Crónicas del Mundo
Ene 30, 2007
J. Alberto Hernández

La lucha contra el narcotráfico

¿Ficción o realidad? Más allá de la publicidad.

Históricamente, cada nuevo presidente realiza una serie de acciones específicas para legitimarse en el poder (e.g. el ex presidente Carlos Salinas de Gortari metió a la cárcel a La Quina). Calderón parece tratar legitimarse a través de un renovado combate contra el narcotráfico, que tanto daño ha hecho a nuestra sociedad y a las instituciones gubernamentales.

 

La campaña que el gobierno federal mexicano está emprendiendo tiene pocos actores y elementos distintivos a aquéllas que se han operado en el pasado, y, por ende, probablemente tendrá los mismos resultados. Es decir, la continua expansión del tráfico de estupefacientes, de sus vínculos con otras actividades delictivas y de su colusión con funcionarios públicos a todo nivel.

 

El narcotráfico ha crecido al amparo del poder público y las ganancias que de éste se derivan forman parte estructural de la economía nacional. La militarización de la lucha contra el narco y su reingeniería de nada servirán, más allá de publicidad, si no se aplican campañas de igual magnitud en las que el objetivo sea detener el consumo y el blanqueo de dinero.

 

Mientras exista un mercado para el narco la mercancía seguirá fluyendo; son contados los casos a nivel mundial en los que se ha logrado parar, ya que justamente la tendencia es al incremento del consumo, del tráfico y del blanqueo. En dichos casos, los castigos ejemplares han servido para disuadir, mas la impunidad en México actúa en el sentido contrario.

 

Asimismo, la participación de la sociedad civil es fundamental en primer lugar para legitimar este nuevo esfuerzo, en segundo en cuestiones de inteligencia y en tercero en alcanzar espacios a los que al Estado le es imposible entrar, es decir la esfera privada.

 

El hecho de que el narco sea un fenómeno muy difícil de contrarrestar no significa que los esfuerzos para detenerlo desde la sociedad civil y el gobierno deban dejar de incrementarse, incluso es de celebrar que exista voluntad política de este último. Ya que en México sin voluntad política las cosas simplemente no suceden o tardan mucho más en pasar.

 

Sin embargo, parece que “las mismas aguas traerán los mismos lodos”, ya que allende de la voluntad política el narco se encuentra infiltrado hasta los más altos niveles del gobierno, recordemos el caso de quien fuera coordinador de giras presidenciales en el sexenio pasado.

 

Si más que un proyecto o política de Estado es una moda o una campaña publicitaria, la actual campaña tal como se ha planteado puede generar dos efectos: crear una guerra entre carteles por la reducción de espacios de acción o favorecer a un cartel específico, a manera de la película Traffic.

 

Supongamos que el Estado mexicano es incapaz de parar el consumo y que además no puede parar el flujo de dinero que genera directa e indirectamente el narco a través de actividades como el blanqueo de dinero, y que lo único que puede hacer es perseguir a los distribuidores a varios niveles.

 

Pues aún así se necesita de una campaña con toda la fuerza del Estado que empiece por sanearse a sí mismo y que se extienda más allá del presente sexenio. Como es difícil que esto suceda, es de esperar que en este sexenio suceda lo mismo que en los anteriores: políticas que no trascienden el tiempo que dura un presidente en el gobierno, mucha publicidad, nuevos mecanismos y canales de corrupción, más violencia a raíz de reajustes cuando ya no esté de moda la lucha contra las drogas y el aumento del consumo.

• Drogas


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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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