MARTES, 12 DE DICIEMBRE DE 2006
Incentivos

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


Más artículos...
Santos Mercado
• El capitalismo lo inventaron las mujeres

Arturo Damm
• Tasa a la baja

Erika Donjuán y Miguel A. Cervantes
• Rigidez laboral en México (II)

Manuel Suárez Mier
• Populismo expulsa expertos

Arturo Damm
• Desempleo

Luis Pazos
• Viacrucis en el IMSS

Isaac Katz







“¡Ay¡ Si los políticos sólo entendieran para qué sirven los incentivos.”


En este mundo, al menos en materia económica, todo gira alrededor de los incentivos. La primera lección de cualquier curso introductorio de economía es que los individuos se enfrentan, invariablemente, a que los recursos que poseen son escasos y que por lo mismo siempre existe un costo de oportunidad en su utilización. Por ello, dado que son racionales, es decir, prefieren más que menos de todo aquello que les deriva satisfacción, buscarán maximizar el nivel de bienestar que pueden lograr con esos recursos escasos que poseen y de ahí que, dada la información incompleta de la cual disponen, tiendan a asignarlos hacia su mejor uso alternativo. Ejemplos abundan: a)si el precio de un bien se incrementa, los individuos actuando como consumidores tenderán a reducir la cantidad que demandan, mientras que si son oferentes tenderán a incrementar la cantidad ofrecida ya que hacer esto es lo racional ante un cambio en los incentivos; b) los delincuentes deciden si cometen un delito comparando el rendimiento esperado de su actividad con el costo de delinquir, determinado éste por la probabilidad de ser detectado, atrapado y condenado así como por la pena asignada a ese particular delito; incrementar la probabilidad de ser penalizado, más que subir la pena, aumenta los costos de delinquir y, por lo mismo, se desincentiva la delincuencia; c) dos personas que se conocen y se atraen, en lugar de casarse inmediatamente, están dispuestos a entrar en una relación de noviazgo y destinar recursos escasos a tal actividad, particularmente tiempo, porque existe el incentivo para obtener mayor información de la pareja y tomar una mejor decisión. Y así, podemos mencionar millones y millones de ejemplos de que lo que importa en las decisiones individuales respecto a la asignación de recursos son los incentivos.

 

A pesar de ello, los políticos mexicanos, incluidos obviamente los gobernantes, no parecen entender cual es el papel de los incentivos para normar la acción individual y alinear ésta con determinados objetivos de política pública. Veamos algunos ejemplos recientes:

 

a) A pesar de los billones y billones de pesos que el gobierno federal y los gobiernos estatales  y municipales han gastado, digamos desde 1930 a la fecha, aun existen en México una enorme cantidad de poblados como el que visitó la semana pasada el presidente Calderón que carecen de servicios urbanos básicos como calles pavimentadas, alumbrado público, agua potable entubada y drenaje. ¿Por qué? Porque no existe en México, en el arreglo institucional vigente, un eficiente sistema de incentivos para que los gobernantes rindan cuentas por sus actos y como los recursos que administran son de la sociedad y no suyos, pues simplemente los derrochan o los usan para maximizar su propio bienestar, no el de sus gobernados.

 

b) La educación pública en México es notoriamente deficiente. ¿Por qué? Porque los profesores se niegan a ser evaluados y porque los padres de familia no pueden elegir y castigar a los malos profesores cambiando a sus hijos de escuela; en consecuencia, no existen los incentivos para impartir un servicio educativo de mayor calidad.

 

c)  El gobierno federal destinará durante 2007 varios miles de millones de pesos para apoyar a las PYMES. A pesar de ello estas empresas seguirán sin crecer y muchas de ellas permanecerán en la ilegalidad. ¿Por qué? Porque, ante la enorme cantidad de trabas burocráticas a las que se enfrentan, no existen los incentivos para formalizarse ni para crecer.

 

d) La protección regulatoria de monopolios y prácticas monopólicas en sectores como energía, cemento, telecomunicaciones, etc., le permite a las empresas en estos sectores cargar precios relativamente elevados. ¿Por qué? Por que no existen, ante la ausencia de competencia, los incentivos a bajarlos.

 

e) Y lo que sin duda es una joya. El Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, amenazó con quitarle agua a los habitantes de colonias en las delegaciones Miguel Hidalgo y Alvaro Obregón, es decir a los ricos, porque “la utilizan para regar las banquetas”, para según él reasignarla hacia la delegación Iztapalapa donde a los niños hay que bañarlos a jicarazos con agua que compran de pipas. Sr. Ebrard, no se requiere amenazar; con subir el precio del agua es suficiente para que la gente deje de “desperdiciarla”. Para eso sirven los precios, para racionalizar las decisiones de consumo de un recurso escaso.

 

¡Ay¡ Si los políticos sólo entendieran para qué sirven los incentivos.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus