MIÉRCOLES, 7 DE MARZO DE 2007
Calderón y las reformas

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“Surge la duda de sí el PRI representa una “oposición leal” con la que Calderón pueda trabajar en una agenda legislativa fructífera, pues las actitudes de sus líderes hasta ahora no resultan alentadoras y es demasiado pronto para saber si la nueva dirigencia del partido cooperará.”


Relaté en días pasados las causas por las que se atoraron las reformas económicas e institucionales en los últimos dos sexenios, con base en el análisis que preparé para la reunión de la Alianza de Álamos celebrada en Sonora el pasado fin de semana. Toca hoy discutir qué ha cambiado.

 

A diferencia de Zedillo, el presidente Felipe Calderón no enfrenta una crisis financiera, y su discurso y los nombramientos que ha hecho en ese sector alejan tal probabilidad. A diferencia de Fox, Calderón tiene claro qué reformas hay que echar a andar y cómo hacer las alianzas necesarias.

 

El problema que plantea un Congreso dividido es que hay que construir las coaliciones para lograr la aprobación de sus iniciativas por lo que aún cuando el Ejecutivo sepa qué hacer y conozca bien las estrategias parlamentarias, hay que hallar a suficientes legisladores de la oposición dispuestos favorablemente.

 

Dado el intento de golpe de estado postelectoral del derrotado candidato presidencial del PRD y sus seguidores, no veo la menor posibilidad de trabajar con esa facción en nada constructivo. Ello deja al PRI y a los partidos menores que no apoyaron la opción golpista.

 

Aquí surge la duda de sí el PRI representa una “oposición leal” con la que Calderón pueda trabajar en una agenda legislativa fructífera, pues las actitudes de sus líderes hasta ahora no resultan alentadoras y es demasiado pronto para saber si la nueva dirigencia del partido cooperará.

 

Un buen ejemplo de los obstáculos que enfrenta el gobierno con los líderes legislativos priístas es la propuesta del senador Manlio Fabio Beltrones, aprobada por el Senado, de una Ley para Reformar el Estado, que propone crear una “Comisión Ejecutiva que Negocie y Construya Acuerdos.”

 

La pregunta obvia es, ¿para qué quiere el Senado una nueva ley que le ordene hacer la que en teoría es su responsabilidad? ¿Y en un plazo perentorio de un año? La respuesta aparece cuando analizamos quiénes integrarían la “Comisión Ejecutiva” Beltrones como fue modificada por los senadores:

 

·         Un representante de cada grupo parlamentario en el Senado y en la Cámara Baja, incluyendo al PRD y sus satélites, que no reconocen al gobierno del Presidente Calderón.

 

·         Un representante de cada uno de los ocho partidos políticos.

 

·         Un representante del gobierno.

 

Veamos la aritmética de esta propuesta. La “Comisión Ejecutiva” tendría cuatro integrantes del PAN, uno del Ejecutivo, dos representando a diputados y senadores, y uno más por el propio partido, mientras que habría 24 integrantes de la oposición.

 

Este es un claro intento por subvertir el mandato que los electores dieron el 2 de julio, pues pone de cabeza la proporción de legisladores por partido que le otorgan al PAN más del 40% en ambas cámaras, mientras que en la “Comisión Ejecutiva” Beltrones esta proporción se encogería al 16%.

 

Pero esta propuesta tiene aspectos aún más preocupantes, como discutiré mañana.


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