MARTES, 6 DE FEBRERO DE 2007
Nada pasa; todo queda

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
<0%
Entre 0% y 1%
>1%



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Luis Pazos
• Escasez de medicinas en hospitales públicos

Arturo Damm
• El PIB: monto y composición

Ricardo Valenzuela
• El nuevo bufón de América Latina

Arturo Damm
• PIB, cifra definitiva

Isaac Katz
• Viejos pobres (II)

Arturo Damm
• Antineoliberalismo, ¿la solución?

Víctor Hugo Becerra
• No es feminicidio, es falta de Estado de Derecho


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Fernando Amerlinck







“No tenemos una vacuna contra la historia profunda. Hay que estar triplemente atentos, si no queremos que nuestra idiosincrasia restaure lo peor de un pasado que nunca ha pasado.”


Leer la historia de México es leer los editoriales y noticias de hoy. El español José Moreno Villa lo capta bien:

 

“La historia de México está en pie. Aquí no ha muerto nadie, a pesar de los asesinatos y los fusilamientos. Están vivos Cuauhtémoc, Cortés, Maximiliano, don Porfirio y todos los conquistadores y todos los conquistados. Esto es lo original de México. Todo el pasado suyo es actualidad palpitante. No ha muerto el pasado. No ha pasado lo pasado, se ha parado.”

 

Donde todo vuelve y se revuelve no hay garantía contra lo peor; lo estamos viendo. Piden en el Zócalo un “pacto social” y recobrar las peores tradiciones y prácticas que demostradamente nos arruinaron en el dieciochenio 1970-1988, que culminó precisamente con un pacto: “solidaridad” económica, control de precios, intervencionismo tan generalizado como la escasez; inflación, déficit, devaluación, ruina, fraude electoral “patriótico”, impunidad, desbocada corrupción pero harta renovación moral. ¡Quieren que eso regrese!  ¿Serán tataranietos de quienes, en 1853, llamaron a Santa Anna para que regresara a salvarnos –cuando ya había vendido medio país–?

 

Hoy invocan la práctica económica de Miguel de la Madrid; exige subsidios y “precios competitivos” (a base de impedir la competencia Y los monopolios) un hombre providencial que nos mandaba al basurero de la historia y reeditó nuestras añosas tradiciones de división nacional y discordia. A un pelo de rana quedamos de su triunfo, pero el riesgo ahí sigue.

 

El México profundo es superficie viva; nada pasa, todo queda. Vuelve ad náuseam la carnicería del XIX entre radicales conservadores y radicales liberales, mutuamente enviándose al panteón en nombre de la patria. Diariamente se fusila a Miramón y Maximiliano.

 

¿Qué nos pasa, que no aprendemos? ¿Por qué no tenemos noción de la lógica, ni de la ley de la causa y el efecto? ¿Por qué no sabemos observar, ni pensar? ¿Por qué somos enemigos de las normas, de lo exacto, de la puntualidad? ¿Por qué no hay respeto a la majestad de los hechos, ni observación de lo evidente, lo que sí funciona y lo que no? ¿Por qué la noción mágica de que, si hago lo mismo que siempre falló, funcionará bien hoy? ¿Por qué, a pesar de la sobradísima evidencia de casi un siglo de tragedias y crímenes en medio planeta, aún en México enarbolan retratos de… ¡¡¡Stalin!!!?

 

Donde no hay normas superiores –hablo de la ley– rige la muy inferior ley del más fuerte. La plenitud de mi opinión encima de la tuya. La primacía de mi partido, único representante legítimo de la patria. De mi causa, que es la del pueblo (pero si ese pueblo me gana con votos, abomino del IFE). De mis justas demandas gritadas en protesta callejera contra los enemigos de la patria, la reacción, la derecha; y contra la ley, hecha por los “de arriba” y los delincuentes de cuello blanco.

 

En esta diabólica geometría encarna todo lo bueno quien, desde su irreductible atalaya, fustiga a maniqueos e intolerantes: siempre son los de la banqueta de enfrente. Simple, el asunto. Acá todos somos malos. Allá, puros patriotas.

 

Nadie nos ha curado de esas dolencias. No tenemos una vacuna contra la historia profunda. Hay que estar triplemente atentos, si no queremos que nuestra idioticracia (perdón, idiosincrasia) restaure lo peor de un pasado que nunca ha pasado. No hemos ganado guerra alguna porque siempre habrá quien resucite las antiguas batallas.

 

¿Es la educación la salvación? Indudablemente; pero hay que estar atentos a la objeción que recibió Mafalda cuando propuso resolver la situación del mundo poniendo escuelas de políticos. “¿Y de dónde sacarás a los maestros?”

• Populismo

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus