VIERNES, 29 DE DICIEMBRE DE 2006
Reforma de estado

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“La reforma del estado es sin duda un enorme reto por la existencia de poderosos grupos de interés que buscarán de todas formas posibles mantener los privilegios que ahora les permiten obtener rentas.”


Tal parece que, al igual que sucedió en los últimos dos gobiernos, los líderes de los diferentes partidos políticos han señalado que el próximo año habrá que adelantar significativamente en una reforma del estado y osan decir que en ello, la necesidad de la reforma, hay consenso. El problema, obviamente, no radica en si hay o no consenso para llevar a cabo tal reforma; el problema radica en que la visión que tiene cada uno de los partidos políticos al respecto es tan diferente que difícilmente se llegará a un acuerdo, más allá de establecer que todos tienen en mismo objetivo: un país con mayores niveles de desarrollo económico, uno con mayor nivel de bienestar para la población. Como al parecer en enero o febrero o marzo, o en algún momento del próximo año, estos políticos que dicen ser nuestros representantes, particularmente los diputados, sacarán a relucir el tema para aparentar que están trabajando y que México sí les importa, he aquí algunas ideas de hacia adonde se tiene que encaminar la tan llevada y traída reforma del estado. La premisa básica de la cual se debe partir cuando se trata de una reforma del estado es que el bienestar de la sociedad será mayor entre más amplio sea el universo de libertades individuales en las cuales se desenvuelven los diferentes miembros de la sociedad, libertades que abarcan tanto las políticas, las económicas y de otro carácter que caen, muchas de ellas, en el ámbito de la ética como son el matrimonio entre homosexuales, la decisión que libremente deben tener las mujeres respecto del aborto y la eutanasia, entre otras.

 

En cuanto a las libertades políticas éstas se centran, además de la libertad de pensamiento, de manifestación de ideas y de asociación, en que la elección de los gobernantes se lleve a cabo bajo un efectivo sistema democrático caracterizado no solamente por contiendas equitativas entre los que se postulan para un puesto de elección popular y con sufragio libre por parte de los electores. Pero eso no es suficiente. Se requiere que los funcionarios públicos electos en todos los niveles de gobierno, desde el presidente de la República hasta los presidentes municipales pasando por los legisladores federales y estatales, estén sujetos en todo momento a un efectivo sistema de rendición de cuentas a través de la reelección. Esto implica un sistema de libre competencia en el cual los candidatos pueden ser independientes y no necesariamente, como sucede la actualidad, que tengan que ser postulados por un partido político. También en este ámbito y como resultado de permitir la reelección inmediata de los legisladores es que se vuelve indispensable reformar al Congreso de la Unión y a los congresos estatales eliminando de ellos los diputados y senadores plurinominales, así como esta figura aberrante de senadores de primera minoría. También es indispensable, como parte de la reforma política, reducir significativamente el financiamiento público a los partidos políticos; por voto ejercido, el mexicano es el sistema más caro del mundo.

 

En el ámbito económico, la libertad se enmarca en muy importante concepto: la libre elección de los individuos sobre dónde y cuanto trabajar, qué bienes adquirir, cuánto de cada uno de ellos adquirir y de quién adquirirlos y cuánto y dónde ahorrar, decisiones todas ellas tomadas bajo un contexto de mercados competitivos. Es sólo en mercados competitivos en que los individuos son efectivamente libres y por lo mismo, como parte de la reforma del estado, ésta debe incluir el desmantelamiento de todos los monopolios, privados y gubernamentales incluyendo obviamente a PEMEX y a los dos monopolios en la producción y distribución de energía eléctrica (CFE y LFC). Ir en la reforma por mercados de bienes, servicios y factores de la producción que sean efectivamente competitivos, con libre entrada y salida de oferentes y demandantes, es sin duda un enorme reto por la existencia de poderosos grupos de interés que buscarán de todas formas posibles mantener los privilegios que ahora les permiten obtener rentas.

 

Al final de lo que se trata una verdadera e íntegra reforma del estado es construir un entramado institucional caracterizado por acrecentar y garantizar la plena libertad individual en todos y cada uno de los ámbitos de decisión.

• Reforma del Estado

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