VIERNES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2006
¿Se necesita de una izquierda?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“El pleno ejercicio de la libertad individual hace innecesaria la existencia de partidos de izquierda; salen sobrando y su existencia solo estorba.”


Se ha señalado que López, con sus actos, con su abierto desprecio a la legalidad, con su “váyanse al diablo con sus instituciones”, con su llamado a la insurrección, ha desprestigiado e inclusive puesto en peligro de sobrevivir a la izquierda auténtica, esa que en sus postulados aboga por una sociedad más equitativa, menos injusta, esa izquierda que actúa como el “faro moral” que debe guiar a la sociedad. Simultáneamente Felipe Calderón, flamante presidente electo, quizás preocupado por quitarse de encima el estigma de ser el candidato de la derecha, ha señalado que “rebasará a López por la izquierda” y que asumirá como propias muchas de las posiciones que manejó López durante la campaña presidencial, particularmente la preocupación por la alta incidencia de pobreza, de marginación y de inequidad y que eso se reflejará como prioritario en su programa y en sus acciones de gobierno. Ante lo señalado, surge la pregunta de si realmente se requiere de un movimiento o de un partido político de izquierda que actúe como la “conciencia moral” de la sociedad, labor que se atribuyen a sí mismos los políticos e intelectuales que se dicen ser de izquierda. Puesta esta pregunta de otra manera: ¿cuál es la forma más eficiente para alcanzar los postulados tradicionales de la izquierda de tener una sociedad con una menor pobreza y menor inequidad?

 

Aunque pobreza e inequidad no son el mismo fenómeno, en muchos casos están íntimamente relacionados, sobre todo si ambos son el resultado de que la sociedad se ha desenvuelto, como ha sido históricamente el caso de México, en un arreglo institucional caracterizado por ser uno que privilegia la búsqueda y apropiación de rentas en lugar de ser uno que promueva la generación de riqueza. Una sociedad que no crece no puede reducir la pobreza y menos aún generar un resultado más equitativo. Por lo mismo, el principal objetivo que debe tener el gobierno en el diseño y ejecución de la política pública, particularmente de la política económica, es generar las condiciones para que la economía crezca, establecer en el marco institucional los incentivos para generar riqueza. Habiendo logrado esto es que se puede actuar, inclusive de manera simultánea, en programas específicos de política pública que tengan como objetivo reducir la inequidad. Sin embargo, en todo momento debe mantenerse en perspectiva que el objetivo de equidad es secundario y siempre subordinado al de creación de riqueza. El objetivo primario es aumentar el nivel de bienestar de la mayor parte de la población aunque transitoriamente prevalezca la inequidad.

 

Habiendo señalado lo anterior, es claro que lo que el gobierno tiene que hacer es eliminar del marco institucional todos aquellos elementos que permiten la apropiación de rentas y que simultáneamente inhiben la creación de riqueza, es decir tiene que eliminar del arreglo institucional todo aquello que inhiba o limite la libre elección de los individuos en actividades de carácter lícitas. En consecuencia, es indispensable modificar aquellas leyes y regulaciones que entorpecen la libre concurrencia de productores y consumidores es decir, eliminar y modificar todo aquello que inhibe la existencia de mercados competitivos, sean estos de bienes, de servicios o de factores de la producción, particularmente el laboral y el de capitales.

 

Cuando los individuos operan en un contexto de competencia y son libres para decidir como asignar los recursos de su propiedad, tendrán el incentivo para que esta asignación refleje el costo de oportunidad y, por lo mismo, sea una asignación que tienda a maximizar la rentabilidad en su utilización. Cuando esto se da, estando los derechos privados de propiedad eficientemente definidos y protegidos por un poder judicial independiente, imparcial y eficiente, es que se sientan las condiciones para un crecimiento económico sostenido, las condiciones para una continua generación de riqueza y un aumento sostenido del bienestar individual y social.

 

Un arreglo institucional caracterizado por la libertad individual, es el arreglo más eficiente para abatir la pobreza. La búsqueda de la maximización del bienestar individual en mercados competitivos, cooperando los agentes económicos a través de transacciones que son enteramente voluntarias, son los principios morales que guían la actuación de los individuos. Es así que el pleno ejercicio de la libertad individual hace innecesaria la existencia de partidos de izquierda; salen sobrando y su existencia solo estorba.

• Izquierda y derecha

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