VIERNES, 26 DE ENERO DE 2007
Los mercados sí funcionan

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“El aumento en el precio de la tortilla muestra que los mercados sí funcionan y que el aumento del precio lo único que hizo fue reflejar una mayor escasez relativa del principal insumo que se utiliza para producirlas”


A raíz del aumento en el precio de la tortilla han abundado las opiniones, normalmente de gente que no tiene ni la menor idea de cuáles son los elementos que determinan la demanda y oferta de cualquier bien y cómo se determina un precio, de que en este caso el mercado no funcionó y que el gobierno (no el estado) tenía que intervenir. Contrario a las opiniones de toda esta gente que siendo comunicólogos, médicos, ingenieros, filósofos, payasos, senadores, diputados, políticos de pacotilla o cualquier otra profesión u oficio y que se creen autorizados para opinar sobre economía sólo porque compran tortillas, el aumento en el precio de este bien muestra que los mercados sí funcionan y que el aumento del precio lo único que hizo fue reflejar una mayor escasez relativa del principal insumo que se utiliza para producir tortillas.

 

Debemos partir para hacer el análisis de que los recursos son escasos y dado que los individuos desean utilizarlos para satisfacer diversas necesidades, es que están dispuestos a pagar un precio positivo por ellos. La principal función de los precios es, en consecuencia, racionar la demanda sobre esos recursos escasos. Al reflejar los precios la escasez relativa, es que estos también reflejan el costo de oportunidad en la utilización de los recursos. Visto así, la función de los precios es equilibrar el costo que en el margen implica producir un bien con el beneficio que en el margen obtienen los demandantes por tener acceso a ese mismo bien es decir, la función de los precios es igualar la cantidad ofrecida con la cantidad demanda (nunca igualar, como dice toda esta gente que opina sin saber, la oferta y la demanda). Veamos ahora los mercados del maíz y el de la tortilla.

 

Respecto del maíz, por el lado de la oferta, la producción de este grano en Estados Unidos fue durante 2006 menor que durante 2005. Esto implica que, dada la demanda por este grano, aumentó su escasez relativa y, por lo mismo, su precio. Adicionalmente, se anticipa que durante este año las cosechas de verano implicarán una reducción adicional en el tonelaje producido, expectativa que se reflejó en un incremento en el precio de este bien en el mercado de futuros de Chicago. Por el lado de la demanda, en los últimos dos años surgió un nuevo demandante: los productores de etanol a partir de este grano lo que implica, dada la oferta, un incremento en su precio. Ambas fuerzas actuando simultáneamente, una menor oferta junto con una mayor demanda, se resolvió a través de un aumento del precio. El mercado funcionó eficientemente equilibrando la cantidad ofrecida por los productores con la cantidad demandada.

 

Respecto de la tortilla, el aumento en el precio internacional del maíz implica, por arbitraje internacional, que el precio interno del maíz también aumentó. Siendo éste el principal insumo en la producción de tortillas, al incrementarse el costo de producir este bien, el resultado natural del mercado es un incremento en su precio. La mayor escasez del insumo se resuelve con un aumento en el precio del bien. El mercado obviamente funcionó equilibrando la cantidad ofrecida con la cantidad demanda de tortillas. Así, ambos mercados, maíz y tortillas, funcionaron como se espera: los mayores precios racionan la demanda ante una mayor escasez relativa.

 

Intervenir en los mercados a través de controles de precios, inducidos “por acuerdo” o explícitamente, excepto cuando existen prácticas monopólicas, no tiene sentido ya que introduce una distorsión que impide que los precios reflejen eficientemente la escasez. Forzar por acuerdo o por decreto un precio menor al que equilibra la cantidad ofrecida con la demandada se traduce, naturalmente, en que los productores estarán dispuestos a ofrecer una menor cantidad y aparecerán mecanismos para racionar una mayor escasez: colas, ventas condicionadas, reducción en la calidad del producto, etcétera. Controles de precios no es el camino. Es necesario una mayor oferta de maíz a través de la libre importación y mecanismos que incrementen la productividad del campo mexicano y dejar que el mercado funcione. La probabilidad de que un burócrata ilustrado se equivoque al determinar el nivel de un precio es uno; siempre se equivoca.

 

Por último, vale la pena señalar que no existen los precios justos. El precio más “justo” para los consumidores es cero y el más “justo” para los productores es infinito. La justicia no es un elemento que determine la demanda o la oferta.

 

• Tortilla

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