la gente pobre, promueve y viola los derechos de propiedad de la gente, de la “otra gente” que según él son los malditos ricos explotadores. No le dé el poder a quien promete acabar con los privilegios de la burocracia, pero que a su vez usa un Rolex de 80 mil pesos y le paga como alto funcionario a su chofer. No le dé el poder a quien se dice honesto, pero cuyo secretario de finanzas jugaba en los casinos de las Vegas. No le dé el poder a quien se dice demócrata, pero riñe al primer medio que le cuestiona. No, no se confunda amigo lector, en América Latina hemos estado llenos de estas alimañas socialista-populistas, que sólo despojan a los más emprendedores y que terminan por llevar a la miseria más terrible al resto del pueblo. No, digámosle no a los mesías que buscan el poder para esclavizarnos. Digámosle rotundamente no, a los violentos. No hacerlo, o hacerlo tibiamente, puede sembrar la semilla de nuestros próximos verdugos.


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