DOMINGO, 30 DE OCTUBRE DE 2005
El huracán presupuestal: el dictamen de la ley de ingresos

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“Es evidente la falta de una verdadera cultura de planeación en materia de economía. Siempre lo más fácil, lo más rentable políticamente, es aumentar el gasto a costa de mayor endeudamiento.”


Se terminó de aprobar el dictamen de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, la Ley de Ingresos que regirá el próximo año. Con esto, se pretende dotar al gobierno federal por un total de ingresos del orden de un billón 973 mil 449 millones de pesos. Asimismo, se aprobó el nuevo régimen fiscal para Pemex, que se pretende rija a la paraestatal el próximo año. Con dicho régimen se le quita al gobierno federal alrededor de 25 mil millones de pesos anualmente. Para que ello ocurra se permitió que aumentara el techo de endeudamiento (del 2006) del gobierno. Así, de un techo de 180 mil millones de pesos se pasará a uno de 220 mil millones. Finalmente, se decidió también aumentar impuestos a productos como los cigarros y la cerveza (aumentará de 110 a 130% la carga impositiva sobre el precio) y aumentar el estimado en el precio del barril de petróleo que pasó de 31.5 dólares, como proponía Hacienda, a 36.5 dólares. En cuanto al equilibrio fiscal se decidió no aprobar la propuesta de Hacienda de tener un superávit fiscal. Los diputados optaron por tener un balance fiscal de cero.

 

Nuevamente nuestros diputados dan muestra de su “sapiencia” económica. Lo único rescatable de la propuesta, y no es lo óptimo, es que al menos decidieron no aumentar el déficit fiscal del gobierno. Al dejarlo en cero, significa que tampoco hicieron nada por ir disminuyendo el verdadero déficit público que implican los Requerimientos Financieros del Sector Público.

 

Por otro lado, preguntémonos, ¿qué metodología científica de la economía usan los diputados para realizar los pronósticos del precio del barril de petróleo para el próximo año? Como seguramente ya infirió, amigo lector, la respuesta es que ninguna. La realidad es que sobre nuestros legisladores sigue pesando la improvisación en materia económica y financiera. Son los criterios del “me late” el “feeling”, y por supuesto, el interés de grupo, los factores que pesan a la hora de realizar cualquier pronóstico petrolero.

 

Los terribles huracanes que han azotado este año el sur de México, nos recuerdan la importancia de tener finanzas públicas sólidas para hacer frente a cualquier contingencia natural. La naturaleza ha exhibido a los estados de la república en donde azotaron los huracanes. ¿En dónde están los recursos excedentes petroleros del pasado y presente año que se reparten entre los Estados de la República? Es obvio, esos recursos excedentes ya fueron incorporados al gasto corriente (sueldos burocráticos, nuevas plazas en el gobierno, camioneta nueva para el regidor ó gobernador, etc.) y  no se ahorró nada para contingencias de este tipo. Ahora las presiones se vuelcan sobre la federación y aparece la actitud limosnera de pedir dinero a los organismos internacionales.

 

Son estos los criterios que, por desgracia, replican del Congreso, los gobiernos estatales y municipales.

 

Es evidente la falta de una verdadera cultura de planeación en materia de economía. Siempre lo más fácil, lo más rentable políticamente, es aumentar el gasto a costa de mayor endeudamiento. Estas estrategias populistas ya llevaron antes al país a la banca rota. Por otro lado, aún permanecen los criterios antieconómicos de aumentar impuestos a los productos llamados de “vicio” que recaen sobre el alcohol y el tabaco. La realidad es que estos impuestos sólo propician que haya más contrabando afectando a miles de empleos que ofrecen estas industrias.

 

En cuanto a Pemex, la única vía para modernizar a la paraestatal no es endeudarnos más a los mexicanos, sino permitir que la inversión privada entre de una vez por todas a esa dependencia. Asimismo, es de crucial urgencia el dejar de programar el gasto en base a ingresos no recurrentes como lo es la renta petrolera.

 

También, es de vital importancia, atarle las manos al Congreso Mexicano, mediante una ley de responsabilidad fiscal, que en vez de actuar como un contrapeso a la irresponsabilidad fiscal del Ejecutivo, más bien la alienta y estimula. Con este comportamiento del Poder Legislativo, no queremos imaginar qué pasara si el próximo sexenio llegan los populistas al poder.

 

La experiencia histórica es contundente. Es en el período de vacas gordas cuando hay que ahorrar para hacer frente a los tiempos difíciles. El dispendio, el gasto fácil, sólo son puertas falsas que sin lugar a dudas nos llevan al precipicio. Es hora de entender que las necesidades son muchas y los recursos para atenderlas son escasos. Tienen ahora la palabra los senadores.


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