MARTES, 20 DE MARZO DE 2007
Lección uno: De la pancarta al escaño

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Isaac Katz
• Viejos pobres (II)

Arturo Damm
• Antineoliberalismo, ¿la solución?

Víctor Hugo Becerra
• No es feminicidio, es falta de Estado de Derecho

Arturo Damm
• Neoliberalismo, ¿culpable?

Manuel Suárez Mier
• El misterio chileno

Arturo Damm
• Capitalismo de compadres (II)

Asael Polo Hernández
• ¿Liquidar o estabilizar?


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Ricardo Medina







“Con el auxilio del prestigiado método de “Dora, la exploradora”, alguien podría enseñarles a ciertos legisladores las diferencias básicas entre enarbolar una pancarta y legislar. En breve, se trata de una diferencia tan grande como la que hay entre: “manada” e “individuo”; “muchos” y “uno”; “espasmo” y “razonamiento”.”


Graduarse de la pancarta callejera al escaño legislativo no es una tarea fácil. Requiere cierto adiestramiento que permita transformar al gritón de marcha y bloqueo en político capaz de argumentar por sí solo, expresarse con cierta articulación sintáctica y sujetarse a reglas propias de lo que se llama “actividad parlamentaria”, como son: aguardar su turno para subir a la tribuna, ordenar su perorata de acuerdo con cierta lógica, sujetarse a un límite máximo de tiempo para su exposición, abstenerse de proferir vocablos soeces y gritos onomatopéyicos…

 

El probado método didáctico para preescolares de “Dora, la exploradora” (ver en especial “Play to learn with Dora the Explorer”), podría servir para tal objeto. No me anima otro fin que ayudar a los compañeros y compañeras de algunos partidos de izquierda a dejar de ser objeto de burla e irrisión a causa de su patente inadaptabilidad a sus nuevas tareas.

 

Imaginemos un amiguito de Dora en problemas al que llamaremos Juanito Belicoso. Juanito intuye –sería excesivo decir que “sabe”- que debe oponerse a las iniciativas de ley que provengan de “la derecha” (vaga denominación que engloba todo aquello que venga de otro partido y que no haya sido autorizado por el instructor del rebaño o líder de la bancada), pero es claro que no sabe cómo hacerlo. En su arsenal de recursos sólo encuentra el grito, la pancarta y la toma violenta de la tribuna. ¡Juanito está en problemas y necesita la ayuda de nuestra amiguita Dora y su famosa mochila!

 

Paso a paso, con abundancia de reiteraciones y con representaciones gráficas y auditivas, puede lograrse la transformación de Juanito Belicoso en un legislador aceptable para los estándares de México. Ejemplo: “Juanito, veamos qué trae en su mochila nuestra amiguita Dora: Constitución, Reglamento de la Cámara, leyes secundarias, bases de datos, diccionarios. Ahora, piensa qué puedes hacer tú con esos objetos para evitar el ridículo”.

 

Y así sucesivamente. Entiendo que no es una tarea fácil, pero alguien tiene que hacerla. Es una inversión en lo más redituable: Capital intelectual.

• Política mexicana

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus