MIÉRCOLES, 4 DE OCTUBRE DE 2006
¿Potaje de la bruja 2006-2012?

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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Ricardo Valenzuela







“En democracia se gana por un voto y la victoria de quien expuso sus ideas y visiones, le da el derecho de impulsar su propia agenda. Los hombres tibios temen navegar en el tempestuoso mar de la libertad. Tú no eres tibio Felipe.”


Cuando más fuerte arrasa la tormenta, es porque la calma se aproxima, pero ¿realmente se aproxima? Después que Vicente Fox terminara con la dictadura perfecta, a pesar de su gestión considerada lejos de lo esperado, para sorpresa del mundo y en medio de encarnizada lucha, su partido logra mantenerse en el liderazgo del país.

 

Pero esperar calma, ante los truenos posteriores a un proceso con un final de fotografía. Un proceso en el cual las instituciones electorales, como los buques recién hechos a la mar, fueran atacadas, difamadas y puestas a prueba en medio de la brava tormenta que tuvieron que navegar, es pecar uno de ingenuo.

 

Pareciera que el buque ha sorteando el vendaval y el nuevo capitán se prepara para tomar el timón. Pero en un país de analfabetismo político—económico, ante el comportamiento de las elecciones, ya brillan las guadañas de quienes apostaron al caballo perdedor y, después de la primera carga en forma de saboteo violento, nuestros jinetes del Apocalipsis, pasan a la segunda dibujada en forma de chantaje político.

 

Como Tsunami emergen los “analistas aconsejando” al presidente electo, gobernar para todos los mexicanos. Es decir, no tires por la borda a quienes no te favorecieron con su voto. Pasan después a recordarle el que su triunfo fue alcanzado con sólo poco más de la tercera parte de la votación. Exigen, luego, recoja todas las propuestas de quienes no tuvieron la misma fortuna; ganar las elecciones, y echarlas en su morral.

 

Pareciera que nuestros analistas visualizan un presidente Calderón operando como los compradores de ganado cuando, al presentarles el lote, proceden al corte para escoger los mejores becerros y los rechazados, en términos rancheros, son conocidos como “el deshecho.” No puedo imaginar a Felipe afirmando: “Este lote va al potrero de verdes y abundantes pastos y, los que sufragaron en mi contra, se joden en ese desierto especial para el deshecho.”

 

Ahora, en democracia se gana por un voto y la victoria de quien expuso sus ideas y visiones, le da el derecho de impulsar su propia agenda. Es decir, una victoria, por estrecha que sea, no debe de invalidar lo importante del proceso; el mandato otorgado para servir el menú ofrecido a los votantes. Sin embargo, es importante, también, evitar lo que sabiamente expresaba Jefferson; “democracia no debe ser el mandato de las masas en donde una mayoría procede a destruir los derechos de las minorías.”

 

Pero exigir que Calderón proceda a la mezcla de un potaje similar al de la bruja de Blanca Nieves, es restar importancia al proceso y un intento de castrar sus propuestas. Las democracias adultas, entienden claramente que el ganador tiene la batuta para dirigir la orquesta y, más importante, las partituras musicales de su autoría para, motivando a los miembros del conjunto, iniciar el concierto ejecutado para todos, incluyendo “el desecho.”

 

Cuando Reagan obtuvo la presidencia de los EU, arribaba con una agenda económica bautizada como Budu economics a la cual, le daban cero posibilidades de implementarse. Ante ello, se le presionaba aportar sus ideas a un potaje común y darle vida a ese incoloro híbrido. Pero Reagan, sin renunciar a su visión, se dio a la seducción del congreso demócrata para implementar un histórico recorte de impuestos, el desmantelamiento del ogro engendrado por el New Deal, y darle una nueva fisonomía al mundo entero.

 

Estamos ante la gran oportunidad para dar al país una dirección clara. Ello puede ser posible, con un gobierno finalmente orientado a sus verdaderas funciones y afirme a los mexicanos: “Ahora podrás lograr, en este nuevo estadio en donde todos serán incluidos, lo que el viejo no pudo ni recuerda y el joven sólo ha soñado.” Un gobierno que no interfiera en la gestión del hombre regulando sus acciones, cuando va en búsqueda de su progreso y bienestar.

 

Un gobierno que gobierne menos porque así, la gente, para sobresalir y progresar, se deba preparar y disciplinar a sí misma para acudir mejor armada a este nuevo mercado sin fronteras. Un gobierno que abandone el estilo que nos ha llevado a excesos donde, hasta compra-venta se establece a base de legislaciones, porque, entonces, lo primero que hay de venta son los mismos legisladores.

 

La democracia se ha manoseado tanto, que ya luce como gemelo del comunismo. Ahora se pretende deformar la base del concepto republicano colectivizando la responsabilidad del ejecutivo, y no abandonar la idea de un estado estilo pila de agua bendita. Ese nebuloso ser que todo mundo quiere utilizar para vivir a expensas de los demás. La democracia liberal no debe tratar de igualar condiciones, sino igualar oportunidades y, ello, debe ser la prioridad más urgente de Felipe Calderón, liberar al agraviado país, pues es la única salida.

 

La democracia muere lentamente cuando se expropia a quienes crean riqueza, para transferirla a quienes no lo hacen. Pero más grave es que, al sentar precedentes, emergen Cuasimodos como el de Oaxaca cuando, a base de violencia, gestionan extorsionando ante la inmovilidad de las autoridades. Los hombres tibios prefieren la calma de ese despotismo criminal, que navegar en el tempestuoso mar de la libertad en el marco de la ley. Tú no eres tibio Felipe.

 

Felipe, no te elegimos para ignorar criminales como APPO, los macheteros de Atenco, la cofradía de corruptos incrustados en el gobierno del DF, los bandoleros del sindicato de PEMEX. Tampoco para ignorar los monopolios públicos y privados que estrangulan al país, las venenosas relaciones de empresarios estatistas con diferentes gobiernos. Tampoco la protección y permisos especiales para que los gatos gordos tengan sus casinos.

 

Te elegimos por tu oferta, no permitas se diluya ante los tibios o quienes pretenden conservar sus cotos, y para combatir la pobreza, arremete contra eso, que son sus causas. El poder te lo entrega el pueblo y no se mezcla como si fuera un cóctel servido a clientela de siempre. Si necesitas guía, acude a la sabiduría del corrido: “En este corral yo mando,” o, “aquel que doble las corvas, le va costar su dinero.”

 

Recuerda el famoso: “El presidente propone y el congreso dispone” cavando la tumba de Fox. Gobierna para todos, pero con tu agenda. Negocia, logra concertaciones, pero no arríes tu bandera ante las presiones y, en cuestión de estilo, nada a favor de la corriente, pero en cuestión de principios, mantente firme como una roca, pues conocemos los tuyos. Si no lo haces, México entero lucirá como un enorme DF cayendo al abismo de la anarquía, y en manos de los Marti Batres. Tú tienes la palabra y el mandato.

 


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