MARTES, 8 DE AGOSTO DE 2006
Hartazgo

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Las prioridades enumeradas por Calderón en el ámbito económico están bien escogidas y tienen la gran virtud de ser sólo tres, pues es bien sabido que cuando todo es prioritario, se acaba haciendo poco o nada.”


Varios de mis estimables lectores me han escrito para decirme que están hartos del demagogo delirante, de su discurso cada vez más alejado de la realidad y de sus palabras que con frecuencia significan lo contrario de su sentido real, como lo señaló del domingo Isabel Turrent.

 

Estamos hartos de sus amenazas, sus mentiras y sus complós, pero sobre todo estamos hartos de que este energúmeno cancele nuestros derechos a vivir y trabajar en paz, que haya tomado por asalto nuestra ciudad con la complicidad de sus esbirros que la mal gobiernan y que no se le vea fin al conflicto.

 

Un querido amigo inclusive me sugirió que cambie el nombre a mi columna porque desde junio pasado he escrito más de 30 mil palabras en 48 Aquelarres Económicos, incluido éste, en los que me he dedicado casi por completo a analizar la circunstancia política del país y no su situación económica.

 

Yo, al igual que el candidato presidencial triunfador, Felipe Calderón, quisiera concentrarme de tiempo completo en discutir la agenda esencial, cómo ya lo empezó a hacer él frente a los legisladores electos por su partido que integran el grupo más numeroso, aunque no mayoritario, en el próximo Congreso.

 

Crecimiento económico elevado y sostenido y generación de empleos para incorporar al millón y medio de mexicanos que se suman cada año a la fuerza de trabajo, asignaturas pendientes en las que hemos fallado por no haber adoptado las reformas necesarias para elevar la competitividad de la economía.

 

Reducir los niveles de pobreza extrema que hoy sufre nuestro país, para lo que hay que consolidar la estabilidad de la economía, condición necesaria para que crezcan los salarios reales de los trabajadores, pero también continuar y ampliar los programas focalizados en atender necesidades básicas de los pobres: alimentación, salud, educación y vivienda.

 

Revertir el deterioro visible y grave de la seguridad pública en todo el territorio, problema que se ve agravado por el avance persistente y continuo del poder del narcotráfico, lo que a su vez requiere reforzar la aplicación de la ley y mejorar los sistemas de administración de justicia.

 

Las prioridades enumeradas por Calderón en el ámbito económico –incluyendo la relativa a la seguridad pública sin la cuál no puede haber una economía floreciente- están bien escogidas y tienen la gran virtud de ser sólo tres, pues es bien sabido que cuando todo es prioritario, se acaba haciendo poco o nada.

 

El problema es que hasta que no se resuelva en definitiva la elección, se declare a Calderón Presidente electo y se pacifique la capital removiendo a sus raptores y restaurando el orden, me temo que por más esfuerzos que hagamos para concentrarnos en los temas substantivos va a ser difícil lograrlo.

 

Entre otros problemas que plantea el estado de sitio en la ciudad de México, además de las pérdidas millonarias en establecimientos comerciales y de servicios de todos tipos y al previsible aumento en el desempleo que tarde o temprano empezará a ocurrir, crecen las posibilidades de enfrentamientos y violencia de una ciudadanía encolerizada con los seguidores de AMLO.

 

El peligro potencial de enfrentamientos se incrementará previsiblemente la semana próxima cuando los estudiantes regresen a clases en todos los planteles de la ciudad, lo que exacerbará los problemas de vialidad desde la imposible situación que prevalece desde la semana pasada.

 

Por mi parte, trataré de concentrarme en el análisis de los temas de fondo que requerirán de la atención de la próxima administración pública y sólo por excepción me seguiré ocupando de la situación política aún inconclusa, por lo que mis estimados lectores podrán hallar en este espacio un sitio de reflexión para plantear constructivamente los grandes problemas nacionales.


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