DOMINGO, 27 DE AGOSTO DE 2006
La herencia de Fox y los ciegos que no quieren ver

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“¿De dónde sacan la historia de que vamos por el camino equivocado?, ¿de dónde sacan la convicción de que el supuesto “neoliberalismo” y la ortodoxia económica, en la política monetaria y en la política fiscal, han aumentado la pobreza en México y requieren abandonarse?”


Parecería que el próximo Presidente de México –Felipe Calderón Hinojosa- tendrá que dar un viraje radical en la agenda del gobierno para que ahora sí se combata la pobreza que es, se nos dice, lo que mantiene a México dividido. Palabras más o menos esta es la conciliadora tesis de quienes quieren encontrar en la obcecación incivil de Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores una especie de llamado del México profundo al que han desdeñado el puñado de tecnócratas que han manejado la política económica hasta ahora.

 

Pero el diagnóstico detrás de esta propuesta está totalmente equivocado. Parte de la presunción, totalmente gratuita y falsa, de que la pobreza en México ha aumentado y de que se ha deteriorado el bienestar de la mayoría de la población durante el gobierno de Vicente Fox.

 

Veamos. Si uno compara indicadores específicos del bienestar de la población en el año 2000 con esos mismos indicadores cinco años después (2005), se encuentra lo siguiente:

 

-          Hoy más familias mexicanas viven en casas de más de un cuarto y de más de un dormitorio.

 

-          Hoy más familias mexicanas cuentan con instalaciones de drenaje en su hogar y con acceso directo al hogar de gas y electricidad.

 

-          Hoy más familias mexicanas viven en casas de techos sólidos y de pisos mejores que los de tierra apisonada.

 

-          Hoy más familias mexicanas cuentan con línea telefónica en su domicilio.

 

-          Hoy más familias mexicanas cuentan con baño conectado a la red de drenaje en su domicilio.

 

-          Hoy más familias mexicanas cuentan con horno de microondas, lavadora, refrigerador, licuadora.

 

-          Hoy más familias mexicanas cuentan con una computadora en su domicilio y más familias mexicanas tienen conexión a la Internet, sea vía telefónica o por banda ancha.

 

-          Hoy más familias mexicanas cuentan con un automóvil propio.

 

Estos datos duros e irrefutables provienen de: Censo de Población y Vivienda 2000 comparado con Conteo Nacional de Población y Vivienda 2005 y Encuestas Nacionales de Ingreso Gasto en los hogares mexicanos.

 

Pero hay más: El poder adquisitivo de los salarios reales se ha recuperado durante este gobierno significativamente. Ejemplos: En el mismo periodo 2000-2005 los salarios reales en la industria de la construcción han crecido 33.4 por ciento y los salarios reales en el sector servicios lo han hecho 16.7 por ciento, en tanto que los salarios reales en la industria manufacturera han aumentado más de nueve por ciento.

 

Y hay más: Al final del primer semestre de 2006 se registra el mayor número de asegurados permanentes en el Seguro Social, es decir personas con empleo en el sector formal de la economía: Más de 13 millones y medio. Tan sólo en lo que va del año se han creado más de 700 mil nuevos empleos formales en México.

 

Y más: La inflación es la más baja en décadas (y eso significa que estamos venciendo al impuesto más injusto que existe, el que castiga más a los más pobres), las finanzas públicas terminarán el año con superávit o en equilibrio –por primera vez en décadas-, la economía habrá crecido a una tasa anual superior al 4.5 por ciento, la deuda externa acaba de reducirse en más de 12 mil millones de dólares (mutándose, cierto, en deuda interna, pero logrando un ahorro en el costo financiero de esa deuda, para todos nosotros, de varios cientos de millones de dólares), el crédito al consumo y el crédito hipotecario crecen a tasas insólitas, las tasas de interés están en niveles sorprendentemente bajos.

 

Y algo más: Las exportaciones no petroleras siguen creciendo a ritmos anuales de dos dígitos; casi tres millones de familias, de 2000 a la fecha, han adquirido una casa propia; los créditos hipotecarios son en tasas fijas, a plazos de hasta de 20 años y en pesos. Una secretaria, un peluquero, un guardia de seguridad privada –por poner sólo tres ejemplos documentados perfectamente- pueden adquirir un automóvil nuevo o embarcarse en la compra de un departamento o de una casita.

 

Ante todos estos datos, hechos duros, no palabras, ¿de dónde sacan la historia de que vamos por el camino equivocado?, ¿de dónde sacan la convicción de que el supuesto “neoliberalismo” y la ortodoxia económica, en la política monetaria y en la política fiscal, han aumentado la pobreza en México y requieren abandonarse?

 

No mientan. Estamos bien y podremos estar mejor si seguimos por el mismo camino. No hay nada que fastidie más a los pobres, que más los empobrezca, que la irresponsabilidad fiscal o el relajamiento monetario. Aun hay mucho por hacer y la peor opción es deshacer lo logrado, en lugar de consolidarlo.

 

En los hechos, la actual política económica ya rebasó por la izquierda, y por la derecha, toda la demagogia trasnochada que nos quisiera regresar al infierno de los años 70 y 80 del siglo pasado.


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