JUEVES, 14 DE SEPTIEMBRE DE 2006
El espíritu de abstracción y el fanatismo

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A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“En el germen de las revoluciones y de los fundamentalismos más intolerantes suele haber una abstracción –muchas veces genial- que, como decía Chesterton, se ha vuelto loca, ha perdido el contacto con “lo real verdaderamente existente” y flota, inmarcesible, en un océano de ideas puras.”


El conocimiento humano radica en la capacidad de abstraer de las percepciones sensibles y particulares conceptos inmateriales y generales. Sin esa capacidad, sin la abstracción que consiste en extraer la esencia de las cosas –aquello que hace que sean lo que son que, ojo, no es lo mismo que aquello que hace que sean- no habría ciencia, no habría comunicación, no habría progreso, no habría sociedad.

 

Lo que nos distingue de los animales irracionales es, precisamente, que gracias a la abstracción tenemos historia. Decía Ortega y Gasset que el último tigre sobre el planeta será exactamente igual que el primer tigre: acabado, perfecto, completo. Está programado para ser tigre, no puede equivocarse y no puede aprender nada nuevo a partir de los conocimientos de sus antecesores. No tiene tradición, sino instinto. No tiene libertad ni capacidad de sorprender; tiene naturaleza inexorable. En cambio, los seres humanos somos animales no programados; tan raros como un perro que se empeñase en aprender a maullar.

 

Siendo tan maravillosa la capacidad de abstracción, entraña un grave peligro cuando se vuelve absoluta, cuando suelta las amarras que la vinculan a su origen que es lo realmente existente fuera de nosotros. Cuando la razón se instala definitivamente en el mundo de las ideas, de las esencias inmarcesibles, y olvida la razón de ser de la razón –que es el ser, lo realmente existente-, surge ese espíritu de abstracción enloquecido que da lugar a las ideologías y a los fanatismos más o menos revolucionarios.

 

Escribió el filósofo Etienne Gilson: “Sería un sujeto de reflexión fructífero considerar las terribles consecuencias de lo que podría llamarse ‘espíritu de abstracción’ (…) En el orden práctico, el espíritu de abstracción probablemente es la fuente más grande de desórdenes políticos y sociales de intolerancia y de fanatismo (…) Establecer definiciones abstractas para suplantar a las realidades concretas y luego intentar doblegar las realidades concretas a esas definiciones abstractas es uno de los procedimientos más seguros para iniciar revoluciones”.

 

Ejemplos de este espíritu de abstracción: Toda conducta humana se explica en términos de “derecha” e “izquierda”, o de “progresismo” y “reacción”, o de “islamismo” e “infidelidad al Islam”.

 

¿Cómo evitar el riesgo de ser consumidos por el espíritu de abstracción? Remitiéndonos una y otra vez a la realidad verdaderamente existente –no es pleonasmo- externa, subsistente fuera de la razón, para verificar si nuestro pálido mundo de abstracciones y esencias, de clasificaciones o de mediciones, corresponde a lo real. Platón al revés: La oscura caverna son las ideas. El mundo de las sombras no es el externo a nosotros, es el de nuestras abstracciones, insuficientes siempre para aprehender el ser en toda su plenitud.


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