VIERNES, 16 DE MARZO DE 2007
Desarrollo Estabilizador

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“el Desarrollo Estabilizador se caracterizó por dotar a la economía mexicana de un ambiente estable y propicio al crecimiento para que se generara inversión pública y privada en acelerado aumento”


El título que caracteriza a la época que se inicia en 1954, con la última devaluación del peso en 22 años, está íntimamente vinculado con don Rodrigo Gómez, quien dirigió el Banco de México por 18 años a partir de 1952, y a don Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda entre 1958 y 1970.

 

Como anoté en mi Aquelarre Económico de ayer, el Desarrollo Estabilizador (DE) se caracterizó por dotar a la economía mexicana de un ambiente estable y propicio al crecimiento para que se generara inversión pública y privada en acelerado aumento.

 

Rafael Izquierdo, asesor cercano de Ortiz Mena, fue el autor del nombre DE en un ensayo que preparó a su salida de la secretaría de Hacienda, cuando el Presidente Díaz Ordaz lo removió del cargo para “dejarle las manos libres” en asuntos económicos al candidato presidencial Luis Echeverría. ¡Se habría de arrepentir, y mucho!

 

Para entender al DE ayuda conocer las condiciones externas prevalecientes entonces. Era un mundo con paridades fijas y, en el ámbito latinoamericano, de modelos de crecimiento hacia adentro privilegiando la substitución de importaciones.

 

Izquierdo enumeró los elementos que a su juicio constituían las claves del DE:

1. Control del gasto público mediante una política que priorizara la inversión en infraestructura sin incurrir en déficit;

2. Política tributaria regresiva e insuficiente para sustentar en el largo plazo el esfuerzo que pretendía realizar el Estado en materia de infraestructura y suministro de bienes y servicios públicos;

3. Política monetaria restrictiva, congruente con el objetivo de mantener la estabilidad de precios;

4. Política crediticia que canalizaba el crédito externo a la industria, mediante Nacional Financiera, y obligaba a la banca comercial a asignar parte de sus recursos a sectores de la economía definidos como prioritarios;

5. Mantenimiento de la paridad fija entre el peso y el dólar;

6. Mexicanización de industrias clave (electricidad), y preeminencia de la inversión nacional sobre la extranjera en sectores estratégicos;

7. Estrategia de desarrollo centrada en la industrialización, que implicaba la subordinación de los demás sectores a esa prioridad.

 

Como lo señaló con perspicacia Francisco Gil Díaz en su ensayo crítico El Camino Mexicano de la Estabilidad a la Inflación de 1984, Izquierdo juntó en su descripción del DE tanto los elementos esenciales del modelo que explican su éxito, con otras políticas seguidas por el gobierno que eran contraproducentes.

 

Gil Díaz, preocupado por aclarar las verdaderas características del éxito del DE y, en sus propias palabras, a que “no se fuera a tirar al niño con el agua del baño,” demuestra que la política fiscal no fue regresiva ni que se mantuvieran las finanzas públicas en equilibrio.

 

Por el contrario, los impuestos al capital aumentaron apreciablemente mientras que el crecimiento económico y la profundización del mercado financiero permitieron mantener déficit fiscales cercanos a 3% del PIB sin que aumentara el nivel de endeudamiento público.

 

Le semana próxima seguiré con esta historia.

 

• Ortiz Mena

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