VIERNES, 23 DE FEBRERO DE 2007
La eSATrategia antiempresarial

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El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“La autoridad fiscal del presidente del empleo impide a un profesionista y a dos microempresas percibir ingresos, ganar dinero y generar empleo, porque hay que ir a oficinas de “servicio” a tramitar, no a producir.”


El “Servicio” de Administración Tributaria es una pesadilla para los contribuyentes cumplidos. A los incumplidos no los ve, ni los oye, ni les habla, ni los huele. Para ellos el SAT es tan inexistente como, para mí, las academias de belleza.

 

Gabriel Zaid, impecable como siempre, dice en Contenido (feb. 2007): “Para Hacienda, toda la población capaz de producir debería de levantarse cada mañana a tramitar, no a trabajar. Su descuido de las aduanas y su persecución de las cajas de ahorro y microempresas ha destruido y sigue destruyendo capacidad de producción”.

 

Tengo evidencia reciente. Luego de 4 décadas de pagar impuestos me hicieron tocar el piano (lenguaje del hampa: me ficharon con foto y huellas de ambas manos), para obtener una bien llamada “fea”, firma electrónica avanzada, personal y empresarial. Eso no obstó para que meses después me impidieran imprimir comprobantes fiscales, a mí y a dos microempresas que dirijo y siempre han estado en orden (una de ellas nació antes que yo).

 

Debí pedir nuevas citas al SAT –obvio, a horas productivas– porque esas empresas y yo no podíamos imprimir comprobantes fiscales. No puedo imprimir recibos de honorarios porque Hacienda (a pesar de mi fea) me declaró no localizado en mi domicilio fiscal, donde 50 personas me conocen. (El impresor me dijo que otro profesionista debió esperar siete semanas para que el SAT lo dejara imprimir recibos; yo apenas llevo 4.)

 

En la última cita me dieron nuevas cédulas fiscales empresariales pero una con la razón social equivocada. “Corríjanla”, les pedí. Ah, no: debo tramitar eso yo, pero en oooooootra oficina del SAT. Y mientras no la compongan, ni hablar de imprimir facturas.

 

Si ellos se equivocan, el pato lo pago yo; la capacidad productiva destruida no les concierne. La autoridad fiscal del presidente del empleo impide a un profesionista y a dos microempresas percibir ingresos, ganar dinero y generar empleo, porque hay que ir a oficinas de “servicio” a tramitar, no a producir.

• Burocracia

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