JUEVES, 22 DE FEBRERO DE 2007
Gobierno ladrón

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“Se ha cumplido ya más de una semana de una expropiación injusta, y los ciudadanos hemos guardado silencio, que nos convierte, por omisión, en cómplices de la misma. Tal vez sea cierto que tenemos el gobierno que nos merecemos, un gobierno ladrón, un gobierno de izquierda.”


Mucha gente opina que en México necesitamos una izquierda moderna e inteligente, reformista y democrática, como si los adjetivos fueran más importantes que el sustantivo. En este caso no lo son, y no por moderna e inteligente, reformista y democrática, la izquierda deja de ser lo que siempre ha sido, ladrona, enemiga de la propiedad privada, tal y como lo es la que está hoy en el gobierno de la Ciudad de México, con la complicidad de la mayoría de los ciudadanos, quienes en esta ocasión hemos pecado por omisión.

 

El 14 de febrero el gobierno del Distrito Federal expropió dos inmuebles de la colonia Morelos, con el pretexto de que “la mayoría de los departamentos se convirtieron en bodegas, donde se (realizaban) actividades ilícitas: venta de drogas al menudeo y (de) artículos robados”, así como “reproducción y comercio ilegal de productos videograbados y de audio”, y con el fin de destinar esos inmuebles “a la prestación de servicios de educación, salud y guarderías en beneficio de la comunidad de la zona (...) así como favorecer el desarrollo de la calidad de vida y humana (sic) de los habitantes de esta colonia”.

 

¿Es correcta, desde el punto de vista de la justicia, la expropiación de propiedad privada, por el hecho de que en ella se realicen actividades ilícitas? ¿No basta con aprehender y castigar a quienes las realizan? Y la pretensión de destinar los inmuebles expropiados a la prestación de servicios en beneficio de la comunidad de la zona, ¿cumple con lo que establece el artículo 27 constitucional, que afirma que “las expropiaciones sólo podrán hacerse por causa de utilidad pública...”? ¿Qué es la utilidad pública? ¿La utilidad de todos? ¿De la mayoría? ¿De alguna minoría como lo es “la comunidad de la zona”? Porque entonces bastará que el gobierno del Distrito Federal decida destinar algún predio o inmueble, que sea propiedad privada, a la prestación de servicios en beneficio de la comunidad de la zona, para que sean expropiados.

 

Así las cosas, ¿podemos afirmar que el gobierno de la Ciudad de México reconoce la propiedad privada y está dispuesto a garantizarla? Difícilmente. La expropiación de los inmuebles de la colonia Morelos no pasa de ser un robo, una violación al derecho de propiedad, algo natural en los gobiernos de izquierda, que hoy encontramos desde Venezuela hasta la Ciudad de México, gobiernos amigos de lo ajeno o, para decirlo con una sola palabra, ladrones.

 

Nada más nos falta, a los habitantes de la Ciudad de México, que además de tener que vivir con la amenaza de la delincuencia ilegal, tengamos que lidiar con el fantasma de la delincuencia legal, es decir, del gobierno expropiador, violador de la propiedad privada, amigo de lo ajeno, ¡¡ladrón!!, porque, por lo visto, basta que el gobierno del Distrito Federal decida destinar un predio o inmueble, propiedad privada, a la prestación de algún servicio en beneficio de la comunidad, para que los mismos sean expropiados. ¿Derechos de propiedad jurídicamente garantizados? ¡Sí, cómo no!

 

Se ha cumplido ya más de una semana de una expropiación injusta, y los ciudadanos hemos guardado silencio, que nos convierte, por omisión, en cómplices de la misma. Tal vez sea cierto que tenemos el gobierno que nos merecemos, un gobierno ladrón, un gobierno de izquierda. Al pan, pan y al vino, vino.

• Expropiación

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