MARTES, 19 DE DICIEMBRE DE 2006
El duopolio televisivo

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El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Una de las asignaturas pendientes más graves que heredó el gobierno de Felipe Calderón de sus antecesores, será el combate contra monopolios y otros arreglos anticompetitivos.”


La historia de la televisión comercial mexicana está marcada desde sus orígenes por una notable falta de competencia en el otorgamiento de las concesiones y en la operación de las empresas, salvo por breves períodos en los que la autoridad juzgó deseable otorgar nuevos permisos.

 

Los tres canales iniciales de televisión abierta creados a principios de los años cincuenta bien pronto se unieron bajo un mismo techo corporativo, Telesistema Mexicano, que no tuvo competencia alguna sino hasta 1968 cuando el gobierno otorgó concesiones al Grupo Monterrey y a Francisco Aguirre, que salieron al aire con los canales 8 y 13, respectivamente.

 

La competencia sería efímera porque cuatro años después el canal 8 se fusiona con Telesistema para crear Televisa y el canal 13 es adquirido por el gobierno, con lo que se crea la Corporación Mexicana de Radio y Televisión.

 

El consorcio televisivo gubernamental no dio una competencia efectiva a Televisa pues sufrió continuos cambios de personal y el pésimo mando de allegados del presidente en turno, como la hermana de José López Portillo, también conocida como la pésima musa y la albóndiga de porcelana.

 

El manejo estatal de la televisión fue un desastre financiero de proporciones mayúsculas por lo que finalmente se procedió a su venta al sector privado. TV Azteca fue privatizada en 1993 al mejor postor de la subasta, que resultó ser Ricardo Salinas, quien pagó poco menos de 500 millones de dólares.

 

La cuestión es si las televisoras están en una activa competencia o si tienen un acuerdo para elevar tarifas actuando como un cártel, como se le conoce en economía al arreglo de mercado en el que las firmas competidoras fijan sus precios mediante un convenio para elevar utilidades. Cuando son sólo dos las empresas, al arreglo se les llama duopolio.

 

La Comisión Federal de Competencia, órgano encargado de detectar y combatir arreglos no competitivos de mercado, en refiriéndose a este sector, opina que:

 

·         “En mercados donde existen condiciones de competencia efectiva la libertad para competir en precios promueve la provisión eficiente de los servicios y crea incentivos para que los proveedores ofrezcan sus servicios en las mejores condiciones de calidad, competitividad, seguridad y permanencia.

 

·         “Por el contrario, cuando no existe suficiente competencia la intervención regulatoria es necesaria…”

 

Eduardo Pérez Motta, presidente de la CFC, considera “que es urgente que se licite el espectro radioeléctrico, lo que daría lugar a la entrada de nuevos competidores, por lo menos uno,” mientras que la Cofetel está posponiendo la licitación hasta que haya un número mayor de candidatos.

 

El otro indicio que las condiciones competitivas en el ámbito televisivo dejan mucho que desear, se encuentra en la feroz reacción de las televisoras contra el amago de acceder a ese mercado por parte del Grupo Saba y de General Electric.

 

En el primer caso, en forma simultanea Televisa y TV Azteca lanzaron una brutal campaña de denuncia contra las firmas distribuidoras de medicinas en México que, según sus reportajes, abusan de una situación precisamente oligopólica, con Casa Saba a la cabeza.

 

Lo curioso del caso es que el funcionamiento de la distribución de medicinas en nuestro país no ha cambiado en muchas décadas. Me parece demasiada casualidad que las televisoras mexicanas súbitamente “descubran” que el mercado de los fármacos tiene problemas, justo cuando la empresa líder, Casa Saba –antes Casa Autrey-, intenta acceder al mercado de la televisión.

 

Queda claro que una de las asignaturas pendientes más graves que heredó el gobierno de Felipe Calderón de sus antecesores, será el combate contra monopolios y otros arreglos anticompetitivos. Él lo entiende bien, y así lo planteó en su campaña, pero tendrá que elegir con cuidado sus batallas pues existen intereses muy poderosos.


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