MIÉRCOLES, 2 DE AGOSTO DE 2006
Futbol, el factor mental

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
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No sé



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Antonio Escohotado


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“Sin competencia, la mayor parte de los deportes colectivos no serían posibles y el ser humano sería el gran perdedor.”


En la columna anterior señalamos las bondades de la competencia en los planos afectivo y económico. Hoy lo veremos en el aspecto deportivo. Sin competencia, la mayor parte de los deportes colectivos no serían posibles y el ser humano sería el gran perdedor. El deporte colectivo es cooperación y competencia a la vez. Al igual que en los otros casos, esta competencia produce dos tipos de beneficios: (1) los que reciben los participantes a través de su preparación física y mental, y mediante el juego mismo y sus resultados; y (2) los que reciben los espectadores a través del disfrute del espectáculo, como lo fue en Alemania 2006.

 

Competencia en Costa Rica. A pesar de lo esencial que es la competencia para el desarrollo mental y espiritual del ser humano y para su bienestar material, en Costa Rica, durante al menos las dos últimas generaciones, los que detentan el poder político han hecho todo lo posible para eliminar la competencia. En el plano económico, instauraron monopolios estatales y privados a diestra y siniestra, eliminando cualquier tipo de competencia. En el plano educativo también se eliminó la competencia, mediante monopolios universitarios y cuasi-monopolios en los otros niveles de la educación. Paralelamente, fueron reduciendo las notas y los estándares para la promoción de los estudiantes. En el área de la salud, instauraron otro monopolio: el de la CCSS. El Servicio Civil, la ley laboral, los sindicatos, entre otros, eliminaron la competencia en el área laboral. Podríamos continuar con la larga lista de intervenciones que suprimieron o redujeron drásticamente la competencia. El resultado de esta estrategia es un costarricense castrado de todas las formas imaginables: sumamente temeroso, mental y espiritualmente débil, acomplejado, enemigo de la excelencia, mediocre, chambón, perezoso...

 

El futbolista tico. De ese resultado, no se escapa ningún grupo de costarricense (individuos sí), mucho menos los futbolistas. Los dirigentes, temerosos de la competencia y de la excelencia, han ido aumentando los equipos en Primera División mucho más allá de lo recomendable para la buena competencia; consecuentemente, el campeonato nacional es malísimo. Si a esto le sumamos las características del tico, futbolista, nos daremos cuenta de por qué no dan la talla en el plano internacional. El miedo los paraliza; los inutiliza. En Chile, casi finalizando un partido en el cual Saprissa llevaba ventaja, un jugador estrella no fue capaz de hacer un pase de 5 metros; botó la bola como a 50 metros de distancia del pretendido receptor. Tenía miedo, pánico. Terminaron perdiendo el partido y el título continental.

 

Los periodistas. Y ahora, los periodistas deportivos, otro grupo que no se escapa. En sus notas y programas deportivos, gastarán miles y miles de horas hablando del fracaso de la selección, de Guima, de la Federación; de procesos, de las canchas, del arbitraje; pero el tema del factor mental estará completamente ausente.


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