Práctica económica
Nov 24, 2006
Juan Carlos Leal

De regreso a los 80

No se puede causar la impresión de que en política todo se vale y sacar del baúl de los recuerdos las épocas del los gobiernos más intervencionistas del país.

El tiempo se ha perdido en tratar de hacer un país competitivo, globalizado y sobre todo moderno, estamos de regreso en los años 80 del siglo pasado. Si el lector cree que soy muy pesimista pues puede ser pero la verdad es que los recientes acontecimientos nos ponen en esa misma circunstancia de la que no han logrado salir ni Venezuela, ni Bolivia, ni Brasil, ni Argentina; tenemos un gobierno populista y populachero, eso es lo que nos deja la herencia del desgobierno de Fox, la reforma inconclusa salinista y la timidez de Zedillo, que no hubo crisis, que no ganó el peje, son presupuestos para no complicar aún más las cosas, pero el país sigue anclado en las viejas políticas.

 

Para muestra un botón: sube la leche y sube la gasolina, anuncio del gobierno saliente, no me digan que no les recuerda a López Portillo rasgándose las vestiduras para hacer sus anuncios de antipolítica. Pues eso hace el gobierno saliente entregándole no una, ni dos ni tres sino todas las papas calientes posibles a Calderón, le entrega un país inseguro, un país incierto, Oaxaca un polvorín, la autoridad postrada ante revoltosos, narcos, delincuentes y ambulantes, pero para colmo le prepara un ambiente cada vez más caldeado con los partidos y sus gamberros en el Congreso y lanzan una bomba política que activa muchas otras, en mi última semana subo precios y disparo el sospechosísmo de nuevas medidas económicas impopulares, la pregunta es ¿por qué no lo hicieron antes? o mejor aún ¿por qué siguen existiendo precios controlados, y subsidios cruzados? La razón simplemente es no saber hacer la cosas y mucho menos explicarlas. Que el precio de la gasolina era insostenible desde que el petróleo se disparó y que no se podía mantener un subsidio creciente a la leche Liconsa pues la empresa está técnicamente quebrada, eran asuntos cantados desde hace mucho, pero el gobierno eligió el peor momento para hacerlos públicos y puso a explicarlo o él se metió al mejor de los anticomunicadores que han existido en el país “el vocero” presidencial que no sabe de medios, de economía, de política y por supuesto carece de sentido común, sólo le gusta confrontar hasta a su propio jefe. Pero el error de formas y una explicación peor ya están y ahora a cerrar la cortina e irse al rancho, el problema es del que sigue, igualito que Zedillo, o que López Portillo, Fox aplicó la política de pasar la bolita, consejo obtenido seguramente de Bart Simpson.

 

La cosa está en que el país muestra su verdadera cara pues por un lado el Banco Mundial aplaude la desregulación, que lleva ya algunos años pero que la miopía del propio gobierno no había permitido vender estas medidas, o la protección de inversionistas, haciéndonos avanzar hacia un lugar más realista en el Ranking del Doing Business. Por el otro, el gobierno se muestra con todo lo intervencionista e improvisado que es pues como no ha podido hacer una reforma para crear un verdadero mercado de energía y de energéticos pues se ha dedicado a subsidiar y mantener no a una población indefensa frente al monopolio estatal sino a un grupo de empresas altamente ineficientes, burocratizadas y corruptas. Pero sobre todo a una tercia de sindicatos que dan vergüenza. Pero como estos poderes fácticos han penetrado a todos lo partidos políticos pues a aguantar y seguir tirando miles de millones de pesos a la basura para seguir con energía cara y mala, precios “subsidiados” que distorsionan toda la economía y que para colmo politizan aún más el ambiente político, ya no descompuesto, sino verdaderamente podrido.

 

El caso más dramático es que el anuncio de el alza de precios despertó de inmediato la memoria de los tiempos de inflación, cuando a un anuncio de éstos seguía un alza escalada y generalizada de precios haciendo que el nivel general de los precios se disparara, así como en los 80 ó como en 1994 – 95. En una decisión de éstas se hecha por la borda mucho de lo ganado por Banco de México en términos de credibilidad, y la propia SHCP se tira un plomazo en el dedo pues estas medidas, de liberales no tienen nada.

 

Pero para el común de los mortales esto sólo tiene un impacto sobre lo precios y por ello sobre sus bolsillo, sean ricos y compren gasolina Premium, o sean pobres y paguen el camión y compren leche Liconsa. El efecto más difícil de medir es el que esto tiene sobre la competitividad de toda la economía, pues cuando el mercado reacciona y ajusta los precios temporalmente al alza o a la baja, las empresas se tiene que ajustar inmediatamente lo mismo que el gasto de las familias, pero en México no fue así; administramos por los primeros 11 meses del año los precios de la gasolina para no afectar ni la recaudación, ni el gasto público ni la inflación, pero la presión se acumuló en forma de inflación importada y en forma de un inminente desequilibrio de la cuenta pública, lo que llevó a la decisión de subir los precios, que fue un incremento simbólico y para pocos consumidores puede ser, pero lo que no se puede es causar la impresión de que en política todo se vale y sacar del baúl de los recuerdos las épocas del los gobiernos más intervencionistas del país.

 

Así México es una dicotomía andando, por un lado el país está abierto al exterior, se han reducido (no lo suficiente) muchos trámites, hay más bancos y sume usted virtudes al “modelo”. Pero por el otro lado tenemos sindicatos charros, monopolios estatales y precios controlados que afectan a toda la economía, es decir seguimos en los 80´s, por lo que no podemos modernizarnos, integrarnos y ser competitivos, la lacra es el gobierno y sus empresas, y como dijo Monterroso: cuando desperté PEMEX seguía ahí.



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