MARTES, 20 DE MARZO DE 2007
Lección uno: De la pancarta al escaño

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Medina







“Con el auxilio del prestigiado método de “Dora, la exploradora”, alguien podría enseñarles a ciertos legisladores las diferencias básicas entre enarbolar una pancarta y legislar. En breve, se trata de una diferencia tan grande como la que hay entre: “manada” e “individuo”; “muchos” y “uno”; “espasmo” y “razonamiento”.”


Graduarse de la pancarta callejera al escaño legislativo no es una tarea fácil. Requiere cierto adiestramiento que permita transformar al gritón de marcha y bloqueo en político capaz de argumentar por sí solo, expresarse con cierta articulación sintáctica y sujetarse a reglas propias de lo que se llama “actividad parlamentaria”, como son: aguardar su turno para subir a la tribuna, ordenar su perorata de acuerdo con cierta lógica, sujetarse a un límite máximo de tiempo para su exposición, abstenerse de proferir vocablos soeces y gritos onomatopéyicos…

 

El probado método didáctico para preescolares de “Dora, la exploradora” (ver en especial “Play to learn with Dora the Explorer”), podría servir para tal objeto. No me anima otro fin que ayudar a los compañeros y compañeras de algunos partidos de izquierda a dejar de ser objeto de burla e irrisión a causa de su patente inadaptabilidad a sus nuevas tareas.

 

Imaginemos un amiguito de Dora en problemas al que llamaremos Juanito Belicoso. Juanito intuye –sería excesivo decir que “sabe”- que debe oponerse a las iniciativas de ley que provengan de “la derecha” (vaga denominación que engloba todo aquello que venga de otro partido y que no haya sido autorizado por el instructor del rebaño o líder de la bancada), pero es claro que no sabe cómo hacerlo. En su arsenal de recursos sólo encuentra el grito, la pancarta y la toma violenta de la tribuna. ¡Juanito está en problemas y necesita la ayuda de nuestra amiguita Dora y su famosa mochila!

 

Paso a paso, con abundancia de reiteraciones y con representaciones gráficas y auditivas, puede lograrse la transformación de Juanito Belicoso en un legislador aceptable para los estándares de México. Ejemplo: “Juanito, veamos qué trae en su mochila nuestra amiguita Dora: Constitución, Reglamento de la Cámara, leyes secundarias, bases de datos, diccionarios. Ahora, piensa qué puedes hacer tú con esos objetos para evitar el ridículo”.

 

Y así sucesivamente. Entiendo que no es una tarea fácil, pero alguien tiene que hacerla. Es una inversión en lo más redituable: Capital intelectual.

• Política mexicana

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