LUNES, 11 DE DICIEMBRE DE 2006
La falsa austeridad

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“Los pobres nos facilitan el acceso al Cielo. Ya desde ahora son el tesoro de la Iglesia. Nos muestran la riqueza que no se devalúa nunca, la que une la Tierra y el Cielo, y por la que verdaderamente vale la pena vivir: el amor.”
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“La falsa austeridad sólo beneficia a los gobiernos, nunca a los ciudadanos. El día en que haya una verdadera planeación estratégica en el gasto de gobierno, la mayoría de los programas burocráticos (y los burócratas por supuesto) no tendrían razón de existir. ”


Tal como comentábamos la semana pasada (en materia del presupuesto que regirá el próximo año), el recorte salarial al Presidente y a altos funcionarios del gabinete, fiscalmente es un recorte ínfimo (para el tamaño del presupuesto). Representa alrededor de 100 millones de pesos. De cualquier manera, no deja de ser una buena señal de que el gobierno también asumirá sacrificios. Sin embargo, el anuncio de austeridad fiscal está lejos de serlo. Se trata en todo caso de un mayor control en los gastos operacionales del gobierno y de un ajuste en algunos de los servicios personales que se prestan en las dependencias gubernamentales. Con esto, el ahorro que obtiene la administración actual ronda los 25 mil millones de pesos. Empero, estos recursos no serán canalizados a pagar deuda, sino reorientados a gasto social y protección ecológica.

 

Por otro lado, el gobierno calderonista otorgará recursos sin precedentes al seguro universal, subsidio a vivienda, seguro infantil, apoyo a pequeñas y medianas empresas y a infraestructura. Para ello se planea complementar recursos con la cancelación de algunas tradicionales deducciones fiscales. Ojalá que estos recursos se ejerzan con estricto criterio de costo-beneficio. Si no, será nuevo derroche.

 

Aunque entendemos lo complicado que es políticamente para el Presidente Calderón negociar un verdadero presupuesto austero, creemos que no se están sentando las bases para de una vez por todas desaparecer con el despilfarro gubernamental.

 

Un verdadero plan austero incluiría el cierre de varias secretarías de Estado que año con año sólo engordan al presupuesto público. Esto incluiría, por supuesto, a las numerosas comisiones al interior de estas secretarías que sólo sirven para inhibir a la actividad económica vía regulaciones onerosas y numerosos trámites burocráticos. En fin que, con el riesgo de parecer aguafiestas, tenemos que decirlo: un verdadero presupuesto austero incluye un recorte serio del aparato burocrático que es aún gigantesco. Una auténtica austeridad pasaría por recortar también a la mitad el número de diputados y senadores y también la reducción de sus cuantiosas dietas. Un verdadera austeridad implicaría cuantiosas reducciones presupuestales dirigidas a los partidos políticos (ya el Presidente Calderón hizo un llamado a los partidos para reducir lo oneroso del sistema político mexicano; esto se tendría que hacer el próximo año, pero falta ver si hay verdadera voluntad de los políticos para hacerlo). Una autentica austeridad significaría que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial ya no recibieran un solo centavo para hacerse publicidad radio-televisiva (que sólo les sirve para justificar su ineficiencia). Una auténtica austeridad implicaría un superávit presupuestario, una reducción de la deuda interna y la creación de un fondo petrolero que ya no se despilfarre entre los distintos niveles de gobierno. Una auténtica austeridad implicaría un gobierno más pequeño que implique por tanto una menor regulación e impuestos para los particulares. Una verdadera austeridad implicaría mayor libertad económica para que los agentes económicos creen mayor riqueza. Una auténtica austeridad implica menor cantidad de políticos y burócratas.

 

En fin que, lo único aplaudible es la determinación del Presidente Calderón de no romper con el equilibrio presupuestal y de seguir reduciendo paulatinamente el impuesto sobre la renta. Ni modo, tenemos que conformarnos con lo posible sin alcanzar lo deseable.

 

Bueno, por lo menos el Presidente Calderón está consciente que la salida no es el derroche fiscal, y al menos, emite señales de que hay que gastar mejor, más en la gente y menos en el gobierno.

 

Los que francamente dan vergüenza son los legisladores del Congreso de la Unión y el nuevo Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard. Los primeros, contrario a las señales de austeridad emitidas por el Presidente, ya se aprobaron un presupuesto millonario para aumentar sus dietas y hacer posible la construcción de una nueva sede de la Cámara de Senadores. Puro cinismo, ya llevan 5 meses sin legislar nada importante, y ya quieren un nuevo elefante público para habitar.

 

En cuanto a Marcelo Ebrard, reiteramos, pobres defeños. Ya anunció su gabinete. Los defeños quedaremos en poder de los Batres y los Bejaranos (y por supuesto de López otra vez). Asimismo, tendremos que enfrentar mayores impuestos futuros para hacer frente a la nueva burocracia onerosa y parasitaria que creará Ebrard. Ojo amigo contribuyente defeño, Ebrard ya decidió integrar tres nuevas áreas al gabinete: la Procuraduría Social, el Instituto de las Mujeres y el de Ciencia y Tecnología. Asimismo, planteó la creación de cuatro nuevas secretarías: Protección Civil y Previsión, Protección y Fomento al Empleo, Educación Pública y la de Equidad y Comunidades Étnicas (sí, aunque no lo crea amigo lector, una dependencia indigenista en el DF), así como la constitución de una Coordinación del Centro Histórico. ¿Qué tiene que ver esto con la filosofía de ataque a la pobreza de la dizque “nueva izquierda”?. Nada, se trata otra vez del viejo populismo priísta setentero de crear grandes pulpos burocráticos para “hacer política social”. No es más que creación de burocracia para incrustar a los “cuates”, para que usted y yo, amigo lector, sostengamos con nuestros impuestos a estos parásitos. La pobreza es lo que menos le importa al gobierno perredista del DF.

 

Ebrard, al igual que Alejandro Encinas, será un lacayo de López, y ojo, estamos seguros que usará impuestos de los defeños para financiar las actividades ilícitas del mesías tropical. Pobre DF.

 

Ya es hora de entender que la falsa austeridad sólo beneficia a los gobiernos (de todos los poderes), nunca a los ciudadanos. El día en que haya una verdadera planeación estratégica en el gasto de gobierno, la mayoría de los programas burocráticos (y los burócratas por supuesto) no tendrían razón de existir. De ahí la reticencia de políticos y burocracias para ser evaluados con criterios rigurosos de costo-beneficio. Hay que recordarle continuamente al gobierno, que vive de los impuestos producto del trabajo productivo de los ciudadanos. Es hora de que los ciudadanos le exijamos seriedad a los gobiernos.

 

Nueva estupidez de Marcelo Ebrard

 

Apenas está iniciando, y ya está cometiendo errores garrafales Marcelo Ebrard. Ya amenazó con “arreglar” la escasez de agua en el DF en algunas delegaciones, quitándole el flujo de agua a otras (a las delegaciones panistas Miguel Hidalgo y luego previsiblemente a Benito Juárez). Vaya frivolidad e ignorancia del Sr. Ebrard. Que se deje de demagogia y entienda que la solución a la escasez de agua pasa por privatizar su servicio y dejar que los precios que reflejen el costo real de traerla al DF. Hay que exigirle a Ebrard que se ponga a trabajar en serio, lo que implica que no sea lacayo político de López y que de una vez por todas deje ya de amagar a los ciudadanos de las delegaciones que no votaron por él.


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