Economía para todos
Nov 29, 2006
Rigoberto Stewart

Leyes y corrupción

Se trata de seres humanos, y, como tales, tienen derechos individuales (humanos) que están por encima de cualquier ley u ocurrencia del gobernante.

Existen varios remedios para acabar con los numerosos robos y asaltos que ocurren diariamente. Se puede mandar a matar a todo aquel que asalte o robe; luego, a todo asaltante o ladrón en potencia; es decir, a toda la población. Igualmente, para poner fin a los accidentes de tránsito mortales (ATM), bastaría con medidas como: eliminar todos los vehículos automotores o limitarlos a 10 por 100 km de carretera, etc. ¿Por qué no se aplican esos métodos para acabar con los robos, asaltos y ATM? Sencillamente, porque se trata de seres humanos, y, como tales, tienen derechos individuales (humanos) que están por encima de cualquier ley u ocurrencia del gobernante.

 

Accidentes de tránsito. Son muchas las causas de los ATM. Entre las más obvias están: (1) la insuficiencia de vías (carreteras y carriles), (2) el pésimo diseño y (3) el mal estado de las vías, (4) el mal estado de los vehículos, (5) la imprudencia de los conductores, y (6) los eventos fortuitos. Las causas 1, 2 y 3 son responsabilidad directa del Estado y, obviamente, del gobierno de turno. Las causas 4 y 5 son responsabilidad directa de los conductores; y la 6, de nadie. Debemos señalar que el número de ATM que ocurre por las causas 4 y 5 se incrementa en la medida que empeoran las causas 1, 2, y 3; esto, por cuanto los conductores se impacientan y se arriesgan más conforme faltan vías y carriles, y falla el diseño de las carreteras.

 

Ahora, cualquier jerarca, gobierno o ente genuinamente interesado en minimizar las muertes, atacaría cada unas de estas causas, pero sin violar ningún derecho individual en el proceso. Pero esto no es lo que ocurre en sociedades primitivas como la nuestra. En primer lugar, existe un problema ético, moral. La entidad que debe proveer ciertos servicios (suficientes vías, en buen estado y bien diseñadas) y la que castiga a los conductores imprudentes es la misma. En consecuencia, encuentra muy fácil incumplir sus deberes, por un lado, y cargar la mano contra el conductor, por el otro. Es decir, se olvida, ignora o desatiende las causas 1, 2 y 3, y se centra en las 4 y 5, pero con saña. Además de ser un grave error estratégico, esto es autoritarismo y deshumanización pura. Veamos un caso particular.

 

Revisión técnica. Para combatir los accidentes mortales, los últimos gobiernos pusieron gran énfasis en la causa 4 y profundizaron la revisión técnica forzosa de los vehículos (rtv). Según la directriz, todos los vehículos deben ir a revisión anualmente, y pagar, independientemente de su estado o recorrido en km. Si Perico Pérez acaba de sacar su auto nuevo de la agencia o mantiene su vehículo en perfecto estado, igual tiene que ir y pagar. El gasto en tiempo y dinero es un castigo para Perico Pérez, quien no ha cometido delito alguno. ¡Una inmoralidad! Un castigo solo procede después de que alguien haya violado un derecho individual. En el caso de los automóviles, se deberían, por ejemplo, fijar las normas de emisiones y castigar solo a quienes las violen; pero no a todos. Continuará.



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El punto sobre la i

Una tendencia lamentable en el desarrollo de la ciencia económica en las últimas décadas ha sido el considerar al Estado y no al emprendedor como el actor principal del proceso económico.

Rafael Ramírez de Alba
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