MIÉRCOLES, 16 DE AGOSTO DE 2006
Las rocallosas

¿Usted cree que la economía mexicana crecerá este año 2% como asegura López Obrador?
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“La banca central solo puede decidir entre uno de tres caminos posibles: a qué tasa contraer, a qué tasa expandir o dejar inalterada la base monetaria.”
Alberto Benegas Lynch (h)

Edgar Piña







“A diferencia de lo que ocurre con nuestra Sierra Madre Occidental, en las Montañas Rocallosas de Canadá y Estados Unidos es contra la ley apoderarse o dañar de alguna manera cualquier variedad de vegetación o cualquier especie animal.”


Tal vez lo más impresionante de la inmensa cadena montañosa que nace en Alaska y termina en nuestro país con el nombre de Sierra Madre Occidental, las llamadas Montañas Rocallosas, aparte de su majestuosidad, sea la abundancia de agua.

 

Efectivamente, una vez que el observador recorre maravillado la belleza formidable de las cumbres nevadas aún en verano, el siguiente elemento que lo asombra es el agua, consecuencia lógica de los deshielos que la generan allá arriba en los glaciares.

 

Ríos caudalosos, cascadas, lagos apacibles de vívido color turquesa, arroyos cristalinos, arroyos presurosos de unirse a su destino, se juntan todos en una abundancia que le da a Canadá el 20% de la disponibilidad mundial de agua dulce y a los Estados Unidos de América y a México un recurso de vital importancia, si el lector me disculpa terminar el párrafo con una frase común.

 

La parte canadiense, que en rápido vistazo este verano tuvimos oportunidad de dar a las Montañas Rocallosas, está situada a lo largo de la frontera de las provincias de Alberta y la Columbia Británica y en ella se localizan los parques nacionales gigantes de Banff al sur y el Jasper al norte.

 

A diferencia de lo que ocurre con nuestra Sierra Madre Occidental, las Montañas Rocallosas de Canadá y Estados Unidos son predominantemente santuarios de la vida silvestre, lo cual significa estricta y terminantemente, que es contra la ley apoderarse o dañar de alguna manera cualquier variedad de vegetación o cualquier especie animal.

 

Los parques nacionales Banff y Jasper están unidos por un gran bloque de hielo que sobrevive al período glaciar al que se le llama Columbia Icefield y está formado por unos treinta glaciares que dan lugar a los ríos, arroyos y lagos que caracterizan el paisaje acuático de esta maravilla natural.

 

Dato interesante que le ofrezco es que el gran glaciar Columbia, con un área de 325 kilómetros cuadrados y una altura promedio de 3,000 metros sobre el nivel del mar, es fuente de escurrimientos que van a terminar en tres océanos: Pacífico, Atlántico y Ártico. Asombroso pero totalmente cierto.

 

Es el turismo, como usted sabe o se imagina, la principal riqueza de las rocallosas canadienses, aunque en menor medida y en forma súper controlada y restringida, también se explota la minería y la madera. Pero déjeme decirle, que si el verano pasado quedamos turulatos con la hábil explotación turística que nuestros vecinos gringos hacen del monumental Parque Nacional del Gran Cañón, una visita a las poblaciones de Jasper y Banff, al Columbia Icefield y al Lago Louise, nos convenció que los canadienses nada le piden a los norteamericanos en materia de negocios redituables que se establecen precisamente basados en el respeto a la naturaleza.

 

Antes de abandonar las alturas para dirigirnos a la gran pradera de Alberta y Saskatchewan, ya prácticamente de regreso a la realidad bizarra de nuestro México lindo, permítanseme un par de observaciones más sobre los precios de los servicios y el origen de los turistas.

 

En Jasper, Lake Louise y Banff, los precios de los servicios y souvenirs no son definitivamente para visitantes comunes. Los costos en los hoteles no son sorpresa ya que si la intención es pernoctar en cualquiera de los sitios mencionados, es indispensable la reservación previa y con ello el turista ya va preparado o simplemente no va. Pero cuando checas las etiquetas de mercancías en las tiendas y los menús en los restaurantes te quedas congelado… aunque sea verano.

 

Mientras que nuestra Sierra Madre es refugio y campo de acción de narcotraficantes, depredadores de fauna y flora y compañías mineras canadienses y americanas -que allí sí hacen lo que en sus países de origen es impensable-, las rocallosas canadienses son objetivo deportivo, científico y de entretenimiento de miles de turistas europeos, orientales, estadounidenses y de los propios nacionales, quienes las consideran ni más ni menos como la quintaesencia de Canadá.


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