DOMINGO, 27 DE AGOSTO DE 2006
Cuando la ley se negocia: lo que debe evitar Calderón

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“Muy triste el final de la administración foxista (a pesar de su exitosa gestión económica), pero todo por no quedar claro que las leyes no se negocian. Ojalá Calderón tome nota de esto.”


Definitivamente no sabemos qué sucede ahora con el gobierno del Presidente Vicente Fox, a poco menos de 100 días de que termine su mandato.

 

La falta de la correcta aplicación de la ley desde el inicio de la administración del Presidente Fox, está repercutiendo definitivamente en el final de la misma. Ya la toma de Oaxaca por parte de grupos guerrilleros estalinistas (grupos que ignoran -a conveniencia- la caída de los regímenes comunistas y que añoran convertir a México en una República Popular Socialista), el caos y bloqueo de la Ciudad de México (y su posible y futura “oaxaquización”), la grave declaratoria de López para ser un presidente “paralelo” al legítimo, son sólo una muestra de lo que podría generalizarse hacia otros estados de la República de proseguir el gobierno federal (con los gobiernos locales de Oaxaca y el DF no hay esperanza alguna) con su actitud autista en la aplicación del estado de derecho.

 

En un artículo anterior señalábamos los retos (varios de ellos inmediatos) a los que se enfrentará la próxima administración (no se sabía en ese momento quién había ganado las elecciones presidenciales); se puede consultar en las siguientes coordenadas:

http://www.asuntoscapitales.com/articulos/articulos.asp?id=2&ids=1&idss=1&ida=1011

 

Por desgracia, la actitud mesiánica (con su respectiva imbecilidad) de López sólo ha prolongado la tensión y con la sola, aunque pequeña probabilidad, de que el Tribunal Federal Electoral ceda a los chantajes del PRD, se ha perdido tiempo en diseñar la estrategia de transición para enfrentar con éxito varios de los problemas y retos que devienen en el futuro inmediato.

 

También, por desgracia, varios analistas ya están planteando la “obradorización” de Calderón para que, a pesar de la derrota de López, se instauren las políticas populistas propuestas por el Mesías tropical. Vaya, no ganó López, pero pretenden imponerle su agenda social a Calderón. A continuación enumeramos qué decisiones de política pública NO debe tomar Calderón:

 

Negociación con la APPO. Ojalá Calderón se de cuenta que la película nuevamente se repite. Cuando inició Fox su mandato, el conflicto del EZLN en Chiapas dominó la agenda del presidente. El primer viaje de Fox al interior de la República como Presidente fue a Chiapas. Viaje más estéril no pudo haber. Al final Fox no concretó nada y sólo perdió tiempo útil. Se había equivocado Fox. Chiapas no era ya un problema que requiriera de solución inmediata por parte del Estado. El tiempo desactivó el levantamiento chiapaneco y demostró que Marcos y el EZLN eran guerrilleros de caricatura. Hoy el guerrillero disfrazado de Obispo, Samuel Ruiz, ha entrado nuevamente al escenario y está al frente de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (perdone el pleonasmo amigo lector pero así se denomina la susodicha asamblea constituida por grupos porriles, guerrilleros y sindicatos corruptos), cuyas demandas además de ser ilegales, representan un peligro, pues su intención es que el conflicto oaxaqueño se extienda a otros estados. Calderón debe, con la ley en la mano, reponer el orden público y no ceder a los chantajes de este grupo subversivo. Si Calderón apuesta a “negociar en lo oscurito” las consecuencias serán fútiles y funestas, con la segura repetición del conflicto el próximo año. No, Calderón no debe perder el tiempo negociando con grupos estalinistas que actúan apartados de la ley y a los que sólo les interesa poseer el poder a cualquier precio.

 

Romper el equilibrio fiscal. Si Calderón quiere diseñar una política social exitosa, debe insistir en subsidios focalizados y temporales (lo ideal en el futuro sería tener cero subsidios y plena libertad económica que es la que realmente acaba con la pobreza), diseñados única y exclusivamente para dar igualdad de oportunidades a la gente en pobreza extrema. El programa Oportunidades ha dado muestra de ello. Sería bueno perfeccionarlo. Por otro lado, hay que corregir varias cosas de los programas sociales del presidente Fox. Ya el Banco Mundial señaló que, salvo el programa Oportunidades, la mayor parte de los subsidios son generalizados y sólo benefician a los más ricos (ej. subsidios para estudiar la educación superior, recursos para construir bibliotecas carísimas e inútiles, etc.,). Calderón no debe caer en la trampa de los seguidores de López; no debe instaurar las políticas asistencialistas y paternalistas de López, que podrían, además, poner en juego el actual equilibrio fiscal. Calderón ya declaró que desea instaurar el seguro médico universal (de la cuna a la tumba) que abarcaría a los niños nacidos en su sexenio y establecer una política social sin precedente. Ojalá la prudencia reine en Calderón y no actúe presa del complejo de haberle ganado a la buena a López; lo contrario sería un grave error, pues podría comprometer los de por sí escasos recursos fiscales. Ya hoy el Seguro Popular está alarmantemente creciendo en financiamiento, y puede ser un dolor de cabeza en materia fiscal en unos años. Lo que debe hacer Calderón es insistir en que sean los individuos los que decidan qué clase de seguro médico (y social en general) quieren y con quien asegurarse. Una medida adecuada a este respecto sería romper con los monopolios del IMSS e ISSSTE y permitir libremente a empresas y trabajadores decidir con qué hospital privado quieren atenderse y/o asegurarse. Esto abarataría -no de manera inmediata, pero sí en el largo plazo- los costos del servicio médico y de una vez por todas terminaría con la saturación y mala calidad de los servicios públicos de salud. Insistir en un seguro universal es caer en la trampa colectivista de la social democracia que hoy día es un dolor de cabeza en materia fiscal para los gobiernos que lo han instaurado. Irónicamente, el desequilibrio fiscal sería un golpe contra los más pobres. No hay política social válida que rompa o ponga en peligro el equilibrio fiscal que con tanto esfuerzo se ha logrado. Si el lector quiere saber más de lo indeseable del seguro médico universal puede revisar la siguiente página:

