LUNES, 4 DE DICIEMBRE DE 2006
Señor presidente

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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Fernando Amerlinck







“Convencido estoy de que usted será un presidente que ampliará los ámbitos de la libertad en esta nación; la libertad individual aumentará su vigencia en esta tierra nuestra. La presidencia que hoy comienza, será un nuevo hito productivo en la historia de nuestra querida patria.”


Por última vez te llamo Felipe; por primera vez digo “usted”. Lo seguiré haciendo por seis años: si algo respeto profundísimamente, es la corrección del lenguaje en su expresión castellana; respeto también la propiedad de la función republicana, que habéis ensalzado y destrivializado, luego de la dignísima rendición del juramento laico del viernes (encima de los ladridos de las tribus antirrepublicanas).

 

He presenciado, con emoción, vuestra toma del poder máximo en nuestra República. Estaré a vuestra disposición, convencido como estoy de un presidente que ampliará los ámbitos de la libertad en esta nación; la libertad individual aumentará su vigencia en esta tierra nuestra. Sé también que la presidencia que hoy comienza, será un nuevo hito productivo en la historia de nuestra querida patria.

 

Tendréis, señor presidente, en quien esto dice, a un examinador a veces irreverente, pero siempre honesto; a un crítico, a veces cítrico; y a un defensor de la ley. Encontraréis, en este actor y escribidor que ejerce a propio riesgo, a un colaborador quizá ácido, pero siempre limpio. A un colaborador civil con el poder político, que pretenderá siempre el bien mayor de la tierra grande en que ambos hemos nacido. A un partidario, también, de un México ganador, como ha sido la precaria mayoría que os ha llevado al poder.

 

Estará allí, también, el México que vendrá. Contáis con la suma de enriquecimientos por un México seguro, limpio y ganador que casi todos queremos.

 

He escrito esto mientras escuchaba vuestro discurso en el Auditorio Nacional; lo redacto después de la emoción (y desguance) que me produjo ver en tiempo vivo la protesta e imposición de la banda republicana, luego de meses de zozobra y dudas, y habiendo pasado balas rasantes quemando la sien de nuestra nación. Todo eso –repito– contra los aullidos, pitidos e insultos de una facción resentida, antirrepublicana y antilegal.

 

Serán cada día menores esas expresiones. Lo mayor está enfrente: no la voz de un caudillo, sino el trabajo de un pueblo compuesto por individuos que en su personalidad irrepetible y acción propia, encuentran su mayor dignidad; de personas no dispuestas a refundirse en el basurero de la historia. No seremos una borregada, o una colectividad ayuna de la personalidad de cada individuo. Y si el líder nos falla, habrá una nación que se lo demande. Ciudadanos somos, y lo seguiremos siendo.

 

Seremos –repito– ácidos críticos; colaborativos individuos; activos trabajadores por lo mucho que es nuestro. Y así será.


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