MARTES, 6 DE FEBRERO DE 2007
Campaña electoral EU 2008

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“Hay como una docena de precandidatos por cada uno de los partidos que ya han declarado sus ambiciones presidenciales o que se da por hecho que lo harán muy pronto, y son muy pocos los que se han descartado de entre los posibles aspirantes.”


Con una anticipación notable ha dado inicio las campañas por la presidencia de Estados Unidos que se definirá hasta noviembre de 2008. Ello se debe en buena medida a que la selección de candidatos de los dos principales partidos políticos, el demócrata y el republicano, están totalmente despejadas.

 

En el sistema político de EU en el que se permite la reelección presidencial y existe la figura del vicepresidente, cada cuatro años el partido en el poder normalmente postula al presidente para ser reelegido o si ya no puede hacerlo, a su vicepresidente que es un contendiente importante casi siempre.

 

Los presidentes norteamericanos están limitados legalmente a dos períodos presidenciales de cuatro años cada uno, a partir de la adopción de la enmienda 22 a la Constitución aprobada en 1947 como una reacción a las tres reelecciones de Franklin D. Roosevelt, el único presidente que permaneció más de dos periodos en la primera magistratura de su país.

 

En esta ocasión el presidente George W. Bush no puede reelegirse y su vicepresidente Dick Chaney anunció desde que fue seleccionado para ese puesto que no buscaría la presidencia bajo ninguna circunstancia y que no aceptaría la nominación de su partido por ningún motivo.

 

Esta situación ha abierto por completo la nominación del partido Republicano y, al igual que en el partido Demócrata, hay un número crecido de contendientes por la nominación que ocurrirá en el verano de 2008, aunque el proceso se inicia con las elecciones primarias a celebrarse el próximo invierno.

 

Con los abismales índices de popularidad de Bush, con una aprobación de apenas el 36.8% de los ciudadanos contra 58% que desaprueba su gestión, los demócratas, que acaban de ganar el control del las dos cámaras del Congreso, creen que tienen una gran oportunidad de recuperar la Casa Blanca que perdieron en el año 2000.

 

Los aspirantes republicanos, por su parte, tendrán que tomar distancia de su presidente si aspiran a una candidatura competitiva sobre todo en dos temas, la guerra en Irak y el elevado gasto público, que le han erosionado a Bush el apoyo de las alas izquierda y derecha de su partido, respectivamente.

 

Es comúnmente aceptado en Estados Unidos que cuando hay un campo tan nutrido de candidatos como el que existe hoy en día en ambos partido políticos, resulta necesario anunciar temprano las candidaturas, como ha venido sucediendo, para consolidar una ventaja tempranera y recaudar fondos.

 

Sin embargo, es frecuente que los precandidatos que están adelante en las preferencias electorales con tanta anticipación no sean los nominados, ya sea porque el intenso escrutinio de los medios encuentre que tienen un “cadáver en su closet,” como se califica en el caló político a revelar alguna historia inconveniente en el pasado del candidato, o porque cometan un error grave.

 

Por lo pronto hay como una docena de precandidatos por cada uno de los partidos que ya han declarado sus ambiciones presidenciales o que se da por hecho que lo harán muy pronto, y son muy pocos los que se han descartado de entre los posibles aspirantes.

 

Entre quienes han declinado destaca el candidato presidencial demócrata del 2004 John Kerry, senador por Massachusetts, que tiene una enorme proclividad a enredarse con su lengua. Su más reciente metida de pata ocurrió al visitar una escuela dónde afirmó que quienes no sacaban buenas calificaciones estaban condenados a terminar en el ejército sirviendo en Irak. En un país en el que apoyar a las fuerzas armadas es sacrosanto una afirmación de esa naturaleza resultó suicida.

 

En próximas entregas analizaré el perfil de los principales precandidatos presidenciales en Estados Unidos y cómo creo que le iría a nuestro país con cada uno de ellos.

• Elecciones EU 2008

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