DOMINGO, 13 DE NOVIEMBRE DE 2005
Algunos apuntes

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Fox tiene toda la razón en impulsar el libre comercio en América, mientras que aquellos que se oponen al mismo, tanto afuera como dentro de México, claramente están equivocados.”


1. Independientemente de la forma en que se desarrolló la polémica desatada en relación al Acuerdo de Libre Comercio de América, los altercados y los dimes y diretes entre Fox, Kirchner, Maradona, Chávez y más, el que finalmente tiene la razón es Fox. Todos los países del continente americano ganarían si se eliminaran las barreras al comercio exterior y a los flujos de inversión extranjera directa que actualmente existen en cada uno de los países que componen la región. Tal como se ha establecido por la mayor parte de los editorialistas de estas mismas páginas a lo largo de la semana, el libre comercio exterior es un juego de suma positiva: los ganadores son, por mucho, más que los perdedores. Se expanden los sectores en los cuales se tiene ventaja comparativa más de lo que se contraen aquellos en los cuales esta ventaja no se tiene, lo que deriva en un mayor valor agregado de la producción, mayor empleo y mayores salarios de los trabajadores; una economía que se desenvuelve en un contexto de libre comercio internacional se convierte en un polo de atracción para los flujos de inversión extranjera directa, hecho que incrementa el acervo de capital de la economía, además de ser un canal para las mejoras tecnológicas en los procesos de producción, lo que se traduce en una mayor productividad de los factores de la producción y en un mayor ingreso; el libre comercio en bienes y servicios reduce significativamente el poder monopólico del cual gozan determinadas empresas, derivando en menores precios para los consumidores; como resultado del libre comercio, existen mayores presiones competitivas sobre las empresas, las cuales para poder competir, requieren reducir sus costos de producción e introducir nuevas tecnologías de producción, lo que se traduce en menores precios de los bienes y mayor calidad de estos, con lo cual aumenta el bienestar de los consumidores. Fox tiene toda la razón en impulsar el libre comercio en América, mientras que aquellos que se oponen al mismo, tanto afuera como dentro de México, claramente están equivocados.

 

2. Hugo Chávez se equivocó al haber señalado que “da tristeza que un pueblo heroico como el de México tenga un presidente que se arrodille frente al imperio y después salga arremetiendo contra los que defendemos la dignidad de nuestros pueblos”. Se equivocó en dos sentidos: primero, la defensa que hizo Fox del libre comercio es la correcta y su elocuencia al respecto es porque cree en éste como mecanismo para aumentar el bienestar de la población y no, como asevera Chávez, por ser el vocero de Estados Unidos. El segundo error que comete Chávez se enmarca en el dicho “la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio”. No que Fox sea el mejor presidente que México haya tenido, de eso estamos lejos, pero al menos no comete las locuras del presidente venezolano, quien creyéndose la encarnación de Simón Bolívar, está sumiendo a su pueblo en la pobreza. La oposición de Chávez a respetar los derechos privados de propiedad, sus continuos ataques a la libertad de los venezolanos, su política económica populista y derrochadora de la riqueza petrolera y más, le dan la razón a Hayek, quién afirmó que el gran problema de la democracia es que el pueblo se puede equivocar y elegir a un dictador. En México no tendremos a un gran presidente, pero al menos no tenemos a un tirano iluminado.

 

3. Con la atención de los analistas políticamente correctos (los adoradores de Castro, Chávez y López) puesta en lo comentado en los dos párrafos anteriores, se pierde una de las mejores noticias que el pueblo mexicano puede recibir: la inflación en México está ligeramente arriba de la meta establecida por el Banco de México de 3%. La inflación anual registrada en octubre pasado ha sido la menor que haya experimentado México en más de tres décadas y se constituye en un elemento que contribuirá a un mejor desempeño de la economía mexicana. La estabilidad macroeconómica, entendida como una situación en la cual la inflación es baja y estable, es la mejor contribución que un banco central puede hacer al desarrollo económico de un país. Estar a punto de alcanzar la tan ansiada estabilidad, después de tres décadas de una alta y variable tasa de inflación, sin duda merece celebrarse.


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