http://www.lupaciudadana.com.mx/SACS/Xstatic/diarios_campana/espanol/analisis.aspx?c=PAN&pr=6374

 

Tratar de acordar vía consensos. Existe la opinión de algunos analistas de que los acuerdos legislativos deben ser unánimes. Bisoñería pura. No, en la moderna política no existen acuerdos unánimes. Ningún gobierno exitoso saca acuerdos en la que todos estén de acuerdo. Los gobiernos exitosos concretan reformas, cabildean y convencen con argumentos para obtener sólo el número adecuado de votos para lograr la aprobación de tal o cual ley. Buscar el consenso (acuerdo de todos) es perder el tiempo. Calderón no debe perder el tiempo convenciendo al PRD para que coopere. Este partido ya declaró que las relaciones están rotas con cualquier gobierno que no encabece López. Así que la actitud perredista será, a lo largo de todo el sexenio, la de querer sabotear y/o reventar cualquier intento de reforma. Primero obstaculizarán y ejercerán violencia en las Cámaras y luego en las calles. Sus aliados serán los sindicatos disidentes antidemocráticos. Dada la próxima constitución del Congreso, Calderón tampoco necesita a todos los priístas. Calderón debe negociar con aquellos priístas abiertos al cambio. Debe evitar pleitos que unifiquen a los priístas en su contra (el error que continuamente cometió Fox en el sexenio), pues ello evitaría las negociaciones adecuadas y eficientes para llevar a cabo las reformas. Finalmente, en los partidos pequeños (sin caer en alianzas peligrosas con los mafiosos del Partido Verde) también puede encontrar aliados para sacar adelante las reformas que necesita el país con urgencia.

 

Aplicación laxa de la ley. Este fue el primer error del presidente Fox y hoy día lo sigue pagando (o mejor dicho, lo estamos pagando los ciudadanos). Desde el primer día de gobierno, Calderón debe dejar claro que la ley no se negocia. Debe aplicar la violencia legítima del Estado cuando la seguridad de los ciudadanos esté en peligro (no confundir con la violencia generada por los Estados antidemocráticos en donde sólo predomina el asesinato y la persecución política). Si este mensaje queda claro, los perredistas, con López a la cabeza, la pensarán dos veces antes de hacer cualquier desmán en las calles. Por supuesto, Calderón debe nombrar a un Procurador y Secretario de Seguridad Pública eficientes y evitar con ello a los actuales ineptos que encabezan estas responsabilidades en el gobierno saliente de Fox. La no aplicación de la ley podría salirle muy caro a Calderón. Si hace caso a las voces que quieren que todo se “negocie” debemos prepararnos los mexicanos para que todo se resuelva mediante arenga política que desemboque necesariamente en bloqueos y violencia callejera.

 

Hacer negocio con parientes. Definitivamente, la esposa de Calderón, Margarita Zavala, no tiene las ambiciones políticas de la Señora Martha Sahagún. En esto podemos respirar tranquilos. No poner en cintura a su esposa le salió muy caro al Presidente Fox -a veces se le olvidaba que los electores lo eligieron a él y no a su esposa para el ejercicio de gobierno- y sólo le ganó más enemigos. No obstante, y para luego evitar ruidos innecesarios (comisiones investigadoras innecesarias y costosas para el contribuyente), Calderón debe abstenerse de hacer negocios y/o proyectos con cualquier pariente consanguíneo ó político, aunque sea legal hacerlo. Eso evitará suspicacias de sus adversarios y facilitará el entendimiento y el diálogo.

 

Por razones de espacio, no ponemos otras cosas que no debe hacer Calderón una vez que asuma el poder. Pero, exhibimos, las que pensamos reúnen los aspectos de más relevancia, en donde cualquier pifia representaría un serio retroceso para México.

 

En este contexto, hoy no entendemos por qué el gobierno foxista está dando marcha atrás a la Ley Federal de Competencia Económica (¿ya recibió algún soborno de algún grupo económico poderoso?). Esta ley fue cabildeada con legisladores y empresas; por supuesto, no le gustó a los empresarios Carlos Slim y Ricardo Salinas, pues afectaba a sus intereses oligopólicos. Sin embargo, la Ley mereció la aprobación de la mayoría y significaba un avance para el país.

 

Muy triste el final de la administración foxista (a pesar de su exitosa gestión económica), pero todo por no quedar claro que las leyes no se negocian. Ojalá Calderón tome nota de esto.


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